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18 Aug 2020 - 10:46 p. m.

Denuncias de acoso sexual y laboral ahora se centran en Sala Disciplinaria de la Judicatura

Las primeras denuncias que se conocieron sobre acoso sexual y laboral contra trabajadores de la rama judicial fueron contra magistrados de la Corte Constitucional. Esto motivó a tres mujeres que laboran en la Judicatura para que rompieran el silencio y denunciaran hechos similares en el alto tribunal.
Los magistrados involucrados pidieron a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes que inicie una investigación para determinar la veracidad de los hechos narrados por las mujeres.
Los magistrados involucrados pidieron a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes que inicie una investigación para determinar la veracidad de los hechos narrados por las mujeres.

El informe de la Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID) que reveló un panorama preocupante de acoso laboral y sexual al interior de la Corte Constitucional abrió la puerta para que se conocieran más casos similares, pero en otras instancias de la rama judicial. Esta vez, los testimonios de tres mujeres dieron cuenta de presuntas actuaciones de acoso laboral y sexual por parte de tres magistrados de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura.

Se trata de funcionarias de la Judicatura que le contaron a la Unidad Investigativa de Vanguardia cómo es el ambiente de acoso laboral y sexual. Ellas aseguran que los togados aprovechan su posición de jerarquía para hacer comentarios con connotación sexual, denigrar el trabajo de los subalternos, forzar besos, dar nalgadas y hasta pedir favores sexuales a cambio de beneficios laborales. Afirman que estos hechos se han puesto en conocimiento de la Sala Plena en varias ocasiones, pero no ha pasado nada.

Por cuestión de seguridad, estás mujeres pidieron reservar sus nombres, por tanto, el medio bumangués las identificó como Julieta*, Camila* y Verónica* quienes afirman que las situaciones de acoso en la Judicatura se vienen presentando desde hace, por lo menos, cuatro años. “La rotación de personal en la Sala Disciplinaria es alta, muchas veces, porque las mujeres víctimas del acoso no aguantan más y no tienen más remedio que renunciar”, asegura Julieta. Y es que, según dicen las funcionarias, las conductas de los magistrados son de conocimiento público.

“¡Uy cómo escribes de delicioso, qué rico!”, “¡cómo te queda ese pantalón de bien!”, “¡cómo te horma ese pantalón!”, “¡uff qué escote tan lindo!”, “¡qué cintura tan pequeña!”, “¿tienes novio?”, “¿estás casada?”, “¿te gusta tener varias parejas?”, son algunas de las frases subidas de tono que, según Camila, lanzan los togados. A raíz de esto, varias trabajadoras de la Sala cambiaron su forma de vestir y evitan a toda costa ser llamadas a los despachos.

(Lea también: El informe que revela acoso laboral y sexual en la Corte Constitucional)

Uno de los magistrados que quedó expuesto con estas denuncias fue Pedro Alonso Sanabria. Según Julieta, una exfuncionaria le contó que fue declarada insubsistente y retirada del cargo porque no accedió a tener relaciones sexuales con él. Agrega Julieta que eran recurrentes los ofrecimientos a cambio de favores sexuales, así como los comentarios sobre que en las fiestas “el magistrado Sanabria, en estado de embriaguez, trataba de tocar a las funcionarias”. De hecho, Camila resalta que todos sabían que este togado era “alcohólico” y, por ello, a veces no asiste a su trabajo.

El magistrado Fidalgo Estupiñán es otro que está señalado de propiciar situaciones de acoso laboral y sexual pues una de sus funcionarias habría contado que en un viaje de trabajo, él le exigió que la acompañaría a su habitación para llevarle la maleta y acomodar la ropa, pero, estando en la habitación aprovechó para acercarse y tratar de besarla. Ya antes le había lanzado nalgadas porque “es hombre y es de su naturaleza”.

Pero este, al parecer, no sería el único togado que utilizaba los viajes como coartada. Julieta indica que Camilo Montoya Reyes supuestamente les pedía a sus funcionarias que lo acompañaran en los viajes de trabajo para que, además de laborar, tuvieran la oportunidad de relajarse y tomar algunos vinos. Ya en el viaje, a altas horas de la noche, le pedía a sus trabajadoras que asistieran a su habitación para trabajar. “Cuando se negaban, el magistrado empezaba una práctica de presión y acoso laboral a través de la descalificación de su trabajo” hasta lograr que ellas renunciaran, dice Camila.

