
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Inaugurada el 29 de marzo en un recinto de 30 metros cuadrados ubicado en el ‘Jardín de Olivos Sevilma’, en el municipio de Seferihisar de la provincia turca de Esmirna, la “biblioteca” invita a acercarse al aceite de oliva no solo como un producto alimenticio, sino como una expresión de cultura de vida, continuidad histórica y la relación con la naturaleza.
“Nació del entendimiento de preservar la existencia individual, social y cultural de los productos gastronómicos”, explica a EFE el empresario Güven Eken, quien diseñó esta iniciativa junto al periodista y activista medioambiental Yücel Sönmez, fallecido el año pasado.
Puede interesarle: ¿Cuál es la diferencia entre aceite de oliva virgen, extra virgen y refinado?
El objetivo del proyecto es “visibilizar el viaje milenario del olivo y la diversidad de la cultura de producción del aceite de oliva”, señala.
“Un buen aceite de oliva no solo debe poseer propiedades sensoriales y químicas perfectas. Al mismo tiempo, debe reflejar valores geográficos, ecológicos y culturales. Desde esta perspectiva, el aceite de oliva es uno de los legados culturales más diversos del planeta. La Biblioteca de Aceite de Oliva Yücel Sönmez fue concebida como un punto de encuentro para esta singular diversidad de aceitunas y aceites de oliva”, añade.
Aquí, leer significa degustar los diferentes y exquisitos aceites que fluyen de las estanterías. Protegidas por sistemas especiales que impiden el paso de la luz, las estanterías cuentan con recipientes integrados que tienen conectados pequeños grifos, lo que permite a los visitantes degustar los aceites directamente.
No deje de leer: El francés que se inspiró en Colombia y creó uno de los bares más sostenibles del mundo
A ello se añade la oportunidad de descubrir el clima, el suelo, el método de producción y el trasfondo cultural de cada aceite, y de esta forma percatarse de que este producto alimenticio puede convertirse en memoria, narrativa y patrimonio.
No se trata de comparar en términos de superioridad de calidad, sino de mostrar las diferencias a través de la experiencia y explicar qué resultados produce cada aceite en los distintos maridajes gastronómicos.
Esta riqueza no se refleja solo con palabras, sino directamente a través del gusto, y ofrece comparaciones de aceites según la región: la zona del Egeo, la costa mediterránea, la del mar de Mármara cerca de Estambul o mezclas de Anatolia.
Para destacar: Bogotá, entre relatos y recetas: el libro que explora la gastronomía de la capital
“Con estas características, la biblioteca es pionera en Turquía y en el mundo”, afirma el empresario, fundador de la granja Sevilma, que pertenece a la red del movimiento Slow Food a favor de la calidad culinaria y busca preservar la cultura del cultivo de los olivares, reconocida en 2023 por la Unesco como patrimonio intangible de la humanidad.
El centro aspira a reflejar la diversidad del producto en el mundo y convertirse en un punto de encuentro de referencia para profesionales de la gastronomía, investigadores y productores.
En este sentido, espera enriquecer su colección con aceites de España y Latinoamérica. Hasta ahora, la “biblioteca” tiene un único aceite español, procedente de Málaga.
“La cultura del olivo y del aceite de oliva en España es una de las más ricas del mundo. Incrementar la representación española en la biblioteca es una de nuestras prioridades”, asegura Eken.
“También queremos incorporar ejemplos de Argentina, Chile y Perú”, agrega.