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“No me siento superior, sino diferente”

Según los Guinness, Sultan Kosen es el hombre más alto del mundo.

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Especial de El País de España para El Espectador
04 de noviembre de 2009 - 10:35 p. m.
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¿Qué tiempo hace a 2,47 del suelo?

Muchas nubes y un poco de frío.

¿Ha tenido que venir en dos aviones?

En tres, porque en dos no cabía. Ocupé tres asientos, los cuento como tres aviones.

Y si se tumba, ¿un jumbo?

No estaría mal (risas).

¿Cuántas veces le han preguntado si todo lo tiene en proporción?

Lo que se ve y lo que no se ve no está proporcionado. Lo que no se ve es normal.

¿Ser tan alto es una ventaja?

Ventajas: alcanzo a cualquier sitio, puedo cambiar una bombilla. Desventajas: no puedo subir a un carro normal o a un taxi, o encontrar ropa y calzado.

Igual con un par de limusinas...

Mejor tres. Como aviones. Me gusta el número tres.

¿Y lo de mirar a todo el mundo por encima del hombro?

Es que no estoy acostumbrado a mirar desde abajo. No me siento superior, pero sí diferente.

¿Tiene muy alto concepto de sí mismo?

Mi nombre es Sultan. Eso ya me da un concepto alto. Y sí, me siento sultán por encima de todo.

Es granjero, ¿qué le dicen las gallinas?

Cuando veo las gallinas sólo pienso en los huevos (risas). Pero no conozco su idioma.

¿Considera que Pau Gasol, con su 2,15, es un enano?

Bueno, sólo le saco una cabeza. Para mí es muy normal.

¿Ha pisado a alguien bailando con su piececito de talla 60?

No he bailado nunca.

¿No lo hace porque puede causar daños?

Sí, (risas). Pero si paga la indemnización me pongo a bailar.

¿Cómo le gustaría bailar?

Primero, abrazado y romántico, luego bailes folclóricos turcos.

Ha dicho que su mayor problema es no encontrar novia...

Esperaré a que se calme el panorama, a ver si encontramos algo.


Si es difícil conseguir una, entonces el harén ni se lo plantea.

Lo de sultán es sólo el nombre.

¿Qué se le ocurriría para ir de incógnito a una cita?

Desgraciadamente no puedo hacer nada clandestino.

Dicen que en los hoteles le han juntado hasta tres camas. ¿Y también le dan tres desayunos?

Me ponen tres camas, pero me dan sólo un desayuno.

¿Qué le apasiona?

Todos los años sigo las corridas por televisión. Y los sanfermines españoles.

¿Se imagina corriendo el encierro?

Ni hablar.

Dice que le gustaría hacer cine, ¿no se saldría de la pantalla?

Pues me agacho. Me gustaría hacer sobre todo series románticas, familiares, de la vida cotidiana, aunque no fuera protagonista.

Ha estado en varios países, ¿cuál le ha gustado más?

Son todos diferentes, cada uno con su encanto.

¿Cómo fue el antes y el después del Récord Guinness?

Es un cambio radical. Antes estaba siempre en Turquía, no tenía ni un traje. Ahora estoy dando vueltas por el mundo y me regalan de todo.

¿Y ya no quiere ser granjero?

Tengo problemas con las rodillas, he estado un año en el hospital. Cuando termine la rehabilitación me gustaría trabajar en algo que me permita estar sentado en una oficina. Y cuando me mejore me gustaría promocionar productos, participar en eventos y exposiciones, o hacer series de televisión.

Decía que cambia fácilmente una bombilla, ¿también puede tocar una estrella?

Para eso me falta medio metro.

Por Especial de El País de España para El Espectador

 

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