¿Qué te gustó de ese lugar, además de la limonada de café? Esa fue la pregunta que me hicieron cuando conté que quería escribir sobre el café Tazzioli. Al principio, la respuesta parecía obvia, el café está dentro de la catedral, por lo que me atrevería a afirmar que es el alma de Manizales, el epicentro del Paisaje Cultural Cafetero.
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Esta región, famosa por albergar paraísos como el Valle del Cocora en Salento, o poblaciones vecinas como Filandia, Circasia y Calarcá, ha aprendido a contar su historia a través del aroma de sus montañas.
Sin embargo, al entrar en este espacio, descubrí que la verdadera magia ocurre cuando el grano de café se convierte en el cómplice de una propuesta gastronómica que se siente como estar en casa.
Ubicado entre la calle 23 y la carrera 22, propiamente en la torre nororiental de la Catedral Basílica de Manizales, el café abrió sus puertas en 2014 y lleva su nombre como un tributo al escultor italiano Alideo Tazzioli Fontanini. Él fue el encargado de esculpir las imágenes originales del templo neogótico.
Sin embargo, tras el devastador terremoto de 1962, solo se conservan los cuatro evangelistas en el atrio central y los ángeles que custodian la aguja central. Por lo que este café es, literalmente, tomar asiento dentro de la historia viva de la capital de Caldas.
Llegar a Tazzioli es una experiencia que rompe con la normatividad de cualquier templo católico tradicional. No es una cafetería cualquiera porque, precisamente, no está en una iglesia común. Como bien recuerda el padre Israel Rivera de la diosesis de Connecticut, la trascendencia radica en que se encuentra en una catedral, una palabra que proviene de “cátedra”, que significa enseñar.
Es desde este lugar sagrado donde el obispo, como cabeza de la diócesis, enseña la fe a su pueblo. Por eso, albergar un espacio de encuentro aquí adquiere otra dimensión.
Para ingresar al café, se sube en ascensor hasta el segundo piso, un trayecto donde los imponentes vitrales filtran la luz y anticipan que se está entrando a un lugar especial. Incluso ir al baño se convierte en una anécdota curiosa, el personal debe abrir una reja que da acceso a una zona restringida para los visitantes comunes de la iglesia, permitiendo apreciar de cerca algunas de las columnas más antiguas y ocultas de la edificación.
Termina siendo un contraste fascinante, un centro cultural y familiar que respira respeto y oración, pero que a la vez innova al ofrecer un refugio gastronómico en las alturas de un santuario.
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El festín dulce de la torre
Aunque el café de la casa se destaca por su perfil equilibrado, limpio y de acidez media, característico de las fincas tradicionales de Caldas, donde predominan las notas dulces, los matices cítricos y un persistente fondo achocolatado, es la repostería la que se roba el protagonismo durante la tarde.
Las vitrinas despliegan tortas de texturas esponjosas. Hay opciones de chocolate denso y de aromática amapola, pero la joya de la corona para quienes buscan un contraste frutal es la torta de maracuyá. Con su acidez equilibrada, se convierte en la aliada perfecta para aquellos comensales que quieren disminuir la intensidad del sabor a café, refrescando el paladar de inmediato.
Para los días en que el calor sorprende a la ciudad, la carta responde con el clásico tiramisú de café, o combinaciones ideales como el affogato, que une un expreso con helado, y el brownie tibio servido con helado de tiramisú.
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Para quienes prefieren alejarse del café por completo, el lugar ofrece aromáticas de frutos naturales con ingredientes de la zona, rescatando los sabores locales, así cómo jugos y limonadas preparadas al instante. Si se opta por lo clásico, un capuchino con especias o un capuchino con amaretto son alternativas reconfortantes para acompañar la tarde. La verdadera esencia de Tazzioli no radica en preparaciones excéntricas o pretenciosas, radica en la honestidad de sus sabores y en la compañía.
La experiencia se completa con una vista privilegiada en primera fila hacia la Gobernación de Caldas y el centro histórico. Tazzioli logra transformar la imponencia de una catedral de piedra en un rincón cálido, cercano y deliciosamente inolvidable.
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Guía para visitar el lugar
Los lunes el establecimiento permanece cerrado. De martes a sábado el horario de apertura es a las 9:30 a. m., cerrando los martes a las 5:30 p. m., y los miércoles, jueves, viernes y sábados a las 7:00 p. m. Los domingos el servicio es de 11:00 a. m. a 5:00 p. m.
Para quienes buscan redescubrir Manizales a través del paladar, Tazzioli demuestra que la cultura cafetera de la región se puede saborear de muchas formas. Su propuesta cobra un valor enorme en la coyuntura actual del país: la producción nacional se ha enfrentado a fuertes lluvias que retrasaron la cosecha.
Estas anomalías climáticas hicieron que las exportaciones acumuladas de los últimos cinco meses cayeran un 22% (sumando 4,15 millones de sacos), un golpe duro para una economía colombiana que en los últimos cuatro años se había beneficiado enormemente del crecimiento del sector cafetero.
Al respecto, Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, advirtió que seguirán “monitoreando con rigor técnico la evolución de la cosecha y las condiciones climáticas que la puedan afectar, al igual que los impactos en el precio debido a la tasa de cambio y la cotización en la bolsa”.
Sin embargo, mientras el mercado exterior sufre, el consumo interno saca la cara con un histórico de 2,33 millones de sacos (frente a 1,42 millones de importaciones).
Es ahí donde radica la importancia de estos refugios. El lugar refleja la evolución de una industria local que ha dejado de limitarse a la exportación para abrirle paso a la sofisticación gastronómica, las catas especializadas y las tiendas de autor, convirtiéndose en el destino ideal para el “tardeo” donde el grano de café y la repostería se encuentran en la iglesia más alta de Colombia.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