24 Apr 2018 - 10:00 a. m.

"Con Gustavo Moreno nunca tuve trato ni relaciones de amistad": magistrado Gustavo Malo

Este martes, la Cámara de Representantes define si acusa o no al magistrado de la Corte Suprema. De ser así, su futuro quedaría en manos del Senado de la República.

Redacción Judicial

Gustavo Malo fue apartado de su cargo como magistrado el pasado 3 de abril. / Gustavo Torrijos
Gustavo Malo fue apartado de su cargo como magistrado el pasado 3 de abril. / Gustavo Torrijos

Estamos en el peor escándalo en la historia de la Corte Suprema de Justicia. ¿Por qué no renunció y se defendió por fuera, sin afectar a la Corte? Todos sus compañeros se lo pidieron...

Yo no renuncio porque soy inocente. Soy totalmente ajeno de los cargos que se me hacen. Lo que hicieron mis compañeros fue sugerirme que, mientras se aclaraban las cosas, por el bien de la institución, me apartara del cargo ya fuera por medio de una renuncia o pidiendo una licencia, que fue lo que finalmente hice.

Pero la majestad de la justicia está, de alguna manera, edificada en el tema de la honorabilidad de un magistrado. Si esa honorabilidad está cuestionada, como en este caso, ¿no era mejor irse y ahorrarle a la Corte este desgaste?

No. Cuando uno no ha intervenido en hechos tan graves como estos, renunciar es, en mi opinión, enviar el mensaje contrario. Es confirmar que, de alguna manera, uno tuvo que ver en semejantes conductas. Yo no creo que con mi renuncia se hubiese mitigado o aligerado la situación. Yo lo que busco es demostrar que ni yo ni —creo— ningún magistrado de la Corte Suprema de Justicia tuvo que ver con el llamado cartel de la toga. Se ha venido privilegiando la institucionalidad sobre la dignidad humana.

(Vea: Magistrado Gustavo Malo presenta su quinta excusa médica en la Corte Suprema)

Si usted es inocente, ¿por qué su exmagistrado auxiliar, José Reyes, le dijo a la Fiscalía que usted lo despidió cuando él señaló que Musa Besaile debía ser investigado formalmente por parapolítica?

Lo que este señor dice no corresponde a la verdad. Por esta razón, yo presenté una denuncia en la Fiscalía. Él lo dijo como consecuencia del resentimiento que tiene porque esperaba terminar su carrera judicial en la Corte Suprema y no lo hizo. Yo prescendí de sus servicios porque le perdí confianza. Quiero anotar que no solamente salió Reyes de mi despacho, también salieron los magistrados auxiliares Jairo Restrepo y Camilo Andrés Ruiz. En los tres casos, les perdí confianza por sus actos.

En el caso de Reyes, ¿a qué actos de refiere?

El primero fue un operativo que dirigió con una comisión de varios miembros del CTI que iban a capturar al excongresista Óscar Arboleda Palacio, quien era parlamentario andino. Se habría armado un escándalo por violación de normas internacionales y diplomáticas.

¿Qué otros actos lo hicieron desconfiar de Reyes?

Hay que anotar que la relación de Reyes conmigo no era la mejor. Muchas veces salía en comisión y no me informaba que salía de la ciudad. Otro punto es que yo no estaba conforme con sus informes, eran muy lacónicos. Los debía hacer mensualmente, pero eran escuetos y no tenían suficiente información. Su estilo, en cuanto a la proyección de providencias, no era el mejor. Todo esto hizo que yo perdiera la confianza en él. Reyes renunció en julio de 2015.

¿Cómo llegó Reyes a su despacho?

Cuando yo llegué en 2012 él ya estaba ahí. Venía laborando en el despacho de Sigifredo Espinosa cuando asumí el cargo, al igual que Jairo Restrepo. A Camilo Ruiz lo nombré yo cuando llegué a la Corte. Trabajé con Reyes tres años, presentó la renuncia, se le aceptó y hasta ahí quedó el tema.

