
Registrador, en este país de homicidios, asesinatos, atentados y de grupos criminales por doquier, ¿cómo recibe usted este presunto plan para asesinarlo? ¿Cómo está usted y su familia?
Estamos bien y, la verdad, no tengo mayores detalles. Lo que sé es lo que me contó el ministro de Justicia en una llamada y entiendo que la Fiscalía ya está investigando. Eso es todo lo que sé.
¿Pero no está preocupado? Estamos en Colombia y pensaría uno que no podemos tratar un tema así, en un país como este, sin ponerle mucha atención.
Realmente, a mí me preocupa más mi familia. Por lo demás, hay que trabajar. Aquí hay que cumplir la labor y hay mucho que hacer. No se puede uno ocupar de eso porque lo único que no se puede hacer en el servicio público es perturbarse por esos temas.
¿En toda su carrera pública alguna vez le había tocado un escenario como este?
No. A estos niveles, no. Durante todo este ciclo electoral, a través de redes o correos electrónicos se presentaron circunstancias de esa naturaleza muy hostiles. Pero algo así no me había ocurrido. La verdad, yo trato de no pensar en eso porque creo que al final no logro nada. Lo que tengo que hacer es avanzar y pensar en otras cosas. Con la familia ha sido más complicado. Por ejemplo, mi mamá tiene 80 años y esto la afecta. Al fina, uno termina preocupándose más por ellos. Pero yo de esos temas poco hablo, honestamente. No soy capaz de gestionarlo. Simplemente quiero seguir hacia adelante.
Por el grado de exposición que usted tiene y por sus responsabilidades suponemos que ese tipo de mensajes amenazantes son cosas que quizás ya ha naturalizado. Sin embargo, estamos ad portas de que arranque en forma este calendario electoral de 2027 para definir las elecciones regionales. ¿Usted cree que esas amenazas e intimidaciones van a seguir creciendo exponencialmente?
Yo lo que creo es que la desinformación, las noticias falsas y las narrativas le están haciendo mucho daño al país. Y lo que está ocurriendo es que están generando que en la sociedad haya mucho odio y resentimiento. Y eso, algunas personas lo canalizan opinando, gritando, escribiendo y de pronto otros ejerciendo acciones materiales contra las personas. Ese resentimiento que hay en el país, insisto, se está instrumentalizando con narrativas, por ejemplo, de alteración de resultados que no tienen ningún sentido. Hace unos años, por una desinformación en Gamarra (César), a tres mujeres las quemaron vivas. Y es eso lo que inquieta: que se va escalando en el odio y, en Colombia, la desinformación y las noticias falsas sí generan tragedias. Esto no es Francia, donde la gente grita, pero no pasa de ahí. Aquí la gente puede genuinamente creer que hubo alteración de resultados cuando no hay elemento alguno para pensarlo. En Colombia, algunas personas están logrando dividir a la sociedad.
Vea también: “El expresidente Petro nunca quiso escuchar las razones de la Registraduría”: registrador
Pero ¿quiénes están detrás de esa hoguera de odios que son los únicos que sacan réditos? ¿No son los dirigentes políticos que permanentemente buscan minar la credibilidad de la Registraduría o de la autoridad electoral?
Claro, es que eso es innegable. ¿Cómo lo vamos a ocultar? De un tiempo para acá, el sistema electoral se ha vuelto una herramienta e instrumento político y lo utilizan seguramente porque algunos creen que con eso ganan votos o elecciones. Eso está ocurriendo en muchos lugares del mundo. El grave problema de eso es que deteriora la democracia y el Estado de derecho. El grave problema de esa utilización política de la autoridad electoral es que es como golpearse a sí mismo, porque cuando usted ataca con tanta hostilidad a su sistema electoral, se está golpeando a sí mismo como nación. Acudir a esa estrategia es, como dicen los pueblos, “pan para hoy y hambre para mañana”. Así es que se degrada la democracia y yo creo que eso es un grave error. Pero bueno, la política hoy parece que no tiene reglas.
Al escuchar estas palabras es inevitable pensar en la tutela que presentó en contra del expresidente Gustavo Petro. En ese recurso, usted pide que se proteja el buen nombre, primero, de la Registraduría como entidad pública y luego el de usted. ¿Bajo qué argumentos interpuso esa tutela?
