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¿Existe algún candidato que haya entregado sus cuentas de campaña claras al Consejo Electoral?
Digamos que todos.
¿En su época de candidato usted sí respetaba los topes electorales?
Siempre, pero en mis primeras candidaturas no existían topes.
Después del Consejo Electoral, ¿qué?
Dios sabe.
¿Quizá la Registraduría?
Por el momento estoy aquí, pero si le respondo eso, no me vuelve a saludar el Registrador.
Un autogol en su vida.
Defender la reforma electoral de 2003 por cuya implementación no salí elegido representante en 2006. Obtuve más votos que muchos de los elegidos, pero con el nuevo sistema no me alcanzó.
¿No le da pena decir que pasó por el Congreso?
Para nada, es una experiencia enriquecedora.
¿Volvería?
Sí.
¿En qué parará el escándalo parapolítico?
En aprender la lección y corregir el rumbo.
La ley que el Congreso nunca debió aprobar.
La Ley 100 del 93 (reforma a la seguridad social).
La que usted propuso y se ahogó por el camino.
La regulación de los contratos de los comercializadores bananeros con los productores.
Una de la cual se enorgullece.
De varias: la ley de seguridad social de las madres comunitarias en Colombia. También del Acto Legislativo 2 de 2000, convertimos el deporte en gasto público social y eso obligó a sostener e implementar los recursos para los escenarios deportivos.
¿Por qué el Consejo Electoral se demora tanto para definir sobre su ponencia en el caso del referendo?
Por la sensibilidad política del tema.
El mejor presidente de Colombia.
López Pumarejo.
El peor.
No lo puedo decir.
Un político nefasto.
Hay varios candidatos para esa respuesta. Rafael Reyes, nuestro presidente entre 1904 y 1909.
¿Quién fue su mentor en la política?
Dos: Rafael Pérez Dávila, un hermano de mi mamá que había sido senador, con él entré a la política. Mi mentor de ascenso fue mi primo hermano Juan Carlos Vives.
¿Ya compró el nuevo disco de su primo Carlos?
Me lo regalaron.
¿Y será que Carlitos Vives sí se le mide a la Alcaldía de Santa Marta?
Por ahora no, pero analizándolo le gusta y algún día va a terminar haciéndolo.
¿Ustedes los Vives son los clásicos de la provincia?
Yo creo que sí.
Su vallenato favorito.
Luna Sanjuanera.
Uno para el presidente Álvaro Uribe.
No le dedicaría ninguno al Presidente.
¿Todavía juega fútbol?
Sí, también me gusta el tenis.
¿A qué le teme?
A que el proceso de mi muerte sea doloroso.
Su mayor oso.
Era yo muy joven, como de 14 ó 15 años. Me invitaron a una fiesta en casa de Fabiola Posada (La Gorda Fabiola), estaba conversando y en un movimiento giré y con mi codo tumbé un florero que se rompió. La mamá de Fabiola salió, me regañó y acabó la fiesta.
Un libro.
Te amo pero soy feliz sin ti.
¿Cine o teatro?
Voy más a cine pero me gusta más el teatro.
Una película.
Varias: La chica de rojo y Alguien tiene que ceder.
Una obra de teatro.
Las obras de David Sánchez Juliao llevadas a teatro.
El programa de televisión que no se pierde.
Oye bonita.
¿Qué será más aburrido para el televidente, un consejo comunitario o una sesión del Congreso?
Un consejo comunitario.
Su más grande orgullo.
Mis hijas.
¿En qué ahorra?
Siempre me acusan de ser botaratas, pero ahorro en cigarrillos porque no fumo.
Su mejor amigo.
Mis hermanos.
Un género musical.
Indudablemente el vallenato.
Un buen plan de domingo.
Ir a la playa, al Parque Tayrona.
Su mejor época.
Esta porque es el resultado de todo lo que he hecho en la vida.
Un lugar inolvidable.
Varios: el acueducto romano en Segovia, Madrid, Lucerna (Suiza) y la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta.