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La yuca y el ñame hacen parte de la cocina colombiana y están presentes en diferentes recetas. Aunque los dos son ingredientes ricos en almidón y se cultivan en regiones de clima cálido, tienen características distintas que vale la pena conocer. Pero ¿cuál es mejor para cocinar? ¿Y cuál de los dos conviene escoger si lo que se quiere es sembrar? Aquí le contamos las principales diferencias entre estos dos alimentos.
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De acuerdo con el Banco de la República, el nombre ñame proviene del término fulani nyami, que significa comer, y se relaciona principalmente con los tubérculos comestibles del género Dioscorea. Este comprende más de 600 especies distribuidas en regiones templadas y tropicales, aunque predominan en climas cálidos.
En otros lugares, el término “ñame” también se utiliza para referirse a plantas de los géneros Alocasia, Colocasia, Xanthosoma e incluso Oxalis tuberosa. Sin embargo, es clave aclarar que son las especies de Dioscorea las que más se cultivan para el consumo humano.
Esta es una planta trepadora y perenne que puede alcanzar entre 2 y 12 metros de altura, tiene hojas acorazonadas en espiral y flores verde amarillentas de seis pétalos. Sus tubérculos tienen una piel áspera, con tonos que van del marrón al gris rosado, y pueden llegar a medir hasta 1,5 metros de largo, pesar 70 kilogramos y alcanzar 15 centímetros de diámetro.

Por otro lado, la yuca es un arbusto también perenne de origen sudamericano que pertenece a la familia de las euforbiáceas. Actualmente, se cultiva en regiones tropicales y subtropicales de América, África y Oceanía debido al alto valor alimenticio de sus raíces, que son ricas en almidón.
De acuerdo con la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (AGROSAVIA), factores como la temperatura, el suelo y las condiciones ambientales influyen en el comportamiento de las diferentes variedades. La planta puede alcanzar entre 2 y 5 metros de altura, dependiendo de la variedad y de las condiciones de cultivo. Su tallo es leñoso y, generalmente, tiene un crecimiento lento durante los primeros meses, por lo que requiere un buen control de las malezas para que se desarrolle bien.
Cuando se habla de yuca, casi siempre la atención está puesta en su raíz, ya que es un alimento que se ha convertido en un infaltable de la gastronomía de América Latina y de otras regiones del mundo.
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¿Cuál escoger para sembrar?
La elección entre una planta y otra depende de las condiciones del lugar donde se quiera cultivar. Según el Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República, el ñame requiere una exposición prolongada a la luz solar para desarrollarse correctamente. Este tubérculo comestible prospera en climas tropicales y subtropicales, con temperaturas entre 15 °C y 38 °C. No obstante, es importante tener en cuenta que es sensible a las heladas y requiere una temporada de crecimiento libre de bajas temperaturas de por lo menos seis a ocho meses.
La yuca, por su parte, se puede adaptar más fácilmente. De acuerdo con la Biblioteca Agropecuaria de Colombia, puede sembrarse desde el nivel del mar hasta los 1.800 metros sobre el nivel del mar, con temperaturas que fluctúan entre 20 y 30 °C.
¿Y en la cocina?
Aunque ambos ingredientes son protagonistas de diferentes preparaciones, su textura y sus características al momento de cocinar cambian. La yuca tiene una textura más firme y seca cuando se cocina, además de un sabor más suave que permite que absorba otros sabores. Su contenido de almidón la hace ideal para frituras y preparaciones que requieren una consistencia crujiente.
El ñame, en cambio, es más suave y cremoso, con un sabor ligeramente dulce que depende de la variedad. Por eso, es ideal para purés y platos en los que se busca una textura más suave.

Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