Lo que nosotros buscamos es defender el buen nombre de la Registraduría como entidad pública. No es posible que personas estén andando por cualquier rincón del país o del mundo degradando una entidad que hace un trabajo bien hecho. Y que además nadie ha cuestionado sus resultados con argumentos. Y no lo digo yo: pregúntenles a todos los observadores internacionales que estuvieron en Colombia. En especial a una, la Unión Europea, que fue invitada por el anterior gobierno y acreditó cómo se realizaron las elecciones. No pueden seguir degradando a una entidad que debe hacer elecciones en el año entrante para que la ciudadanía pierda confianza. Y claro, también debo proteger mi nombre, porque tengo un hijo que no puede estar viendo…
¿No puede estar viendo qué?
Escuchando cosas de esa naturaleza, que su papá se robó las elecciones. Como si el que callara, otorgara.
¿Por qué decidió interponer una tutela y no denunciarlo penalmente?
Porque a mí no me interesa criminalizar esa acción. Lo único que quiero es que, si así lo ven los jueces, se respete el nombre de la Registraduría y se exija que, sin argumentos y sin pruebas, no se puede asediar a una entidad como la nuestra. No puede ser. Porque, al final, la Registraduría es como el árbitro de la democracia. Solo tiene un activo que hay que cuidar: la confianza. Si usted pierde confianza en quien está al frente de un partido de fútbol, ¿cómo se va a jugar ese partido? La confianza tarda años en conseguirse y un segundo en perderse. Estamos al frente de un proceso electoral el año entrante que es monumental. Le puedo dar un ejemplo: en 2027 tendremos 125.000 candidatos y más de 20.000 cargos a elegir.
Yo acepto todas las críticas. Es nuestro deber. Inclusive el asedio particular, pues lo he aguantado dos años. No tengo problema. Es mi deber explicar. Pero no es posible que eso se mantenga eternamente. Creo que hay que exigirles a quienes tienen una importancia nacional que sean responsables con lo que dicen. Las críticas son bienvenidas, ni más faltaba. Pero cuando usted asegura sin prueba alguna que una persona comete una falta, pues lo mínimo es exigirle que lo pruebe. Eso es lo que estamos solicitando.

En la tutela usted puso como ejemplo varias declaraciones del expresidente Petro en su cuenta de X. Por ejemplo, el 22 de junio escribió: “El registrado causó una gran herida en lo profundo del corazón de Colombia”. El 26 de julio trinó: “El registrador se prestó no solo para un fraude, sino para golpear la soberanía nacional”. ¿Cómo entiende un país que un presidente en ejercicio se refiera en estos términos a un registrador nacional? ¿Usted tiene algún antecedente de que esto haya pasado en otra parte del mundo?
Por lo menos en América, no teníamos antecedentes de eso. Pero además, la Comisión Interamericana y la Corte Interamericana de Derechos Humanos le han exigido a los gobernantes que tienen lo que se conoce como un “poder de ver”. Es decir, que no tienen las mismas atribuciones de un ciudadano común cuando dice cualquier cosa en las redes sociales. Como tienen millones de seguidores y cómo pueden influir, inclusive, golpear al mismo Estado, tienen la obligación de revisar y acreditar cualquier argumento que hagan. Pero el expresidente tampoco lo hace. Yo no entiendo cómo una persona que representa al Estado ataca al propio Estado para que la ciudadanía dude de él. Es impensable. Como dijo el filósofo Baruch Spinoza: “Hago lo posible por comprender, pero no entiendo cómo ocurren esas circunstancias”. Excúseme lo que voy a decir porque no me gusta vanagloriarme, pero creo que no ha habido un proceso electoral más eficiente, impecable que el que acaba de pasar en medio de tantas dificultades.
Sin embargo, la respuesta del expresidente Gustavo Petro a su tutela fue radicar una denuncia contra usted por cerca de 10 delitos. Básicamente insiste en que sí hubo fraude que ellos lo probarán y, mientras tanto, nuevamente queda usted y la Registraduría bajo sospecha. ¿Cómo puede zanjarse esa discusión en la que usted afirma lo que afirma y el expresidente insiste sobre lo que insiste?
Pues como se zanjan en un Estado democrático: que sean los tribunales los que decidan. ¿Ustedes me han visto alguna vez cuestionando o asediando al anterior gobierno o al expresidente? Nunca. Porque yo respeto el Estado de derecho y acudo a los tribunales y para que resuelvan. Finalmente, el Estado de derecho también es eso. Pero es que ya pareciera que, para algunos, ni los jueces les sirven. ¿Saben por qué? Porque desprecian la verdad. Porque su interés no es conocer la verdad, sino mantener narrativas y porque tiene profundo desprecio por la verdad. Simplemente quiere mantener narrativas como instrumento político. Eso no es justo.
¿El expresidente Gustavo Petro, según sus palabras, es una persona que deprecia la verdad?
Me refiero a todo aquel que cuestiona sin argumentos y que, a pesar de la evidencia, ni siquiera acepta sino sus propios argumentos y verdades. Son autoindulgentes y sienten que son los únicos que tienen la verdad en sus manos. Insisto: el grave problema de esto es que animan y dan mal ejemplo a desconocer las entidades y hasta desconocer a los tribunales.
En algunas respuestas usted mencionó una palabra: asediar. ¿Usted siente que el anterior gobierno lo asedió a usted y a la Registraduría?
Sin duda. El gobierno Petro me asedió a mí y a la Registraduría, a pesar de las múltiples explicaciones que entregamos. Yo salí personalmente a explicar todas las dudas que hubo. Lo hice, no para que aceptaran el argumento, sino para armar un debate. Pero no hubo forma. Es muy difícil gestionar unas elecciones haciendo parte del Estado, pero recibiendo ataques del mismo Estado. Afortunadamente, a Dios gracias, este proceso salió muy bien. Fue muy oportuno y la observación internacional la acreditó.
Le puede interesar: Procuraduría formuló pliego de cargos contra exviceministro Nelson Lemus por caso de acoso
Entonces uno podría decir que las pasadas elecciones salieron muy bien, a pesar del presidente que estaba en ese momento en ejercicio…
A pesar de las múltiples cosas que ocurrieron, de lo difícil que fue, de la violencia; a pesar de las narrativas, de la desinformación, de la cantidad de falsedades que se presentaron, lo logramos. Pero el tema sigue. Por ejemplo, después de los comicios, recuerdo que presentaron actas electorales y formularios de procesos electorales para engañar. Esas son trampas llevadas al exceso. Y, peor aún, replicadas por personas que son servidores públicos. Tuvimos una serie de circunstancias que son absolutamente irracionales, respecto de quienes verdaderamente se consideran demócratas. Todas han sido circunstancias que se han superado, pero lo que no es posible es que se mantengan esas narrativas absolutamente contraevidentes.
Y eso ha pasado en estas últimas semanas….
Claro. Le voy a poner un ejemplo. Hace poco dijeron que, a través de una fórmula estadística de rachas, han encontrado que no es razonable que en Colombia, en las primeras mesas de votación, las personas voten por un candidato y en las segundas mesas, voten por otro. Pues resulta que en Colombia, en las primeras mesas votan las personas mayores y en las últimas, las más jóvenes. Es razonable que ideológicamente, por las edades, se tenga una posición política diferente. Pero no solo eso. Nosotros ya verificamos y eso mismo que criticaron, pasó también en las elecciones de 2018 y 2022. El comportamiento de las rachas fue el mismo.
Justamente la elección de 2022 que ganó el expresidente Petro…
Ni siquiera las evidencias sirven como elementos para controvertir esas narrativas. Porque cuando explicamos esto, entonces le echan la culpa al código hash. Y cuando damos la evidencia en contra de eso, entonces hablan de Israel. Por Dios bendito. Es decir, una serie de argumentos tan falaces que, honestamente, no busca otra cosa que simplemente el caos. A mí no me interesa enjuiciar a nadie, pero sí que en los tribunales den una instrucción porque el país continúa y el año entrante hay que hacer elecciones. Es solo eso.
Usted presentó la tutela hace tres semanas y, como lo acaba de explicar, las declaraciones con narrativas falsas siguen en el orden del día. ¿Cómo hacemos para que este auxilio, este salvavidas que usted está pidiendo, llegue pronto?
Yo ya le dejo eso al Consejo de Estado. Entiendo que están en sus tareas probatorias, pero yo creo que al país le ayudamos todos si se toma una decisión. La que sea. Si al final los tribunales dicen que es posible que todo esto continúe, pues bueno. Ya sabemos que tendremos que seguir gestionando el proceso electoral con argumentos falaces. Pero lo que sí creo es que es justo para el país, no para mí, que los jueces decidan.

En varias oportunidades ha dicho que esta lucha suya es por el bien del país y la sociedad. Pero finalmente usted es el que está dando esta batalla. ¿Se siente solo?
