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9 Jun 2020 - 5:49 p. m.

Cuatro años de cárcel para el exembajador Fernando Marín

La decisión la tomó un juez de Barranquilla por el delito de soborno en actuación penal.
El exembajador de Colombia en Venezuela, Fernando Marín
El exembajador de Colombia en Venezuela, Fernando Marín

Un juzgado de Barranquilla condenó a 4 años de prisión por el delito de soborno en actuación penal al exembajador de Colombia en Venezuela Fernando Marín Valencia, por haber ayudado a los hermanos Samuel e Iván Moreno Rojas, y al empresario Emilio Tapia, a lavar millonarias sumas de dinero en el escándalo del carrusel de la contratación. Así lo decidió este martes la justicia que, además, le impuso una millonaria multa y le otorgó la casa por cárcel al exdiplomático y hombre de negocios. La condena se dio luego que Marín Valencia llegara a un preacuerdo con la Fiscalía y que tuvo el aval de un juzgado y también cobija al abogado Richard Harris Ricardo

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La Fiscalía demostró que el exembajador recibió tres cheques de Emilio Tapia dirigidos a su empresa Grama Construcciones, entre junio y julio de 2009 y que suman $2.223’178.000. Igualmente, que Tapia le entregó en su oficina $2.500 millones en efectivo. Según la Fiscalía, Marín sabía que estos dineros provenían de las “comisiones” pactadas por el corrupto contratista para hacerse a los convenios de infraestructura del Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá. Puntualmente, de la corrupción con la que se adjudicaron los contratos para la construcción de dos autopistas en el occidente de la ciudad.

A Marín la Fiscalía le imputó cargos el 27 de mayo de 2019 en una audiencia en la que Marín aceptó su responsabilidad. En octubre de 2019, el ente investigador presentó la primera propuesta de negociación, pero una juez de Bogotá que revisó el documento no lo aceptó al considerar que podía llegar a una condena más “benigna” en contra de Marín. No obstante, el acuerdo se alcanzó luego que la Fiscalía demostrara la recepción de los cheques de Tapia.

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En la audiencia de imputación de cargos, el ente investigador reveló que Marín legalizó parte de este dinero al invertirlo en River Oaks Marina & Tower, un importante proyecto inmobiliario en Miami (Florida). Lo grave, según la Fiscalía, es que “Marín Valencia sabía del origen de los dineros transferidos al exterior y tenía el compromiso de recibirlos, transformarlos, ocultarlos y entregarlos a través de diferentes operaciones financieras e inmobiliarias en el exterior a los señores Iván Moreno Rojas, Samuel Moreno Rojas y Emilio Tapia, pues correspondíana las comisiones que se cobraban dentro del carrusel de la contratación”.

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Otra prueba de que Marín sabía del origen de los dineros, según el ente investigador, es que cuando estalló el escándalo del carrusel de la contratación, el exembajador intentó darle visos de legalidad a su negocio. Con Tapia, optaron por firmar un contrato para la ejecución de una obra que nunca existió y así justificar las consignaciones. Luego, alegando un supuesto incumplimiento contractual, se acordó la devolución del dinero: a través de otros tres cheques, Marín le devolvió al contratista en su integridad los $2.223’178.000.

Es decir, Marín se quedó con los otros $2.500 millones. Según el preacuerdo, entonces, “el único incremento patrimonial proveniente del delito de lavado de activos” que se le puede reconocer al exembajador es el relativo a esta suma, que recibió en efectivo de Emilio Tapia. El dinero, aclara la Fiscalía en el documento, lo recibió “a título personal y en ningún momento este dinero habría ingresado a las cuentas bancarias del grupo empresarial Grama, ni a las de su círculo familiar”.

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