23 Oct 2019 - 6:19 p. m.

Dos hermanas asesinan a bombero de Pasto para no pagarle una deuda

Luis Ascuntar les prestó sus ahorros de varios años a dos amigas de él en necesidad. Una de ellas fue detenida y confesó que el hombre fue envenenado y asfixiado el día que ellas, supuestamente, iban a devolverle la plata. La otra está prófuga y por información suya se ofrece recompensa, reveló el Gaula de la Policía.

Redacción Judicial

Durante meses, la familia Ascuntar circuló en redes sociales mensajes pidiendo información de Luis Ignacio Ascuntar.  / Archivo particular
Durante meses, la familia Ascuntar circuló en redes sociales mensajes pidiendo información de Luis Ignacio Ascuntar. / Archivo particular

Luis Ignacio Ascuntar Tulcán, era un humilde bombero de 57 años, adscrito a la Unidad Admnistrativa Especial de Aeronáutica Civil desde 1985 como funcionario del Aeropuerto Antonio Nariño en Chachagüí (Nariño), que encontró la muerte en una deuda. Hoy, mientras Medicina Legal estudia sus restos para entregárselos a su familia sin que haya lugar a dudas de que se trata de él, el Gaula de la Policía busca por cielo y tierra a Blanca Arcos Rubio, quien, creen las autoridades, es la segunda responsable de su asesinato.

La primera sospechosa es Cristina Arcos Rubio, hermana de Blanca. Ambas eran las deudoras de Luis Ignacio Ascuntar, quien les prestó $35 millones y el pasado 11 de abril, cuando salió de su casa a un restaurante recibir el dinero, desapareció. Al día siguiente, la esposa del bombero advirtió a las autoridades que Ascuntar no habría regresado de la cita pactada con las hermanas Arcos. Allí comenzó la investigación del Gaula, con apoyo de la Fiscalía, entidades que creían estar detrás de un caso de secuestro extorsivo.

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“Por la avaricia del dinero, encontramos a dos hermanas que deciden asesinar a un amigo”, expresó el general Fernando Murillo, director del Gaula de la Policía, al dar a conocer el caso. Lo que esta entidad encontró fue que Ascuntar llegó al restaurante acordado con las hermanas Arcos, en donde, sostiene la Policía, ellas lo envenenaron. “Y no contentas con este hecho, lo trasladan en su vehículo hacia una zona rural del municipio de El Encanto, donde lo asfixian y lo entierran en una fosa común (que ellas mismas cavaron)”, detalló el general Murillo.

Su familia, sin embargo, no sabía más allá de que Ascuntar había ido a cobrar una deuda y no había regresado a casa. Le preguntaron a Cristina Arcos, quien confirmó que se había visto con Ascuntar el pasado 12 de abril y que él se había despedido de ellas con la intención de ir a un banco a consignar el dinero en efectivo. Enterados los agentes del Gaula de esta versión, fueron al banco para dar con otra realidad: Ascuntar nunca consignó el dinero y, lo peor, de su cuenta habían hecho retiros cuando él ya estaba desaparecido.

Su familia, desesperada, trataba de buscar cualquier pista que los llevara a él. Por eso, uno de sus hijos empezó a publicar en redes sociales fotos de su padre, acompañadas de mensaje pidiendo información de su paradero. Ese fue el punto en el que la hipótesis del secuestro extorsivo tomó fuerza, pues el hijo comenzó a recibir mensajes, primero, supuestamente de su propio padre, quien decía que había salido de Pasto por amenazas y extorsiones. El Gaula revisó los mensajes acuciosamente, para concluir que Luis Ignacio Ascuntar no era el autor de esas palabras.

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Después, los mensajes cambiaron: “Si quieren ver a su padre con vida, deben pagar $500 millones”, les indicaron. El desespero de la familia Ascuntar solo crecía, pero fueron precisamente esos mensajes los que cambiaron el rumbo de la investigación. El Gaula descubrió que su origen era el conjunto residencial donde vivía Cristina Arcos, una de las dos personas que habían visto con vida por última vez a Luis Ignacio Ascuntar. Así las cosas, el pasado 10 de mayo, su casa fue allanada y se confirmó que desde allí se enviaron los mensajes extorsivos.

A partir de entonces, el Gaula creyó que ya no era un caso de secuestro sino de desaparición forzada: el bombero Luis Ignacio Ascuntar había sido desaparecido en contra de su voluntad y quienes tenían información al respecto, la ocultaban. Bajo ese cargo fue detenida Cristina Arcos, quien terminó confesando todos los detalles del crimen. Les explicó a las autoridades que ella y su hermana planearon y ejecutaron el asesinato, cuyo punto de partida fue un vaso de agua con veneno, que Ascuntar bebió en el restaurante donde estaban los tres el 11 de abril de este año.

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Las cámaras de seguridad de la ciudad y de algunos establecimientos comerciales, junto con la versión de Cristina Arcos, fueron claves para terminar de develar el destino que corrió este bombero de Pasto. Las hermanas Arcos lo llevaron a un lavadero de carros, donde estaba el automóvil de Cristina Arcos, lo subieron al vehículo, lo asfixiaron con una bolsa, robaron sus pertenencias (incluida la tarjeta débito con la que luego retirarían dinero de su cuenta) y arrojaron su cuerpo en un lugar boscoso de El Encanto.

Allí fue donde, con ayuda de un perro de Carabineros, el Gaula encontró los restos óseos de Luis Ignacio Ascuntar. Su familia reconoció algunas prendas, pero Medicina Legal debe completar la identificación para no dejar dudas. Blanca Arcos, por su parte, alcanzó a fugarse una vez se enteró de la captura de su hermana y, hasta la fecha, las autoridades no han podido hallarla. “Seguimos en la búsqueda de (Blanca Arcos) y se está ofreciendo una recompensa de hasta $20 millones a quien nos dé información de dónde puede estar esta mujer”, confirmó el general Murillo.

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