No, para nada. Vuelvo e insisto: lo que quiero es proteger a una entidad que ha hecho una tarea bien. Aquí hay 15.000 funcionarios a los que hay que respetar. La gente a veces es un poco irracional y cree que un registrador que está en un puesto de votación es capaz de alterar resultados. Eso es imposible que ocurra. La Registraduría no declara los resultados ni dice quién es el alcalde ni el gobernador ni el presidente. Eso lo hace el Consejo Nacional Electoral, después del escrutinio de unos jueces. A mí me inquieta, lo digo honestamente, que todo esto conduzca a una irracionalidad o a maltrato el año entrante. Ya ha ocurrido. Hace tres años fueron 90 los incidentes que se presentaron en Colombia en diferentes municipios del país. ¿Por qué? Por desinformación, desconfianza, narrativas e instrumentalización. Entre todos tenemos que ayudar porque no pueden culpar siempre a la entidad de todo. Mi abuelo decía: “El mal trabajador le echa la culpa a la herramienta”. Hombre, dejen que la Registraduría haga su tarea y la sabe hacer bien.
La tutela tiene algo que llama particularmente la atención. Usted no le pidió al Consejo de Estado que ordene una rectificación en contra del expresidente, en caso de que logre constatar que mintió deliberadamente en esos trinos. Por el contrario, lo que pide es que sean los propios magistrados los que elaboren la rectificación porque usted teme que, eventualmente, una rectificación, el expresidente Petro vuelva a atropellar su buen nombre. ¿Por qué hizo eso?
Porque varias decisiones que los jueces han adoptado en contra del expresidente lo que ha hecho es revictimizar a las personas. Creo que ya es incontable el número de tutelas en las que, al contrario de cumplir las órdenes, maltrata más a la gente. Mi interés no es ese. Lo que quiero hacer es proteger al sistema electoral, ni siquiera es en el plano personal. Yo lo que busco es un documento que me sirva para el futuro. Me interesa que se rectifique frente a la entidad y que yo pueda tener un documento para que, dentro de 30 años, pueda seguir mostrándoselo a mi hijo y no se olvide de este momento de la historia. Yo me voy dentro de 14 meses y esta entidad no puede quedar en la discusión de un grupo poblacional que la cuestiona y la cuestiona, sin soportes, hasta que llegue el momento en que no aguante más. Eso puede pasar, que sea tanto el asedio que una entidad de estas no tenga la potencia para sacar adelante un proceso electoral. Y bueno, yo soy colombiano y aquí pienso vivir y morir. Espero que esta entidad siga siendo un pilar clave de la democracia de Colombia.
¿Cuál fue el cálculo que hizo para aguantar este asedio de dos años y apenas interponer acciones legales ahora? ¿Por qué no lo hizo antes?
Nunca lo hice porque yo tenía claro que no podía meterme en el debate electoral. Que mi tarea era ser prudente, aguantar los argumentos de cualquier parte de las campañas políticas y siempre responder con reposo y dando explicaciones. Si yo respondía a esa serie de circunstancias, terminaba involucrándome en el debate y eso le iba a hacer mucho daño al país y a la Registraduría. Mi deber era proteger la democracia y el sistema electoral. Por eso nunca respondí más que con argumentos y explicaciones porque era evidente: si el registrador se involucra a contestar de manera fuerte, a responder con argumentos mucho más hostiles, pues lo que iba a generar era un altercado grande y complicado para el país. Siempre entendí que tenía que andar con reposo, aguantar cualquier circunstancia y esperar a hacer las elecciones, para ya después emprender las acciones legales para proteger a la Registraduría. Lo pensé hace más de un año y medio. Honestamente: calculen ustedes qué hubiera pasado si el registrador se hubiese dedicado a responderle al presidente cuánto argumento, injuria, acoso y asedio que se presentó en contra de la entidad o de este servidor. Se hubiera generado una discusión entre dos personas que hubiese sido muy dañina para el proceso electoral.

¿Qué fue lo que más le dolió de todas las cosas que le dijo al expresidente Petro?
Yo creo que dos. Una, cuando con el decreto que convocó a la consulta popular por la reforma laboral del año pasado dijimos que no íbamos a organizar nada, hasta tanto el Consejo de Estado decidiera la viabilidad jurídica de esa fórmula. El expresidente dijo que yo había cometido delitos criminales de traición a la patria. Tuve que aguantar eso, pero quien sí cometió la falta, de expedir un acto ilegal, nunca lo tocaron. Y la segunda, el trino donde se dice que yo prácticamente acabé con la democracia de Colombia. Eso no es razonable. Sí me duele mucho porque seguramente no seré el mejor servidor, pero estoy lejos de querer violentar la democracia. Al contrario, solo he buscado fortalecerla. Yo quiero que mi hijo tenga clara la verdad y el papel mío como servidor público. Nada más. ¿Por qué? Porque la historia se pierde. Porque si yo no acudo a los tribunales, dentro de 10 años de pronto la sociedad se olvida de lo que ocurrió. Y puede que termine una narrativa de esas imponiéndose más que lo que en verdad claramente ocurrió.
¿Y qué pasa si el Consejo de Estado dice que no acepta su petición y usted, como servidor público, tiene que aguantar, incluso ese tipo de expresiones viniendo de un presidente de la República?
No pasa nada. Tendremos que seguir explicando todo el tiempo y lo seguiré haciendo. Además, entendería también esa decisión. Ese es el deber y las leyes y decisiones hay que acatarlas. Pero de lo que sí estoy seguro es de que no hay manera de que ningún tribunal, ni nacional ni internacional, pueda decir que en Colombia se alteraron los resultados electorales. Eso sí lo puedo asegurar. Puedo meter las manos al fuego de que eso nunca va a ocurrir.
Usted viene de Brasil en donde estuvo pendiente del proceso electoral que acaba de ocurrir en el que ganó el presidente Luiz Inácio Lula y, a su turno, su contrincante salió del país y está autoproclamándose como el presidente legítimo criticando a las autoridades electorales. ¿Por qué cree usted que los dirigentes políticos acuden a estas vías para tratar de instalar esa narrativa de desconfianza contra las personas que están contando los votos de la ciudadanía?
Porque se está creando una ola, en muchos lugares del planeta, en la que se utiliza la autoridad electoral como herramienta política. Y ese ejemplo de Brasil me sirve para lo siguiente: aquí soy registrador y ganó un sector ideológico. Allá fui jefe de la misión de observación internacional y ganó otra esquina ideológica diferente. Usan los sistemas electorales como herramienta para justificar derrotas o, peor aún, para generar caos institucional y degradar el Estado de derecho. Y eso es muy complicado porque va a generar complicaciones y los Estados se van a deteriorar. Eso no es un tema menor. Hoy lo vemos como un pasaje o como una circunstancia que ocurrió. Pero resulta que esa estrategia narrativa se está imponiendo y puede llegar a un momento en que genere violencia. Hay personas que genuinamente pueden creer que efectivamente hubo alteraciones y terminan agrediéndose. No hemos entendido que eso es jugar con candela.
En esos tiempos de inteligencia artificial, de manipulación y de estos escenarios pantanosos, pero propicios para que políticos viertan odio por redes, ¿qué cree usted como registrador nacional que debe pensar la sociedad para que, de alguna manera, podamos enfrentar o encarar mejor esta situación?
La primera conclusión, que no sé cuándo se pueda lograr, es que hay que legislar. Si no se establecen reglamentos sobre el uso de la inteligencia artificial, sobre la misma desinformación o noticias falsas, no sabemos a dónde vamos a llegar. En segundo lugar, la polarización social es un riesgo global que inclusive está poniendo en riesgo a Estados. Las entidades públicas no están preparadas para esa circunstancia de desinformación o de la inteligencia artificial. Y, si se trata de democracia, mucho menos. No hay otro remedio: necesitamos regulación que debe ser global. Ahora bien, creo que también otra solución es que la sociedad tenga un papel muy activo frente al tema de la desinformación. Y sí, todos tienen que ayudar: los ciudadanos, privados, las plataformas, las redes de apoyo democrático, las oenegés, todos ayudando a hacer pedagogía y a informarnos bien. Los medios de comunicación, pues, determinantes. Una sola entidad no lo logra. Y al final, eso también es medio retórico.
¿A qué se refiere?
Es que no hay de otra: hay que pedirle a la ciudadanía que tenga mayor responsabilidad, pero, ante todo, que se informe bien. El problema es que hay algunos que no se quieren informar bien y no les interesa porque pareciera que eso les da mucha más utilidad. Hace poco estaba viendo una encuesta que hicieron en Estados Unidos donde exponen un dato que a mí me pareció muy positivo y era que los radicales no son más del 16 % de la población, 8 de un lado político y otros del otro extremo. Hasta ahí la noticia no es tan difícil porque se supone que es una parte de la ciudad muy pequeña. La mala noticia es que la capacidad que tienen de invadir la conversación y las redes sociales es del 60 %. La gente solo quiere escuchar a quienes opinan las mismas circunstancias que tienen en la cabeza. ¿Y cuál es el problema? Que hay mentirosos por convicción y hay mentirosos por naturaleza.