Pero, ¿cómo entender entonces que los testimonios de Gustavo Moreno y José Reyes coinciden? El primero dijo que el cartel de la toga pidió que sacaran a Reyes, pues estaba a punto de tomar decisiones en los casos de Musa Besaile y Álvaro Ashton. Y el segundo dijo que lo sacaron para evitar decisiones en esos procesos que afectaran a los congresistas.

Resulta muy extraña esa afirmación del doctor Reyes, porque luego de que él sale de la Corte queda en buenos términos conmigo. Creía que este señor no tenía nada en mi contra, pero basta escucharlo para notar su resentimiento por haber prescindido de sus servicios. En ningún momento el señor José Reyes me manifestó ni verbalmente ni por escrito de la inminencia de la apertura de la investigación formal contra el senador Besaile.

¿Nunca se lo dijo?

No. Lo puedo demostrar con los informes suyos que tengo en mis manos, en donde se muestra que desde febrero de 2015 me informó que se ordenó una versión libre de Besaile, estaba pendiente de recibir informe de policía judicial para su práctica y aseguraba que no había agentes disponibles para realizarla. En mayo de 2015, recibí otro informe en el que decía que se había realizado la versión libre y se ordenó una serie de pruebas. En julio de ese mismo año recibí la misma información. Y es precisamente en esas fechas cuando se dice que mi despacho acordó impedir una orden de captura y la apertura formal del proceso en contra del senador.

(En contexto: Declaración del exmagistrado auxiliar José Luis Reyes, clave en el proceso contra Besaile)

¿Era usual que Reyes solicitara en sus informes una investigación formal?

Sí. Y lo hizo varias veces en otros procesos. Él, además, debía presentarme el proyecto de apertura formal de investigación para yo evaluarlo. Reyes nunca lo hizo. En mayo de 2015, antes de su salida, se ordenaron un sinnúmero de pruebas. Se terminan de practicar en 2016. Esto demuestra que de ninguna manera había lugar a ordenar la investigación y la captura. Estalla el escándalo del cartel de la toga, y con el fin de preservar la imparcialidad de la Corte, yo me declaré impedido en septiembre de 2017. Y hoy es la hora que no se ha abierto la investigación formal.

Eso no es cierto, en enero de este año la Corte abrió investigación contra el senador Besaile por parapolítica.

En todo caso, a raíz del escándalo se le imprimió la mayor celeridad. Eso también lo estaba haciendo yo, por la complejidad del asunto y por lo voluminoso del proceso, tenía a tres magistrados auxiliares dedicados exclusivamente a determinar si se abría o no la investigación formal. No es cierto cuando Gustavo Moreno dice que el acuerdo en el proceso fue el de dilatar para que prescribiera, el caso prescribía después de que yo terminara mi periodo en la Corte.

Ana María Erazo, investigadora del caso, declaró exactamente lo mismo que José Reyes. ¿Por qué iba a pagar Besaile $2.000 millones si no tenía gente adentro que le informó de su captura?

Precisamente por eso quiero que se investigue hasta sus últimas consecuencias este caso. Resulta muy extraño que en marzo de 2015 Gustavo Moreno asalta la buena fe del senador diciéndole que es inminente una orden de captura en su contra, cuando dos meses después todavía se solicitaban pruebas.

O podría también coincidir con que efectivamente se dio la plata y que así se evitó la captura, con la orden de practicar pruebas...

Habría que investigar a José Reyes porque el proceso estaba bajo su control. Quien proyectó esa práctica de pruebas fue él y no yo. Resulta contradictorio que él dijera que el asunto estaba para abrir investigación y que, al tiempo, me explicara que debía realizar varias pruebas y que no se podía ordenar la captura. En relación con Erazo, su versión es desvirtuada por pruebas documentales y testimoniales pues Alexandra Arévalo, otra funcionaria, que tenía mayor rango que ella, indicó que no era cierto lo que Erazo decía.

