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4 Feb 2013 - 2:21 p. m.

Corte Constitucional permitió a un transexual cambiar su nombre por segunda vez

Solicitó el cambio de su nombre y no se lo concedieron porque ya lo había modificado y no podía hacerlo una segunda vez. Llegó a la Corte Constitucional que le permitió defender su derecho al libre desarrollo de su personalidad.

Sebastián Jiménez Herrera

Gabriel parecía una mujer. Aunque había nacido hombre quería convertirse en una mujer. Por ello desde 2007 empezó a cambiar su cuerpo. Se puso senos, se quitó sus testículos e inició un tratamiento de hormonización. Casi todo en él había cambiado excepto su nombre. Por ello el 31 de octubre de 2011 acudió a la Notaría 19 de Bogotá para modificárselo. No obstante, le dijeron que no podía debido a que ya se lo había cambiado en una ocasión.

Gabriel, cuatro años atrás y antes de decidir que quería convertirse en mujer, se había cambiado el nombre que le habían puesto sus padres por uno que estuviera acorde con su identidad religiosa en ese momento. Por ley una persona puede cambiarse el nombre una vez y no más. Así lo establece el Artículo 94 del Decreto 1260 de 1970 y por ello Gabriel siguió con su nombre de hombre y su aspecto de mujer.

Esta condición de verse como mujer y llamarse como hombre le generaba burlas y discriminación de parte de las personas.

Debía soportar el escarnio y las risas cada que presentaba algún documento de identidad. Su nombre no iba con el camino que había escogido para su vida y la ley no le permitía cambiarlo. Por ello acudió a la justicia; sin embargo, en dos ocasiones le negaron su solicitud. Los jueces de primera y segunda instancia consideraron que acceder a su petición iba en desmedro de la ley.

Entonces el caso llegó a la Corte Constitucional que le dio la razón. Esa corporación aseguró que es entendible que el Estado impida que una persona se cambie el nombre cuantas veces quiera. No obstante, agregó que esta medida no podía ir en contra de los derechos de las personas, en este caso, del derecho al libre desarrollo de la personalidad.

La Corte argumentó que el proyecto de vida de Gabriel era el de convertirse en una mujer y que con su negativa la justicia no hacía sino impedirle su realización. Recordó el caso de un hombre que decidió cambiar su sexo y modificó su nombre. Pero como mujer llevó una vida que no le satisfizo y resolvió volver a su condición original y cambiarse el nombre.

La Corte Constitucional conoció el caso después de que la Registraduria y los jueces de primera y segunda instancia se negaran a cambiarle el nombre. En fallo T-1033 de 2008 la Corte se lo permitió y recordó que el Estado no puede negarse a que las personas construyan sus planes de vida. Con ese panorama esa corporación estableció que a Gabriel se le violaban sus derechos al negarle su solicitud.

Enfáticamente dijo: “La negativa de la Notaría 19 anula su posibilidad de realización personal y compromete derechos fundamentales como la identidad sexual, la autonomía y la libertad”. Y le concedió a Gabriel el cambio de nombre en su fallo T-977 de 2012. Se desconoce el nombre que Gabriel escogió. Pero, seguramente, pudo acabar con el plan de vida que se había impuesto desde cinco años atrás.  

@juansjimenezh

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