29 Jul 2021 - 3:11 p. m.

Coca en Colombia: menos hectáreas, mayor producción en 2020

El Espectador conoció el censo de coca de 2020 redactado entre el Gobierno y la UNODC. Las hectáreas sembradas se redujeron en un 7%, no obstante, la producción potencial está subiendo. Caldas sigue libre de afectación, situación a la que se sumaron Arauca y La Guajira.

El “Monitoreo de Territorios Afectados por Cultivos Ilícitos 2020” dejó una gran conclusión: el año pasado, en Colombia se registraron menos hectáreas sembradas con coca, sin embargo, el rendimiento de la hoja y su producción potencial aumentaron. El Espectador conoció el censo redactado entre el Gobierno Nacional y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los cuales anualmente presentan un balance sobre la situación de las plantaciones y su materialización, por ejemplo, en cocaína en polvo.

En contexto: La UNODC reportó reducción de siembra de coca en el país en un 7% teniendo 143 mil hectáreas activas

De acuerdo con el censo, el área de Colombia sembrada con coca alcanzó 143.000 hectáreas a 31 de diciembre de 2020, lo que significa un 7% menos en relación con 2019 y un 17% menos tras lo informado en 2017. A pesar de la tendencia, los territorios afectados se ubican en un nivel cercano a 2001, cuando inició la serie histórica de monitoreo de la UNODC. El país aún está lejos de lo alcanzado en 2013, cuando se reportó alrededor de 45.000 hectáreas de coca. Los cultivos, en la actualidad, se siguen concentrando en “enclaves productivos”, la mayoría en zona de frontera con Ecuador y Venezuela.

Sobre la presencia de coca hay un dato fundamental: en todas las zonas del país se redujo, a excepción de la Región Central, donde se ubica el enclave productivo de Valdivia, Tarazá y Cáceres (Antioquia) y algunos territorios de Bolívar y el Magdalena Medio. Allí, pasó de 20.335 hectáreas a 25.211 hectáreas. El 72% del área con coca en la Región Central se concentra en áreas catalogadas como “permanentemente afectadas”, pues por años se ha mantenido el cultivo y producción.

“Cerca del 60% del área con coca, según la Política Ruta Futuro en la Región Central, se localiza en zonas donde la conservación de la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos existentes deben ser una prioridad; es por esto por lo que los programas y proyectos enfocados en la reducción de cultivos ilícitos deben buscar un equilibrio entre desarrollo económico, social y protección de los recursos naturales”, se agrega en el informe.

Las demás regiones se movieron así, entre 2019 y 2020: Región Pacífico, una reducción del 12% con 50.701 hectáreas; Región Catatumbo, una reducción del 4% con 40.116 hectáreas; Región Putumayo-Caquetá, una reducción del 25% con 22.041 hectáreas; Región Meta-Guaviare, una reducción del 3% con 4.462 hectáreas; Región Orinoquía, una reducción del 51% con 121 hectáreas; Región Amazonía, una reducción del 31% con 119 hectáreas; y la Región Sierra Nevada de Santa Marta, una reducción del 71% con solo dos hectáreas.

Lea también: Pese a haber reducido los cultivos ilícitos, Colombia produce más cocaína, ¿por qué?

“Un 33% del total de área sembrada se concentra en cinco municipios: Tibú (Norte de Santander), Tumaco (Nariño), El Tambo (Cauca), El Tarra (Norte de Santander) y Puerto Asís (Putumayo). Con excepción de El Tambo y El Tarra, en todos se registró reducción del área”, son otros de los datos que deja el informe. Para 2020, se detectaron plantaciones en 20 de los 32 departamentos del país. Caldas sigue libre de afectación y Arauca y La Guajira completaron dos años sin cultivos de coca. Amazonas, Vaupés, Guainía, Santander, Boyacá, Cesar y Magdalena, registraron menos de 100 hectáreas cada uno.

¿Menos hectáreas significan menos producción?

Otra de las conclusiones centrales tiene que ver con la producción potencial de la coca. Si bien las hectáreas cultivadas siguen una tendencia a la reducción, eso nada tiene que ver con cantidad producida. Por ejemplo, en 2019 se reportaron 5,8 toneladas de hoja de coca fresca por hectárea cultivada. Para este año, la cifra subió a 6,4 toneladas por hectárea cultivada. Mientras en 2019 los cosechadores lograban producir 6,7 kilos de cocaína en polvo por hectárea sembrada, en 2020 la cifra subió a 7,9 kilos.

“Desde el 2016, el aumento en la capacidad de obtención de cocaína dejó de depender exclusivamente del crecimiento del área cultivada. Desde entonces se ha observado un mejoramiento en las prácticas agroculturales empleadas por el cultivador en los lotes, así como la capacidad de extracción del alcaloide en finca. Además, se ha identificado que los laboratorios de producción de clorhidrato de cocaína (complejos de producción) son de mayor tamaño y cuentan con mayor eficiencia en la conversión, uso de sustancias químicas, tiempos de los procesos y empleo del personal”, explicó la UNODC.

