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“Quiero enamorarme siempre”

El actor y fotógrafo Diego Cadavid, que interpreta a Pepe Cadena en ‘El cartel’ dice que lo peor de la fama son la miradera, la cámara de los celulares y la envidia.

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Ángela Botero Zuluaga
07 de agosto de 2008 - 11:12 p. m.
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¿Pepe a Cadena perpetua?

Pepe es sólo un personaje y sólo le debo gratitud, y para los que trabajan o trabajaron en el narcotráfico, su condena la cargan en vida.

El parecido entre Pepe Cadena y Diego Cadavid.

El alma y la calle.

¿Qué lo aterra?

La falta de tolerancia y la changua.

Lo más sórdido…

Un collar bomba.

¿Después de ‘El cartel’ qué?

Lo que venga será bienvenido, únicamente si me hace feliz.

Los sapos andan sueltos…

Los que andan sueltos no son felices, el resto están presos o muertos.

Lo peor de la fama.

La miradera, las cámaras de los celulares y la envidia.

Pero soñar sí cuesta…

No cuesta absolutamente nada y seguro trae resultados.

¿Cuándo desaparece?

Constantemente, cuando lo que hay a mi alrededor no me atrae.

Lo primero que le mira a una mujer.

La cara.

¿En qué cree?

En mí, en visualizar para atraer, en que lo que yo quiera, seguro me llega.

Su modelo a seguir.

El que tiene real pasión por lo que hace, el que investiga, el que no se conforma.

Su mentor.

Varios: mi papá, mi mamá, mi hermano, Chaplin, Beethoven, Jim Morrison, Pambelé, etc.

Una estrategia para construir sus personajes.

Callejear y observar. Si no has andado con traquetos, ¿cómo vas a interpretar a uno de ellos?

Una escena que se le dificultó.

Las de galán.


Un mal rollo.

La energía negativa, ¡no la soporto!

¿Cuándo se siente libre?

Desde que vivo de la fotografía, me siento libre.

Su cantante favorito.

Jim Morrison.

Una buena foto…

Una que hice debajo del agua, ¡tremenda!

La última vez que lloró.

Hace ocho días, en las playas de Providencia, de noche, oyendo reggae y bailando, lloré de felicidad dándole gracias al universo por lo feliz que estoy.

Un recuerdo de su niñez.

A los 12 años finalmente aprendí a tocar batería, pero con ollas…

Un bueno momento para tocar batería.

La rabia, es que suena duro y ¡eso es delicioso!

¿Qué lo indigna?

Las fotos hechas con pereza publicadas en algunas revistas y algunas actuaciones de las novelas y ellos juran que están bien.

Un proyecto.

Ser feliz, cueste lo que cueste.

Una canción que no se cansa de escuchar.

When the music is over. De The Doors.

¿A quién quisiera tener frente a su lente?

A Rihanna.

¿Cuándo es necesario hacer ‘Silencio’?

Todos los días, así sea por un rato, el Silencio es sabiduría, el Silencio es el más fuerte de todos los ruidos.

¿Qué huele mal?

La mala onda.

Su mejor amigo.

Iván Cuevas.

Algo ingenioso.

La luz.

El viaje soñado.

Este que estoy viviendo.

¿Con la luz prendida o apagada?


Lo lindo del claro es el oscuro.

Una fruta afrodisiaca.

El amor.

Un piropo.

¡Mamasita!

Un postre.

La mujer que ame.

¿Qué lo aburre?

Las novelas.

Un licor.

El whisky.

Una travesura.

Ser venenoso siempre, mas no malo.

Un superhéroe que quisiera ser…

Spiderman.

¿Para qué sirve internet?

Para camellar y enamorarse.

¿Y el Gobierno?

¿Cuál? ¡No lo veo!

Una certeza…

Que soy fotógrafo.

Algo picante…

Mi chica.

Lo que más pena le da…

A estas alturas, ¡nada!

Su prenda preferida.

Las gafas.

El protagonista del Gobierno.

El que mejor se sepa vender y ¡éste sí que lo sabe hacer!

Y el antagonista.

El mismo.

Algo que quisiera repetir.

Enamorarme, ¡quiero que me pase siempre!

¿Cuándo se pone en cámara lenta?

Hoy trato de hacerlo todo el tiempo. Voy a mil cuadros por segundo.

Por Ángela Botero Zuluaga

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