El día en que la gloria volvió a llegar para Francia, campeón de Rusia 2018

La selección gala venció 4-2 a la de Croacia y conquistó el título del Mundial de fútbol. Didier Deschamps y sus muchachos pasaron a la historia del balompié francés como los primeros en coronarse fuera de casa. Croacia, subcampeón de lujo en un torneo bastante particular.

Los jugadores franceses festejan con su técnico, Didier Deschamps. Después, en la rueda de prensa, lo bañaron en champaña. AFP

Si algo le faltaba al Mundial de Rusia 2018 para ser verdaderamente especial es que se definiera, en buena medida, con un autogol y un penalti otorgado gracias al video arbitraje (VAR), la gran novedad del campeonato. También que uno de los arqueros cometiera un error grosero y que el equipo que más tuvo el balón y buscó el arco rival cayera ante el que fue efectivo, vertical y contundente. (Vea nuestro especial del Mundial de Rusia 2018)

Esos fueron los ingredientes de una de las finales más discretas de las 21 que se han disputado en la historia, muy a pesar de los seis goles que se marcaron. En el estadio de Luzhniki, ante 78.011 espectadores, Francia superó 4-2 a Croacia y se coronó campeona del mundo por segunda vez. En 1998 lo hizo en casa y ahora, a miles de kilómetros de ella, con un protagonista en común, Didier Deschamps, capitán de Les Bleus hace 20 años y ahora el entrenador de una generación que promete muchos más éxitos en el futuro.

Deschamps se convierte así en el tercer hombre en levantar la Copa como futbolista y como estratega, tras el brasileño Mario Jorge Lobo Zagallo y el alemán Franz Beckenbauer.En Francia se coronó gracias a que lideraba un plantel de enormes talentos, como Fabien Barthez, Laurent Blanc, Lilian Thuram, Bixente Lizarazu, Patrick Vieira, Marcel Desailly, Christian Karembeu, Emmanuel Petit, Zinedine Zidane, Youri Djorkaeff, Thierry Henry, David Trezeguet y Stéphane Guivarch, entre otros, dirigido magistralmente por Aimé Jacquet. (Lea: La selección, símbolo de una Francia multicultural)

Ahora fue él quien se encargó de formar un plantel que combina experiencia y juventud. Que lleva seis años de proceso y que en Rusia demostró su madurez. A decir verdad, Francia nunca sufrió en el torneo y supo manejar algunos pocos momentos de dificultad.

Se estrenó venciendo a Australia (2-1), después le ganó a Perú (1-0), y ya clasificada empató 0-0 con Dinamarca. Se paseó contra Argentina en octavos de final (4-3), cuando estuvo perdiendo 1-2, pero no se desesperó y remontó. Luego pasó por encima de Uruguay (2-0) y en la semifinal se impuso 1-0 ante Bélgica, que fue la que más la atacó, pero no le hizo daño. (Lea: A Francia y Croacia los separan 100 kilómetros)

En Rusia 2018 los franceses marcaron 14 goles y recibieron apenas seis. Mostraron siempre solidez defensiva y un ataque contundente, liderado por Antoine Griezmann y Kylian Mbappé. En el arco tuvieron a Hugo Lloris en su mejor versión. Respondió siempre que fue exigido, más allá de que en la final le regaló un gol a Mario Mandzukic. Atrás el central Raphael Varane fue su bastión, mientras que en el mediocampo la dupla Paul Pogba-N’Golo Kanté fue la del equilibrio.

El partido final ante Croacia fue raro. Fue tal vez la final con menos cantidad de hinchas de los equipos en contienda. Y con notable mayoría croata. En el estadio no había más de 5.000 franceses y eso se notó en la fría celebración de los goles y, después del título, en medio de un tremendo aguacero. Eso sí, Francia fue justo ganador. Sin mostrar demasiado, aprovechó los momentos claves para marcar. Primero fue un autogol de Mandzukic, tras un tiro libre de Griezmann, y después del empate de Ivan Perisic, con un penalti que transformó en gol el mismo Griezmann. El VAR fue el que apoyó al árbitro argentino Néstor Pitana para sancionar una mano en el área. Ya en el complemento Pogba y Mbappé sellaron el triunfo, que adornó Mandzukic con un gol de rebote. (Puede leer: Los momentos más políticos del Mundial de Rusia 2018)

Croacia, la revelación del torneo, fue un digno subcampeón. Ganó sus tres juegos de primera ronda y después eliminó en la definición por penaltis a Dinamarca y a Rusia, antes de vencer a Inglaterra en la semifinal, de la mano de Ivan Rakitic y Luka Modric, elegido el mejor jugador del torneo.

Una de las naciones que mejor trabaja en las categorías de formación, de la que se decía que tenía prácticamente tres selecciones y que, de hecho, dejó a varias figuras en casa, ganó el Mundial de las sorpresas, ese en el que los tres grandes favoritos, que eran Alemania, Brasil y España se fueron antes de tiempo, el que los colombianos recordaremos con cariño por los golazos de Yerry Mina y las caravanas impresionantes de hinchas de la tricolor en Saransk, Kazán, Samara y Moscú; ese, en el que decepcionaron Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar, y en el que como cada cuatro años, el fútbol paralizó al mundo durante un mes. Catar 2018, allá estaremos. (Lea también: Kylian Mbappé, el niño que quiso seguir los pasos de Thierry Henry)