Lea también: La aspersión con glifosato es solo una posibilidad y no es la mejor ahora: UNODC

Se han fortalecido variables como la capacidad del cultivo para producir hoja de coca, el contenido de alcaloide en la hoja (el estimulante que permite producir la cocaína en polvo), la eficiencia a la hora de extraer el alcaloide de la hoja y la capacidad de las “fincas” para materializar la droga en dosis o paquetes. Solo en el Pacífico aumentó la producción en un 32%, a pesar de que hubo una reducción del 12% en hectáreas sembradas. Lo mismo sucedió en El Catatumbo, zona fronteriza con Venezuela y uno de los principales enclaves productivos del país.

El 2020 de las autoridades

Según reportó la UNODC, las incautaciones de cocaína se incrementaron en un 18%, pues en 2019 fueron secuestradas 428 toneladas y en 2020 la estadística aumentó a 505 toneladas. En cuanto a la destrucción de los laboratorios ilegales de cocaína, a las autoridades no les fue tan bien, pues la cifra se redujo en un 5%. En 2020 fueron atacados 5.226 laboratorios, mientras en 2019 alcanzaron a destruir 5.485. Cabe destacar que la erradicación manual forzosa tuvo un crecimiento del 38%, con más de 130.000 hectáreas intervenidas.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa, el tráfico internacional de cocaína vía terrestre se redujo considerablemente, dado el cierre de fronteras para apaciguar la pandemia por COVID-19. Esa determinación incrementó los controles en las carreteras fronterizas. Sin embargo, los grupos armados ilegales lograron cambiar su modelo y utilizaron la vía marítima como principal medio, especialmente usando semisumergibles, contenedores y lanchas rápidas hacía Centroamérica.

Le puede interesar: “No solo es problema de Colombia, hay oferta porque hay demanda”: UNODC

“En el segundo semestre del 2020, cuando el Gobierno Nacional decidió flexibilizar las condiciones de confinamiento, las autoridades registraron un mayor número de incautaciones de drogas, camufladas en camiones de transporte de alimentos o de implementos de uso medicinal. Desde entonces, el mayor control al tráfico marítimo produjo grandes incautaciones que tenían como destino Europa y Norteamérica, ocasionando dificultades a los grupos narcotraficantes para el uso de rutas de tráfico tradicionales a través del Pacífico y el Caribe”, agregó UNODC.

La pandemia golpeó el negocio de la cocaína en el primer semestre de 2020. Las restricciones de circulación en el país aumentaron el riesgo de ingresar a las zonas de cultivo, lo que conllevó a una disminución de los precios de la base de cocaína y al desincentivo de vender la hoja de coca. La ausencia de compradores influyó en la reducción de entre el 30% y el 50% del precio de la pasta básica de cocina, que en Bolívar se vendió a $1′400.000 por kilo, cuando en los últimos tres años se podía conseguir entre $1′600.000 y $2′100.000. El negocio se reactivo a finales de 2020, tras la liberación del tránsito terrestre.

Parques Naturales, resguardos indígenas y comunidades negras

El área sembrada con coca en los Parques Nacionales Naturales es monitoreada desde 2001, con el objetivo de diseñar estrategias para reducir la afectación y preservar la biodiversidad. Según el censo, de las 59 áreas protegidas que hacen parte del sistema de parques, 12 permanecieron con plantaciones en 2020, dos menos que en 2019. Sin embargo, englobando todos los territorios, el área cultivada aumentó en un 6% con relación al informe pasado. De 6.785 hectáreas a 7.214 hectáreas, el 5% del total nacional.

Hay una grave preocupación por cuatro territorios, donde se concentra el 71% del área sembrada en Parques Nacionales Naturales: Catatumbo Barí (Norte de Santander), Paramillo (Montería), Nukak (Guaviare) y Serranía de la Macarena (Meta), donde se ubica el sublime Caño Cristales o el denominado “Río más Hermoso del Mundo”. En contraste, la estadística marca que el parque Alto Fragua Indi Wasi (Caquetá) las plantaciones de coca se redujeron en un 97%.

::El Sacha Inchi es una semilla con forma de estrella, con la cual los productores de Puerto Caicedo (Putumayo) quieren reemplazar el negocio ilícito de la coca. Conozca aquí detalles de la primera exportación de este aceite a Bélgica::

“La participación de cultivos de coca en áreas declaradas como resguardos indígenas es de 8% respecto del total nacional del 2020. Se registró una reducción del 17,5 %, al pasar de 14.022 hectáreas en el 2019, a 11.575 hectáreas en el 2020. Se mantiene la tendencia a la reducción que se observa desde el 2017, cuando se registraron 17.627 hectáreas”, explicó, por otro lado, la UNODC. Según el informe, de los 767 resguardos indígenas en Colombia, 148 están afectadas con la hoja.

Finalmente, sobre los territorios ocupados por las comunidades negras, la UNODC encontró que se registró una reducción del área sembrada de un 12%, tras pasar de 24.940 hectáreas en 2019 a 22.040 en 2020. “De los 210 consejos comunitarios declarados en Colombia, 100 tienen afectación por coca en 2020, dos menos que lo reportado en el 2019. A pesar de la reducción, existen algunos consejos comunitarios en los que el fenómeno ha sido permanente y persistente en los últimos años”, agregó la UNODC. En tan solo cinco consejos se concentra el 46% del área reportada para esta zona de manejo, todos ubicados en Nariño.

Comparte: