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La Corte Internacional de Justicia escucha este lunes los argumentos de una demanda que interpuso Managua contra Bogotá por supuestas violaciones a sus derechos sobre el espacio marítimo que le otorgó esa misma corte en 2012.
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22 Jul 2020 - 10:53 p. m.

Corte Suprema reitera que se debe aplicar “silla vacía” a curul de Aida Merlano

El alto tribunal ya había dicho que, como Merlano llegó al Congreso por un complejo esquema de corrupción electoral, se debía aplicar la “silla vacía”. Soledad Tamayo, que ocupó el escaño de la fugada excongresista, deberá salir del Capitolio.

La Sala Penal de la Corte Suprema reiteró que para la curul de la fugada excongresista Aida Merlano se debe aplicar la “silla vacía”. Es decir, que como se comprobó en dos instancias judiciales que Merlano llegó al Senado comprando votos y a través de otros delitos, su escaño en esa corporación no debe ser ocupada por otra congresista del mismo partido, sino que debe permanecer vacía. Así se lo dijo el alto tribunal a la conservadora Soledad Tamayo, quien venía fungiendo como senadora en reemplazo de Merlano desde mayo del año pasado.

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Tamayo le había pedido a la Corte que no aplicara la “silla vacía”. En respuesta, la Sala Penal dijo que Tamayo “sugiere a la Corte que haga caso omiso de lo dispuesto en la Constitución para enfrentar este tipo de actos bochornosos”, y se mantuvo en su posición. Según explicó el alto tribunal, ya esa discusión había quedado saldada en la sentencia condenatoria de segunda instancia, en la que se lee: “se trata de una situación en la que es imperioso aplicar directamente la sanción prevista en el artículo 134 de la Constitución, que con un fuerte acento ético dispone que quien sea condenado por delitos contra los mecanismos de participación democrática no puede ser reemplazado en ningún caso en la dignidad para la cual fue elegido”.

Además, dice la Corte, Aida Merlano fue elegida senadora y reconocida como tal por el Consejo Nacional Electoral, pero “para alcanzar esa dignidad cometió los delitos por los cuales fue acusada, entre ellos, conductas de corrupción al elector que atentan contra los mecanismos de participación democrática. Eso explica la relación de imputación que surge entre la conducta y la dignidad para la cual fue elegida y en la que por ninguna razón puede ser reemplazada”. Así las cosas, la exconcejala Tamayo deberá salir del Senado y la cámara alta quedará con un legislador menos hasta las próximas elecciones, en 2022.

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Desde que fue elegida para el Senado en marzo de 2018, hubo serios cuestionamientos en torno a la campaña de Merlano. Esos indicios se convirtieron en pruebas y la Fiscalía terminó acusándola de liderar una empresa criminal de compra de votos que se financió, al parecer, con recursos del empresario Julio Gerlein. Merlano fue condenada por la Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema en septiembre del año pasado y un par de semanas más tarde se fugó. Luego, la Sala Penal de la Corte ratificó la condena en mayo de este año, pero mientras todo eso pasaba el Senado se instaló y comenzó actividades con Merlano tras las rejas.

Con el expediente judicial como argumento, el Consejo de Estado anuló la elección de Merlano. Así, el entonces presidente del Senado, Ernesto Macías, interpretó entre numerosos cuestionamientos, que tenía que nombrar a otra persona de ese mismo partido para que ocupara la curul y aterrizó Soledad Tamayo en el Congreso. Una de las voces que se opuso a esta jugada fue la Misión de Observación Electoral (MOE), cuya directora, Alejandra Barrios, dijo tras la posesión de Tamayo, que Macías “no solamente desconoció el régimen de responsabilidad política que tienen los partidos, sino que está enviando un terrible mensaje al validar conductas contrarias a la ley, permitiendo que las organizaciones políticas no asuman ningún tipo de consecuencia”.

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