13 Sep 2022 - 6:04 p. m.

Seguirá condenado pastor que abusaba niñas diciendo que era el “enviado de Dios”

El pastor Alexander Alzate Pulgarín, líder de la iglesia Hosanna, permanecerá preso tras haber abusado constantemente de dos menores de edad. Se aprovechó de ambas en nombre de Dios y les hizo sentir que por denunciar serían maldecidas.
Alexander Alzate Pulgarín, antiguo líder de la iglesia cristiana Hosanna, en Cali.
Alexander Alzate Pulgarín, antiguo líder de la iglesia cristiana Hosanna, en Cali.
Foto: 90 minutos.co

La Corte Suprema de Justicia dejó en firme la condena a 17 años de prisión contra el pastor cristiano Alexander Alzate Pulgarín, quien era el líder de la iglesia Hosanna en Cali. Por tercera vez, la justicia le cree a un par de mujeres quienes en su niñez padecieron todo tipo de vejámenes de un hombre que encontró un espacio en su hogar como su figura paterna. Pero, solo para abusarlas en nombre de Dios y hacerles sentir que denunciar el caso les traería como castigo graves maldiciones.

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En 1997, la madre de las víctimas María* y Catalina* acudió a la iglesia Hosanna, en Cali. Tal fue la relación que se originó entre la mujer y el pastor Pulgarín que en menos de un año ya estaban compartiendo vivienda, una decisión que duró cinco años y que significó un infierno para un par de niñas cuyo padre estaba ausente. Asegurando ser un “apóstol” y un “enviado de Dios”, Pulgarín las tocó y accedió reiteradamente, al punto que les hizo creer que las extralimitaciones eran normales y se enmarcaban en el sendero religioso.

“La adolescente (María*) se sentía privilegiada, porque su pastor la trataba como un padre, y nada anómalo advertía en los comportamientos que se presentaban prácticamente a diario, ya que para aquella época el acusado y su familia, convivían junto con su madre y demás miembros de la familia. En este entorno se presentaban los tanteos libidinosos, y era bajo estas condiciones que la víctima veía en Alexander Alzate, no sólo la figura de un padre, sino también a su pastor, líder espiritual y enviado de Dios, cuyos designios no se podían contradecir”, se lee en el expediente.

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Alzate fue denunciado en 2015, cuando las víctimas se sintieron capaces de contar lo sucedido. En la documentación de la Corte Suprema de Justicia se lee, de hecho, que incluso llegando a la mayoría de edad, María* y Catalina*, pensaron que las maniobras de Alzate eran normales. Desde ese año, Alzate permanece en prisión y el expediente cursó por un juzgado y el Tribunal Superior de Cali. En ambas instancias el pastor resultó condenado, pero aún le restaba jugarse un recurso ante la Corte Suprema.

En su demanda, Alzate aseguró que la denuncia se presentó casi una década después, debido a que, según los conocimientos jurídicos que adquirió María*, sabía que podía afectar sus bienes con una demanda. Y aseguró que la familia solo buscaba quitarle sus propiedades y evitar que saliera del país. Sobre María*, Alzate llegó a decir que las relaciones sexuales fueron consentidas. Aseguró que únicamente se limitó a predicar la fe cristiana, sin otros propósitos diferentes a las creencias religiosas. En su actuar, dijo, nunca hubo fines sexuales.

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La Corte Suprema valoró de nuevo los testimonios y las pruebas dentro del juicio. Encontró un peritaje psicológico a María*, en el cual queda claro que vivió técnicas de manipulación sufridas durante su adolescencia. Entre ellas, el temor que sentía por la “maldición” que podría recaer sobre su vida si dudaba del pastor Alzate. Además, el control sobre el tiempo y el trabajo de su madre, a quienes se les asignó trabajo constante en la iglesia cristiana.

“Cuando yo entré a bachillerato, yo ya estaba muy metida en esa iglesia y por ejemplo, cuando íbamos a hacer trabajos en las casas de los compañeros, yo le pedía permiso a mi mamá y mi mamá consultaba con ese señor Alexander Alzate. Yo tenía esa noción de que todo lo que decía era verdad absoluta, porque lo veía en todos los adultos, a mi alrededor, no solo en mi mamá, en todos los adultos, en toda la iglesia. Entonces, yo al ver esa manera de pensar de ellos, que todo lo que él decía era la palabra de Dios, y lo que se debía hacer; yo lo hacía también porque era la masa”, testificó María*.

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Entre otras determinaciones, la Corte Suprema consideró que la demanda civil contra Alzate, interpuesta por la familia de víctimas, no es ninguna acción intimidatoria contra el abusador. Al contrario, el único propósito fue hacerlo comparecer al proceso penal, dado que estaba a punto de irse del país. A Alzate le restan todavía 10 años de cárcel y su iglesia Hossana quedará marcada por el rastro de violencia sexual de una persona que se hizo pasar por el “enviado de Dios”, pero que solo era un criminal.

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