¿Cuál es la diferencia?
Yo he dicho que los que mienten por convicción le mienten a los demás, pero los mentirosos por naturaleza se mienten inclusive a sí mismos y eso es lo que está generando que la ciudadanía se vaya creyendo un solo argumento, a pesar de que sea contraevidente.
¿Usted cree que el expresidente Petro se miente a sí mismo?
No sabría decirlo, la verdad. Pero hay que preguntar. (Risas)
Registrador, ¿usted trató de hablar personalmente con el expresidente para explicarle, antes de tomar el camino de las acciones legales o nunca quiso escuchar ninguna razón suya?
El expresidente nunca quiso escuchar las razones de la Registraduría. Yo hablé con él una vez hace unos dos o tres años. Ya ni recuerdo. Fue la única vez en la que le expliqué el proceso electoral.
O sea, ¿en cuatro años solo hablaron una vez?
Una vez.
¿Eso qué le dicen a usted del expresidente, que no haya tenido mayor trato con la persona que maneja la Registraduría Nacional del Estado Civil?
Eso no tiene precedentes. Es demasiado atípico. Generalmente un registrador tiene que estar permanentemente hablando con el gobierno nacional y con el presidente. Eso lo vi de los registradores que me precedieron. Todos tenían diálogo muy fluido con el gobierno, sobre todo con los ministerios de defensa, interior y Telecomunicaciones. Hay que hablar permanentemente con ellos para asegurar la división política electoral, instalar las mesas, garantizar la seguridad, por mencionar algunos temas.
Si solo fue una vez, ¿de qué tanto hablaron?
Fue muy poco. Unos 10 o 15 minutos. No recuerdo bien de qué hablamos. Yo creo que, en general, sobre el proceso electoral. Le expliqué cómo era el proceso, cómo se llevaba a cabo el escrutinio, qué tareas tenía el Consejo Nacional Electoral, cuáles eran las tareas de la Registraduría, hasta dónde llegaba la capacidad operativa, quién declaraba resultados. Un poco le puse en contexto cada una de las etapas del proceso electoral y cada una de las competencias de las autoridades. De ahí en adelante nunca más. Entenderán que no es fácil gestionar unas elecciones cuando no se tiene diálogo con un presidente. Peor aún, cuando, al contrario, el jefe de Estado lo que quiere es siempre descalificar el proceso electoral y al sistema.
Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.
-
cesarc655(66636)•Hace 15 minutosSencillo, no cumplieron la sentencia de corte que mandaba a tener un software de propiedad del Estado y todos los datos de los ciudadanos colombianos están en manos de una empresa de propiedad de personas que fueron condenadas por la justicia y quiénes eligieron a su " amigo" de presidente, la democracia se nutre con transparencia antes las denuncias. Guardar silencio ante la trampa no es el camino para salvaguardar la democracia. Firme con Gustavo Petro.
-
Cordillerano(64187)•Hace 1 horaQué manera de victimizarse, afirmaciones como «se va escalando en el odio y, en Colombia, la desinformación y las noticias falsas sí generan tragedias (…)», pero omite el tono y actitud pendenciera del gobierno de la patria milagro que afirma escuetamente "arrasar" a sus opositores, todos calificados como "mamertos" sin distinción alguna. Eso sin es parcialidad y vil oportunismo.
-
Carlosé Mejía(19865)•Hace 2 horasEl gobierno tiene la responsabilidad de proteger al registrador y a su familia. A mí en lo personal me parece un funcionario decente, comprometido y eficiente.
-
Carlosé Mejía(19865)•Hace 2 horasLos colombianos estamos cansados de tanta polarización y tantas mentiras. El último proceso electoral fue atacado de manera injusta e infundada. Gustavo Petro, por quien voté varias veces (para congreso, alcaldía y presidencia), nos defraudó como gobernante y se convirtió en el principal enemigo de la democracia. Hoy es un guiñapo despreciable. Hay que decir la verdad.
-
Ivan(24417)•Hace 2 horasPara qué invitan a comentar, si no publican lo que uno comenta? O será que censuran los comentarios?
-
Ivan(24417)•Hace 2 horas“A quien engañas abuelo”, dice la letra de un bambuco. Petro, con todos los defectos y equivocaciones que cometió, venía denunciando con mucha anticipación, lo que ya veía venir y que vimos atónitos en las pasadas elecciones presidenciales.