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17 Mar 2022 - 3:05 p. m.

Caso Hyundai: Fiscalía tumbó preacuerdos por conversación que salpica a Cancino

Una acción popular presentada por el periodista Gonzalo Guillén revelaría que sostuvo una conversación con el abogado Iván Cancino, quien defendía los intereses del empresario Carlos Mattos, que está ad portas de un juicio por corrupción.
Carlos Mattos REVISTA CROMOS
Carlos Mattos REVISTA CROMOS

Momentos de tensión se han vivido durante los últimos días en el caso que tiene al empresario Carlos Mattos, exrepresentante de Hyundai en Colombia, ad portas de un juicio por el entramado de corrupción a la justicia que fraguó para salir bien librado de un proceso civil que se destapó en 2016. Lo más reciente es una conversación del abogado Iván Cancino, quien defendía los intereses del empresario, con el periodista Gonzalo Guillén. La comunicación se conoció a través de una acción de tutela presentada por el comunicador que ya fue rechazada.

El caso se ha desarrollado de la siguiente forma: Carlos Mattos dijo que celebraría un preacuerdo con la Fiscalía con la que se comprometía a pagar una multa a la Rama Judicial, entregar información sobre los sobornos que ofreció a algunos jueces y, a cambio, rebajar su condena final. El empresario también dijo que entregaría información sobre el supuesto acuerdo que celebró con el periodista Gonzalo Guillén para que este último desacreditara a la Fiscalía en el marco del proceso judicial que se adelantaba en su contra.

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Así las cosas, Mattos, hasta enero de este año, tenía dos pactos con el búnker, pero ninguno se concretó ni fue avalado por un juez. Este miércoles se conoció que la Fiscalía se bajaba de la negociación y, además, que el empresario tenía un nuevo abogado con el que buscaría nuevamente pactar un acuerdo. La decisión del ente acusador de soltar esa matriz de colaboración sin ningún éxito, no se conoció de fondo. No obstante, la acción popular que presentó Guillén daría luces de lo que vendría en el proceso.

En su recurso el comunicador revela que la Fiscalía aceptó tener un preacuerdo con el empresario a cambio de que entregara información sobre cómo había sido el pacto para que el periodista pusiera en tela de juicio la imagen del ente investigador. “Exigirle al señor Mattos que como única condición para acceder a un preacuerdo que sostuviera que el suscrito (Guillén) había recibido unos estipendios con el único objeto de que desprestigiara la Fiscalía, aseveración que aparte de injuriarme y calumniarme afectó el derecho a la verdad que le corresponde a la sociedad colombiana en su emisión y recepción”, dijo el comunicador en su documento.

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Del mismo modo, el periodista que pedía declararse víctima en el proceso y le fue negado esa pretensión, reitera en el documento que esa ha sido su condición desde que su nombre se vio enlodado por el empresario. Guillén resalta que en su poder tiene una grabación de una llamada que sostuvo con el abogado Iván Cancino. Según dice la misiva de 22 páginas elevada ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, se escucha a la defensa de Mattos hablar sobre dinero.

“La única cosa que, digamos, que tiene muchas certeza, que publicó Darcy Quinn, no sé quién le daría la nota, yo creo que fue alguien de la oficina o familia de Carlos, es que llega a este tipo Sánchez y le cobra 900 mil dólares, una locura. Y le dice: 300 mil de anticipo y yo le ayudo a cuadrar la negociación. Cuando uso la palabra “cuadrar” no me consta que haya sido algo malo, pero con ese dinero, uno no sabe”, reposa en el documento de Guillén.

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En la misma llamada, según dice el comunicador, Cancino añade: “Yo he cobrado muy bien mensualmente, pero en tres años he reunido esa suma. Y yo no voy a decir que no he cobrado bien, pero son tres años, no en dos meses. Y empiezo a sentir yo el codo y (inaudible) ¿qué es lo que sucede? Claro, Emilio Tapia, bravo conmigo, pues cuando yo represento al Ministerio de Comunicaciones, él pide una audiencia para irse para Malambo. Yo me opongo, no señor. Primero la competencia no es el juez de Malambo, segundo ta, ta tá, usted no ha reparado, me le opongo durísimo. Entonces ve en Carlos dos cosas: plata y posibilidad también de empezar a darme codo. Y Sánchez llega y empieza a decir no, negocio, cuando de pronto viene el golpe mortal. El fiscal Betancur le manda una carta diciéndole “no negociamos con usted”, y Sánchez había dicho que era su mejor amigo. Y otro plus muy importante ahí, el Fiscal General de ese tiempo fue muy inteligente y dijo, aquí pasó algo. No sé si usted sabe de una famosa llamada que hicieron desde la cárcel, que también Daniel Coronell la (inaudible) con pelos y señales”.

