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No importa si estás en la carnicería o el supermercado, en cualquiera de los dos espacios, es usual que surja esta duda: ¿qué diferencia al pollo amarillo del blanco y cuál conviene escoger? Según el investigador gastronómico Carlos “Toto”Sánchez, la respuesta está, ante todo, en la alimentación del animal.
"La variación de color se debe básicamente a la alimentación que recibe el pollo. Cuando el ave come maíz, pasto e insectos del campo, es decir, cuando lleva una dieta más natural y variada, su carne adquiere un tono amarillo”, dice Sánchez. A esto se suman alimentos como la zanahoria, las flores y los frutos, que terminan por darle ese color característico al llamado pollo campesino.
El pollo blanco, que es el mismo animal, se alimenta principalmente de concentrado, “su carne es blanca porque se expone a una dieta menos variada y menos rica", señala el investigador, quien añade también que hoy en día se le están dando suplementos para aportarle algo de color y que no quede tan pálido.
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En Colombia, esa preferencia por el amarillo tiene raíces profundas. Un documento técnico de la empresa de nutrición animal Solla señala que la mayoría de los consumidores colombianos asocian la piel amarilla del pollo y la yema del huevo con productos frescos, nutritivos, saludables, de mejor sabor y criados en libertad.
Sánchez coincide en que se trata en buena medida de una creencia cultural. "Pensamos que el pollo amarillo, ese que se cría en libertad, es mucho más sano y más sabroso justamente por su dieta variada, pero esto no es del todo cierto", afirma. "Sea campesino o de galpón, el pollo mantiene las mismas propiedades nutricionales. La diferencia es, básicamente, de color".
Desde la nutrición, la conclusión es la misma. La nutricionista y chef española Marta Verona, ganadora de la sexta edición de MasterChef España, explicó en su cuenta de Instagram que el pollo amarillo no es más saludable que el blanco: el color depende de si el ave comió principalmente trigo, que la deja blanca, o maíz, que la vuelve amarilla, y esa diferencia no afecta en nada su calidad nutricional ni sus beneficios para la salud.
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Los datos lo respaldan, según información de la Fundación Española de la Nutrición, 100 gramos de pollo cocido y sin piel aportan cerca de 22 gramos de proteína y menos de 3 gramos de grasa, valores que no cambian con el color de la piel.
No obstante, Sánchez reconoce que es natural preferir un producto que haya tenido una alimentación variada frente a uno que solo consumió un tipo de alimento. En el caso colombiano, enfatiza en que, lo más común es encontrar pollos de galpón o criados en libertad, y es precisamente esa forma de crianza la que determina la diferencia de color.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧
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Luz(50513)•Hace 1 minutoMe sorprende que no se mencionen los colorantes. En las tiendas le ofrecen a los clientes colorante cuando saben que estos crian pollos.