¿Usted está diciendo que, si hubo algún soborno, fue para su magistrado auxiliar José Reyes y no para usted?

No. Lo que yo estoy diciendo es que se investigue a fondo este caso. No quiero hacer acusaciones en ese sentido. Ese proceso (de Besaile) no estuvo engavetado ni durmiendo el sueño de los justos. Tenía ocho cuadernos originales, 47 cuadernos anexos, dos cuadernos reservados y 135 medios magnéticos. Su actividad probatoria fue intensa.

(En contexto: “Gustavo Moreno me perseguía”: Leonidas Bustos)

Usted también sale mencionado en el proceso contra el senador Álvaro Ashton. ¿Ahí qué pasó?

Aquí se han tejido versiones totalmente contrarias a la realidad procesal. Ese procesop lo recibí en octubre de 2012 y, hasta junio de 2014, por motivos de cambios de esquemas de investigación en la Corte, el caso sale de mi despacho. Hasta ese momento, se estuvieron practicando pruebas. Tres años después de salir de mi despacho, se dispone abrir investigación formal en su contra. No se puede afirmar aquí que hubo algo irregular.

¿Por qué a Reyes le preocupaba el impacto de su cercanía con Ricaurte sobre el caso Ashton?

No sé por qué. No tenía ningún motivo para decir eso. José Reyes no me informó de que hubiese algún riesgo con la investigación que se adelantaba. No sé por qué le preocupaba mi relación con Ricaurte.

¿Alguna vez le entregó información sensible a personas externas a los procesos de su despacho? ¿A Francisco Ricaurte, a José Leonidas Bustos, a Gustavo Moreno?

Nunca, jamás. Con Moreno nunca tuve trato ni relaciones de amistad. Me vi con él en dos o tres relaciones sociales. Lo vi en un cumpleaños en la casa del doctor Ricaurte, en la finca de Ricaurte y en el festival vallenato. Lo vi pero nunca interactué con él, no le tenía confianza. Ni me reuní con él en privado, como lo afirma. Aportó 23 documentos (a la justicia) y ahí no hay fotos ni constancias que tengan que ver con mi situación. No probó absolutamente nada. Este es un especialista en testimonios falsos, protagonista de su propio libro. Basado en unos hechos de dominio público, construyó sus hipótesis que son fácilmente desvirtuables.

Es decir, siempre vio a Moreno en reuniones sociales fomentadas por el magistrado Ricaurte. ¿Usted confirma entonces la amistad entre Moreno y Ricaurte?

No, yo no puedo decir que entre ellos exista amistad. No me consta. Yo lo que sé es que entre ellos había relaciones profesionales. No sé más de esa relación.

(Vea: Exmagistrado Francisco Ricaurte fue llamado a juicio)

Usted dice que la versión de Moreno es fácilmente desvirtuable. ¿Cómo entender entonces que el caso en contra suya haya avanzado tanto ya en la Comisión de Acusación?

Precisamente, es lo más extraño. Si ustedes revisan el proyecto de acusación que fue aprobado por la Comisión, no existe ningún señalamiento directo en mi contra. Se practicaron 43 pruebas, y de esas 43, solamente se toman en cuenta tres para fundar la acusación. Lo más triste, lo más lamentable y decepcionante, es que en la investigación no se tuvo en cuenta ninguna de las pruebas que me favorece.

También se dijo que usted engavetó el proceso por el que la Corte pidió que Álvaro Uribe fuera investigado en relación con unos testigos falsos.

Lo que no es cierto tampoco. Esta investigación sí tuvo trámite en mi despacho. Me llegó en 2014, y en ese tiempo se decretaron la práctica de varias pruebas. Hay que decir que este es un proceso voluminoso, muy complejo y que el solo estudiarlo demanda un tiempo grande. De manera que no es cierto que el proceso estuviese inactivo, paralizado. Por el contrario, estuvo impulsándose probatoriamente.

Cómo era su relación con el exmagistrado José Leonidas Bustos?

