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Con la terna para Fiscal sobre la mesa

Margarita Cabello y Marco A. Velilla, aspirantes al cargo, expusieron sus argumentos ante la Corte Suprema.

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Redacción Judicial
21 de enero de 2010 - 09:21 p. m.
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La procuradora delegada para lo disciplinario Margarita Leonor Cabello Blanco y el consejero de Estado Marco Antonio Velilla Moreno están listos para asumir el reto de encabezar la Fiscalía General de la Nación. Al menos eso fue lo que aseguraron, en exposiciones televisadas de 30 minutos, ante los 22 magistrados presentes en la Sala Plena de la Corte Suprema, quienes los citaron con el propósito de escuchar sus argumentos, así como lo hicieron el pasado 23 de julio con los entonces ternados Camilo Ospina, Virginia Uribe y Juan Ángel Palacio.

La diferencia entre los ritmos de ambas audiencias fue evidente. Un tímido Palacio y una inexperta en la rama judicial como Virginia Uribe fueron reemplazados por dos funcionarios de voz segura y confiada, que sostuvieron paso a paso todas las acciones que piensan realizar una vez sean elegidos. Cabello, quien empezó como escribiente de un juzgado de Barranquilla, ha trabajado en esta área por más de 25 años y su trayectoria es conocida por varios de los magistrados de la Corte Suprema. Con Velilla ocurre algo parecido.

La barranquillera manifestó que su plan de trabajo se basará en concebir la Fiscalía como una gran empresa, que necesitaba ser orientada en tres aspectos: lo administrativo, lo penal y lo internacional. Se manifestó a favor de promover un proyecto de ley que agilizara las investigaciones contra delitos de la delincuencia ordinaria, a la cual culpó de estancar el sistema penal acusatorio; exigió más herramientas para hacer de éste un aparato legal eficiente y aseveró que sus funcionarios y empleados debían tener acceso a una capacitación continua, activa y obligatoria.

Identificó, además, varias debilidades en la Fiscalía: falta de formación técnica y tecnológica en el CTI; una Unidad de Justicia y Paz que no ha logrado hasta la fecha una condena y que ha formulado escasas imputaciones a ex paramilitares; poca judicialización para quienes obligan a otros a desplazarse de sus tierras. Indicó que en la Unidad de Derechos Humanos recaían las grandes responsabilidades de satisfacer a las víctimas y mostrar eficacia ante la comunidad internacional, y resaltó que la Unidad Anticorrupción debía ser reforzada.

El consejero Marco Antonio Velilla no difirió de los conceptos expuestos por Cabello. En su opinión, la Fiscalía también necesita con urgencia de un esfuerzo presupuestal y sostuvo que la Policía Judicial debía ser la más fortalecida. Destacó el tema de los delitos económicos y mencionó que la Fiscalía debía tener prioridad con su Unidad de Extinción de Dominio, hacer alianzas con la DIAN y las superintendencias de Industria y Comercio y de Sociedades para que los investigadores y fiscales puedan entender la “arquitectura del crimen”.

Asimismo, se declaró “aliado de las altas cortes”, recalcó la necesidad de que los funcionarios de la Fiscalía conocieran y aplicaran su jurisprudencia; se mostró a favor de la extradición para evitar la impunidad, de revisar absoluciones que favorecieron a funcionarios o a alzados en armas; de “agilizar investigaciones por crímenes contra periodistas, sindicalistas, defensores de derechos humanos”, de investigar a fondo posibles ejecuciones extrajudiciales y de acogerse a los pronunciamientos que en diversas ocasiones han hecho organismos internacionales sobre Colombia.

La crisis por la que pasa la Fiscalía, que se evidencia con la desconfianza que tiene la ciudadanía sobre sus actuaciones, fue advertida tanto por Cabello como por Velilla. Es un reto que cualquiera de los tres candidatos, incluido el ex ministro de Defensa Camilo Ospina, tendrá que asumir con prontitud para restablecer la “institucionalidad” de la que los tres tanto han hablado. También han sostenido que su independencia frente a los otros poderes es inamovible, que el sistema penal acusatorio requiere de arrestos mayores y urgentes para evitar su colapso y que la Ley de Justicia y Paz necesita ajustes para no fracasar.

Después de haber declarado inviable la terna original que presentó el Presidente, de la cual sólo sobrevive el nombre de Ospina, vuelve a recaer sobre la Corte Suprema la elección del sucesor de Mario Iguarán. Según se conoció, dos semanas se tomará la Corte para reflexionar sobre los candidatos. Entre tanto, el tire y afloje entre ambos poderes sigue al rojo vivo, aunque a la larga saben que lo que la relatora para la independencia judicial de la ONU les manifestó hace un mes es una verdad de a puño: Colombia necesita un Fiscal General. Y con urgencia.

Por Redacción Judicial

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