Gastronomía: Saludable.
Usa almendras, jugo de limón y sal rosada para preparar esta salsa.
- Tiempo de preparación: 20 minutos.
- Tiempo de cocción: 20 minutos.
- Porciones: 4.
Ingredientes
- 2 pimentones rojos
- 4 cucharadas de almendras fileteadas o en láminas
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 2 cucharadas de jugo de limón
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharaditas de sal rosada o marina
- 1/2 cucharadita de ají picante en hojuelas (opcional)
Preparación
Precalienta el horno a 260 °C / 500 °F). Pon los pimentones enteros y hornea por unos 30 minutos, hasta que estén casi negros por todos lados. Si prefieres, ásalos directamente sobre la llama de la estufa o en la parrilla hasta que queden tiernos y chamuscados por completo.
Envuelve los pimentones y déjalos reposar unos minutos. Esto ayuda a que la piel se desprenda con más facilidad.
Mientras tanto, tuesta las almendras (si evitas las almendras, prueba con otro fruto seco o semilla) a fuego medio-bajo en un sartén sin aceite, moviendo con frecuencia para que no se quemen. Retira cuando estén doradas, entre 3 y 5 minutos, y reserva.
Retira con cuidado la piel chamuscada de los pimentones, el tallo y las semillas (todavía estarán calientes). Pásalos a un procesador de alimentos pequeño o a una licuadora.
Añade a la licuadora las almendras tostadas junto con el aceite de oliva, el jugo de limón, el ajo, la sal y las hojuelas de ají picante (reduce o elimina si prefieres menos picor, aunque ayudan a equilibrar el dulzor del pimentón).
Licúa hasta obtener una mezcla cremosa y suave, o pulsa unos segundos si prefieres una textura más rústica. A mí me gusta un punto intermedio: cremoso, pero con algunos trocitos de almendra y ajo que se sientan.
Si la quieres más cremosa, agrega un poco más de aceite de oliva o agua. Prueba y ajusta: más limón para acidez, más ajo si te gusta el sabor intenso, sal al gusto o más hojuelas de ají para el picor. Guárdala en un frasco hermético en la nevera hasta por 5-7 días, o congélala hasta por 1 mes (aunque siempre sabe mejor recién hecha).
Un poco de la historia de esta salsa
No se sabe con exactitud dónde nació esta salsa, pero se cree que la versión que más se parece a la que conocemos hoy surgió en España, hacia el siglo XVI. El romesco tradicional arranca con tomates asados, pero en cocinable nos gana lo dulce, así que nuestra versión usa pimentón rojo asado en su lugar. El resultado es una salsa con ese toque tostado y ese dulzor natural que enamora desde la primera cucharada. De las cosas que más recomiendo tener siempre en la nevera son buenas salsas caseras. Son ese comodín que resuelve cualquier comida entre semana: le caen perfecto a unas papas, a tu proteína del día, a un arroz o a una pasta.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