“En una ocasión vi cómo maltrataron y acosaron entre dos funcionarios de alto rango a una joven que llegó a ocupar su primer trabajo. Ella presentaba sus proyectos y nunca se lo revisaban para hacer parecer que no producía nada”, agrega Camila quien, además, relató que también evidenció cómo el magistrado Camilo Montoya le recargaba trabajo a una funcionaria, humillándola en público en las pre-salas y cada vez que tenía la oportunidad.

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Verónica, por su parte, asegura que el ambiente laboral es tal que, al poco tiempo de empezar a trabajar, los funcionarios sufren de estrés, ansiedad y depresión. Esto tendría sentido si se considera que, además de la alta carga laboral, las mujeres afirman que muchos magistrados toman a sus funcionarias como si fueran sus sirvientas personales ya que, a pesar de ser profesionales ligadas a una labor judicial, son obligadas a “cargarles la maleta, los expedientes, hasta el absurdo de tener que vestirlos, ponerles la toga y volvérsela a quitar”, indica Julieta.

Si bien las mujeres son las más afectadas con este tipo de conductas en el alto tribunal, Verónica afirma que también se han dado casos de hombres que son acosados laboralmente. “En un despacho particular cuya titular era una mujer, también se acostumbraba no solo a descalificar profesionalmente a sus funcionarios, sino a atentar contra la dignidad de los mismos a través de insultos y palabras soeces como ‘hijueputa'”, dice Verónica asegurando que fue precisamente esto lo que le pasó a un auxiliar que se vio obligado a renunciar, debido a los malos tratos.

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No era un secreto

Las mujeres le dijeron a Vanguardia que el presidente de la Sala de entonces conocía las situaciones de acoso laboral y sexual, pero nunca se abrió una investigación, ni se hizo una compulsa de copias. “El presidente de la Sala, en ese entonces el magistrado Pedro Alonso Sanabria Buitrago, conoció las denuncias de acoso laboral y también habló de las denuncias de acoso sexual. Lo dijo en la Sala, donde se reúnen los siete magistrados. Todos lo supieron. En ese entonces no se conocían denuncias contra él (Sanabria)”, dice Camila.

Agrega que el acoso laboral ocurría en todos los despachos, incluso donde había magistradas. “El ambiente es en general tóxico en la mayoría de los espacios. Comentarios denigrantes, menospreciar el trabajo, eso era lo normal (...) las magistradas mujeres sabían qué pasaba en los otros despachos y aun así tomaron la decisión de callar, de no decir nada de lo que estaba pasando, sobre todo en los casos de acoso sexual”, asevera Camila. Julieta, por su lado, asegura que la mayoría de los casos quedaron en nada y otros más graves terminaron en ascensos con la condición de callar.

(Noticia relacionada: Se debe eliminar todo tipo de violencia de género en la Rama Judicial: Comisión de Género)

Las tres mujeres coinciden en que son situaciones denigrantes y abusivas que se han callado durante años por muchas mujeres que son amenazadas con perder sus trabajos. En nombre de ellas, decidieron sacar a la luz lo que ocurre en este espacio. “Es una buena oportunidad para dar a conocer lo que evidencié en la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, en pro de la defensa de todas aquellas compañeras que fueron sometidas a distintas conductas de acoso ejercidas por los magistrados titulares”, indica Verónica a dicho medio de comunicación.

¿Qué dice la Judicatura?

Desde las 2:00 de la tarde de este martes 18 de agosto los magistrados de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura se reunieron en Sala Extraordinaria para tratar este tema. Al término de la reunión, la instancia emitió un comunicado público en el que manifiesta que “por petición de los magistrados involucrados en supuestos hechos denunciados por presuntas conductas de acoso laboral y sexual (...) han solicitado que se envíe esa noticia a la Comisión de Investigaciones y Acusaciones de la Cámara de Representantes por cuanto es la competente para investigar sobre la conducta penal o disciplinaria de los altos dignatarios del Estado”.

Además, la Sala solicitó formalmente al medio de comunicación Vanguardia para que allegue a la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes las pruebas que tenga en su poder y que dieron origen a la noticia, a fin de que se adelante una investigación que permita esclarecer los hechos reseñados anteriormente. Además, afirma la Sala, para que las partes puedan ejercer sus derechos fundamentales de defensa y contradicción.

“Es importante anotar que esta Corporación no ha conocido ninguna queja de este tipo y que siempre los Honorables Magistrados están y estarán prestos a atender cualquier requerimiento por parte de la autoridad competente”, concluyó la Judicatura.

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