En la conversación, supuestamente, Guillén cuestiona lo de la llamada. Aduce que podría ser ilegal porque fue desde la cárcel. El abogado Cancino, según el texto de Guillén, prosigue. “Los dos fiscales del caso, que son más perros que un gato, como decía mi papá, la llamada, tal, pero apenas apenas colgaron, constancia, fiscal, ta, tá, chao. Y ahí vino el problema. Entonces, ahí sí, Carlos, ‘Ivancito, ven me ayudas’... Ahora sí. Entonces voy, me acerco, y ellos reticentes. Yo creo que Betancourt, Sánchez le tuvo que contar cuánto cobró y Betancur le dijo ‘venga, venga miramos a ver qué se hace’, se abre la negociación y el lunes se cierra. Yo voy al búnker con Alejandro, con Laura, la abogada que aparece ahí con él, que es conocida mía, hechura mía, pues, y yo hablo con Carlos y le explico. Y antes de salir, que estábamos en cuarenta y ocho meses de cárcel, una indemnización cuyo máximo era dos millones de dólares, unas excusas públicas, el pago de la multa, que aquí nadie paga la multa de una y reconocer los hechos con una salvedad: que en el apartamento de Carlos Mattos nunca se dio plata. Y eso es cierto”, dice el documento.

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La conversación, según el periodista, continúa y supuestamente, Cancino entrega detalles de lo que fue la negociación que vinculaba al comunicador. “Cuando llegan los fiscales, me voy parando yo, y de pronto, voy veo en la puerta, (inaudible) bueno, ahora sí el interrogatorio del tema de gonzalo sobre que usted le pagaba para desacreditar a la fiscalía. Me devuelvo y le digo: Carlos, eso no pasó. Ah, pues entonces no hay negociación y nos paramos. Yo dije, hijueputa, ¿y yo qué hago? Denos 10 minutos. Y le digo a Sánchez y le digo a Carlos y le dije a Laura, porque yo sí dejé a Laura de garante, tú no puedes meterte con los temas que no son cierto, por más de que la fiscalía... Y le voy a decir las palabras textuales, le dije: primero, porque Gonzalo Guillén es un enemigo muy fuerte, y se lo reconozco. Le dije, no es ningún pendejo y no se va a quedar (inaudible). Segundo, tú nunca me has hablado de eso. yo llevo contigo cinco años y yo soy tu memoria histórica. Y tercero, tú ya no te acuerdas de nada. Entonces, hoy te reciben un interrogatorio, tú dices algo, en un mes dices otra pendejada, no es lógico. Pero como ustedes no me quieren a mí, yo aquí les dejo el champú y me voy. Tres de la tarde me llama Carlos, “no, este señor no sirve pa’ un culo. Ven y arregla. vuelvo y ya no son 48 meses, ya son ochenta y pico que quedan en cincuenta y seis”.

A juicio de Guillén, el abogado Cancino le reiteró en varias ocasiones que el supuesto pacto entre el comunicador y Mattos no se había registrado. El relato del periodista continúa en la acción popular. “De los dos fiscales, dicen, tenemos es una deuda con el señor gonzalo guillén, porque nos ha jodido, porque nos ha dado. ¿Qué es lo que quieren que diga? Que se le pagó para... Eso no pasó. Y le dije: mire, yo conozco la defensa de Carlos Mattos de arriba para abajo. Carlos me contaba las cosas, (inaudible) hay cosas que se me salen de las manos, pero eso no pasó, les dije yo. Y Sánchez: pues, maestro, porque él habla así, que Carlitos, que lo conoce es Carlitos, maestro... Maestro el burro. Entonces le dije: mire, no sé con qué va a negociar usted pero tenga mucho cuidado. En lo que quedaron fue en lo que está escrito, que yo tampoco lo tengo muy claro, Gonzalo, ¿te puedo decir Gonzalo?”, termina un aparte de la conversación en donde, al parecer, Cancino les dice que deben contar lo que “realmente pasó”.

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Con lo revelado en la acción popular ante el Tribunal de Cundinamarca, desde el búnker decidieron hacerse a un lado con la negociación. Fuentes de la Fiscalía consultadas por este diario afirmaron que la responsabilidad del ente investigador era “apartarse de una negociación que tiene tintes de ilegalidad” y que los actos del abogado son “una consecuencia desleal y deshonesto de su parte (…) el doctor Iván Cancino es quien debe explicarle al país, a su cliente y a la Fiscalía su actuar”, dijeron fuentes cercanas al proceso.

Mattos, quien se encuentra en la cárcel de máxima seguridad en Combita, Boyacá, tiene en su equipo de defensa un nuevo penalista que será quien lo represente en el juicio que se aproxima. Pues con la decisión de la Fiscalía de no avanzar con la matriz de colaboración, el empresario deberá enfrentar el proceso judicial por pagar dineros a jueces, ingenieros y abogados para que el recurso con el que pretendía quedarse con la representación de Hyundai en Colombia, prosperara de manera ilegal. Mattos, que fue extraditado desde España en noviembre pasado, buscaba que la marca coreana no se llevara la empresa hacia Ecuador donde había negociado una nueva representación.

Sobre el abogado Cancino, quien no se ha pronunciado por el nuevo escenario que se cierne sobre su nombre, pesa una indagación de la Comisión de Disciplina Judicial de Bogotá, porque, además, se habría encontrado de manera irregular con Mattos en medio de las salidas de la cárcel la Picota de Bogotá que el empresario tenía autorizadas para asistencia médica. No obstante, se conoció que, además de eso, las usaba para reunirse y visitar un predio de su propiedad en el norte de Bogotá. Por estos hechos, el empresario también es indagado, y el entonces, director del Inpec, general de la Policía Mariano Botero Coy, fue apartado de su cargo.

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