
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
“Los primeros cultivos de este tubérculo se dieron en zonas que hoy en día son parte de Brasil y Paraguay. Cuenta la historia que incluso antes de la llegada de Colón, la yuca ya se había extendido a América del Sur y América Central. La yuca también es llamada en otros países como manioca, casamento, aipim, aipi, guaraní, mandioca, tapioca, guacamota, casabe o casava. Su nombre científico es *Manihot esculenta*. En Colombia la yuca no necesita mayor presentación, la conocemos por ser utilizada en múltiples regiones y en distintas preparaciones. La mayoría de los colombianos la tenemos en nuestra cocina, entre otras razones por su fácil acceso.”
Cuando la vamos a usar pronto
Para una conservación corta, es decir, cuando la yuca se va a cocinar en cuestión de días, basta con dejarla lista y sumergida en agua dentro de la nevera. Así lo explica el investigador Carlos Sánchez:
“Si es por poco tiempo, es decir, si la voy a usar muy rápido, la pelo totalmente, la abro por la mitad y le retiro la vena. Esto último es muy importante: quitarle la vena. Luego la corto en trozos y los pongo en un recipiente de plástico o de vidrio con tapa. Agrego agua, sumerjo bien los trozos de yuca, tapo y dejo en la nevera.”
De esta manera la yuca dura máximo una semana, siempre y cuando se cambie el agua cada dos días.
No pierdas de vista: Así es la comida caribeña árabe que ofrece esta chef en una cocina oculta en Cartagena
Cuando queremos guardarla por más tiempo
Si la idea es conservarla durante semanas o meses, lo mejor es congelarla. El paso previo es el mismo de siempre: se pela, se abre por la mitad, se le quita la vena y se corta en trozos. Esos trozos se guardan en una bolsa apta para congelador y se llevan así al frío.
Sánchez también explica otra alternativa buena y práctica, y se trata de cocinar la yuca antes de congelarla. “La cocción le da mayor vida útil, porque los almidones ayudan a que se conserve mejor, el procedimiento arranca igual:, se pela, se abre, se le quita la vena y se corta en trozos. Luego se cocina en agua con sal —y, si uno quiere, con cebollita u otros aliños— y se deja enfriar. Este punto es fundamental, la yuca cocida debe estar completamente fría antes de empacarla. Cuando ya está fría, se mete en una bolsa y se lleva al congelador”.
Así puede durar varios meses, hasta seis meses aproximadamente. Cuando llega el momento de usarla, simplemente se saca y se deja descongelar, o se puede llevar directamente a freír si los trozos están en buen estado.
Al final, el secreto es tan sencillo como constante, quitarle la cáscara y la vena. Con esos dos gestos, la yuca queda lista para conservarse bien y acompañarnos en la cocina cuando la necesitemos.
Puede interesarte: ¿Qué parte de la res es la punta de anca, por qué es cara y cómo cocinarla adecuadamente?
*Nota de la editora
El contexto histórico de este ingrediente puede encontrarlo en otras recetas con un fin informativo y práctico, para comprender mejor su origen y uso en la cocina.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