Eran relaciones solamente de colegaje, las cuales se mantuvieron mientras fue magistrado de la Sala Penal. Después de que él terminó su periodo, nunca más ni siquiera volví a verme con él.

¿Ha mantenido su amistad con el exmagistrado Francisco Ricaurte después de todo el escándalo?

No lo he visto, no le he visitado ni he vuelto a hablar con él luego que se dio este escándalo.

¿Por qué no?

Creo que lo más conveniente, tanto para él como para mí, es que nos dediquemos cada uno a aclarar los hechos, a aclarar esta situación y en razón a que el se encuentra ahora mismo detenido, pues no me he vuelto a hablar con él. Hay que tener toda la prudencia para evitar suspicacias también en este caso. Yo espero que el doctor Ricaurte logre aclarar su situación.

Usted enfrenta dos situaciones muy difíciles al tiempo. La segunda es la investigación que se abrió contra su hija por extorsión. 

Es un caso que inició por una denuncia que presentó la supuesta víctima, Angélica Padilla, que era amiga íntima de mi hija. Es una persona que debe estar mal de la cabeza porque los hechos supuestamente ocurren en diciembre de 2016. Después de eso, Padilla se siguió viendo con mi hija, la llamaba por teléfono, iba a su casa, salieron en varias ocasiones. Es más, asistió a la celebración del primer año de nacimiento de mi nieta, la hija de Yara, le llevó un regalo. Hay inclusive una grabación en la que la supuesta víctima le dice a la hija mía que ella es la única amiga en la que puede confiar. Que sabe que mi hija sería incapaz de hacerle daño. Existen muchas otras grabaciones con posterioridad a los hechos. 

¿Las grabaciones se hicieron antes de la imputación de cargos?

Desde luego. 

Pero, ¿por qué la grababa si eran íntimas amigas?

No, pues... Esa pregunta habría que hacérsela también a la hija mía. Las grabaciones las tiene, y ellas son quienes deben explicar todo esto. Las grabaciones están en el celular de mi hija. Lo que sí le puede decir es que esta señora nunca manifestó que existieran actor irregulares que involucraran a mi hija. Incluso, ella visitó en una ocasión mi residencia después de que habrían ocurrido los supuestos hechos. 

¿Cómo ha impactado su vida este escándalo?

Ha sido muy fuerte, muy pesada toda esta pesadilla que se ha vivido porque en mis 39 años que llevo de carrera como juez, jamás he tenido una sola investigación ni siquiera disciplinaria, siempre he obrado con rectitud, transparencia y verme enfrentado ahora a esta situación ha producido un impacto emocional muy grande. He tenido que concurrir ante el médico para restablecer mi salud mental, que se ha visto bastante afectada con estos hechos.

Cómo evalúa la decisión de la Sala Penal de apartarlo de sus funciones?

Esa es una decisión con la que, yo mismo les dije a los magistrados, no estuve de acuerdo. Es contraria a la ley, contraria a la Constitución. Ellos como Corte Suprema de Justicia no podían diseñar un procedimiento, crearlo y a la vez aplicarlo. Esto viola los principios de imparcialidad y transparencia.

En relación con la pregunta sobre las grabaciones de mi hija, quiero complementar: antes de que la Fiscalía anunciara la imputación de cargos en contra de mi hija, se oyó decir que había una denuncia de Padilla en contra de la hija mía. Entiendo que después de eso, la Fiscalía comenzó a investigar los hechos. No obstante, la supuesta víctima se seguía viendo con mi hija y ella se enteró que existía una denuncia y que ella le estaba pidiendo dinero a Padilla para mantenerla en el cargo. Padilla se lo negó siempre. Creo que en parte, la grabaciones obedecen a esa situación. Ella tendrá que explicar el motivo. Lo que sí puedo decir con absoluta veracidad es que Padilla nunca demostró que estuviera pasando algo. Si yo hubiera sabido, yo hubiese sido el primero en rechazarlo y tomar las medidas correctivas del caso. 

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