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Alea rompe esquemas con “Alborotá”

La cantautora de origen guajiro lanzó su segundo disco. Una producción experimental cocinada en Nueva York donde combina cumbia, porro y vallenato con el pop en clave afro.

Valeskha de la Hoz*
11 de octubre de 2021 - 02:00 a. m.
Las creaciones de Alea se debaten entre dos de sus ámbitos: lo pasional latino y el mundo urbano de Nueva York. / Archivo particular
Las creaciones de Alea se debaten entre dos de sus ámbitos: lo pasional latino y el mundo urbano de Nueva York. / Archivo particular

En la costa Caribe colombiana ser alborotá significa muchas cosas. La mayoría de ellas, negativas. “Yo nunca fui esas cosas”, comenta Alea. Sus abuelos y familiares usaban el término para referirse a su lado artista, “cambambero”, bailarina, a la María Alejandra —su nombre de pila— que desde siempre supo que sería Alea: mística, fresca y atrevida. Eso plasmó en su segundo disco, en el que explora su raíz afro a través de varios géneros y en compañía de artistas de Latinoamérica, Norteamérica y Europa.

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Aleja, como le dice su mamá, nació y creció en Barrancas, La Guajira. Nacer en esta península fue vital para ser quien es hoy en día, sobre todo musicalmente. Creció escuchando vallenato, salsa, jazz, flamenco, música indígena, que hace parte de las comunidades cercanas a su municipio, y todo lo demás que pusiera a sonar su padre, a quien considera un melómano; pero también con referentes propios de la época, en especial mujeres, como las grandes divas latinas de los años 90. Entre ellas Shakira y Selena, a quienes admiraba por su voz y puesta en escena.

Son muchos los recuerdos de su niñez y juventud sobre sus primeros acercamientos a la música. Uno de ellos es el día que bailó un disco de salsa completo en la sala de su casa, o la vez que reunió a sus amigas para bailar la coreografía de las Spice Girls, todo por puro gusto y amor al arte.

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Entre festivales de la canción, reinados y concursos, siguió desarrollando su carrera. Medellín también fue su casa. Allí tuvo una banda, estudió jazz y escritura musical, hizo teatro musical y siguió explorando su lado artístico. “Yo creo que siempre he sido performer antes que cualquier cosa”, asegura la guajira. Actuaba, escribía guiones, creaba coreografías y hasta pudo ejercer la comunicación organizacional en su experiencia con el Teatro Musical de Colombia en Medellín al lado de Pablo Mayor.

Desde hace ocho años vive en Estados Unidos. Al principio llegó a Boston, a la escuela de música de Berklee, luego de audicionar y pasar en Bogotá. Estudió música con énfasis en composición, jazz y performance. “La academia te da un colchón, un piso y unas herramientas de comunicación, pero lo demás te toca a ti”, puntualizó.

Romper esquemas

Berklee le dio los conocimientos. “Uno sale de allá muy acartonado”, dice Alea, refiriéndose a lo metódico de las enseñanzas en la academia. Ella, por su parte, le ha puesto la sazón y la creatividad que la caracterizan a todo lo que escribe y canta. No se ha quedado en solo un género, sino que decidió conjugarlos. En Alborotá escuchamos música tradicional colombiana mezclada con sonoridades como el jazz, entre otras.

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Al igual que su lugar natal, vivir en Nueva York ha marcado su camino musical. “Vivir aquí ha permitido que mi música sea un reflejo de la estimulación que experimento día a día”. La multitud de personas, las diferentes creencias, los instrumentos musicales autóctonos de los lugares más recónditos y que nunca había visto en su vida, todo en un mismo lugar. “De repente está toda Latinoamérica y el mundo en un solo lugar”.

En Nueva York no se ha alejado de sus raíces. La escena musical colombiana vigente en la Gran Manzana sigue creciendo. Es mágica y le ha permitido a Alea compartir con latinos y, en especial, con colombianos.

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Como en su disco, donde cuenta con la participación de músicas mexicanas como Sonia de los Santos y Renne Goust y de la española Berta Moreno. Artistas que “tienen la misma inquietud por las músicas del mundo” y que además logran entender la visión musical de Alea, incluso sin que ella misma sepa cómo explicarla, en ocasiones.

Sinuhé Padilla es otra parte esencial de este fonograma. Es el productor del disco y además un guía para la cantautora. Padilla es “instintivo, artesanal y muy orgánico”. Su aporte fue clave para hacer un disco tan original que, asegura, no tiene una sola pieza sampleada. Por su parte, Sinuhé describe Alborotá como “una voz que empodera a la mujer a través de sonidos ancestrales y a la vez urbanos”, una producción cocinada a fuego lento, pues la idea nació en 2018 y su bandera es exaltar la evolución de Alea como artista.

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Escoger solo diez canciones fue un reto. Como artista independiente, le ha tocado ser jefa y a veces mánager y escoger con objetividad lo que funciona y lo que no. Esta vez, se guió por su objetivo principal. “Al inicio era metafórica o más ambigua cuando escribía, ahora intento ser más clara y contundente con mis palabras”.

Cada una de las canciones del disco cumple una misión. Es el propósito que como compositora se ha planteado. “Es un disco feminista” con canciones que buscan reivindicarse consigo misma y cantar en pro del valor de la mujer. “Desde el nombre hasta las composiciones, este disco es un reflejo de lo que estaba viviendo. Venía de la nostalgia de extrañar Colombia, de acoso y violencia en la industria, y también de relaciones personales que no funcionaron”.

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Además Alborotá es un disco visual. Muy cercano a lo que ha hecho toda su vida, bailar, actuar y cantar y cómo estas disciplinas se encuentran. “Estamos trayendo de vuelta a las bailarinas en el escenario, no solo para adornar, sino porque representan algo especial para mi proyecto”.

Este camino de exploración y búsqueda musical apenas inicia. Planea discos vallenatos, rancheros, pero a la vez urbanos y nostálgicos. Y es que al parecer sus creaciones siempre se debaten entre dos de sus ámbitos: lo pasional latino y el mundo urbano de Nueva York. Lo seguro es que Alea ya descubrió cómo sacar lo mejor de cada uno y, como canta en su disco, “va con toda y no la apaga nadie”.

*De la Fundación Color de Colombia.

Por Valeskha de la Hoz*

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javier(0tgbm)11 de octubre de 2021 - 02:13 p. m.
Alea es una gran cantautora que expresa de manera auténtica sus raíces en el medio urbano donde vive, expresa un mensaje dignificante de la mujer en sus letras, siente orgullo por sus ancestros y su tierra, son su inspiración de vida; merecido reconocimiento del espectador a una artista colombiana innovadora en todas sus expresiones.
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