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10 May 2022 - 1:55 p. m.

La condena que describe cómo eran engañadas las víctimas de “El Zarco”

La Nación acaba de ser condenada por el asesinato extrajudicial de Jorge Armando Guevara, un comerciante a quien le dijeron que podía hacer un trabajo de construcción en el Guamo (Tolima). Alias El Zarco, en juicio por los hechos, en el pasado confesó cómo fue la alianza con el Ejército.
Luis John Castro, alias El Zarco, pisando suelo colombiano tras ser extraditado desde España.
Luis John Castro, alias El Zarco, pisando suelo colombiano tras ser extraditado desde España.
Foto: Ministerio de Justicia

En marzo de 2008, el comerciante Jorge Armando Guevara se recuperaba de una lesión en el tobillo derecho, cuando le ofrecieron un trabajo de construcción en la finca Montana del municipio del Guamo (Tolima). Detrás de aquella oferta de trabajo estaba todo un plan criminal entre Luis John Castro Ramírez, alias El Zarco y miembros del Batallón Jaime Rookie del Ejército, quienes se escudaron en la fantasiosa operación “Malasia” para asesinar a dos personas. Ahora, 14 años después, la Nación fue condenada a reparar a los familiares del Guevara.

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“Para este Despacho resulta claro que se trató de una vil ejecución extrajudicial, la cual constituyó una clara violación del derecho a la vida, infringiéndose además normas del derecho internacional humanitario por parte del Ejército Nacional, quien incurrió en una clara omisión en el deber de controlar las actuaciones de su personal y que conllevó a una gravísima infracción al principio de protección de la población civil, pues como se evidenció, el señor Jorge Armando Guevara (q.e.p.d.), era una persona ajena al conflicto armado”, concluyó el Juzgado 3° Administrativo de Ibagué.

Marzo estaba finalizando en 2008, cuando Guevara viajó al Guamo. Con 21 años y una hija de nueve meses, la víctima pasaba los días vendiendo ropa y zapatos en distintos municipios. También solían contratarlo para realizar trabajo de estuco y pintura. La esposa del comerciante testificó en la Fiscalía que la familia vivía con lo mínimo y que Guevara siempre respondía las llamadas cuando salía de su casa. El 28 de febrero de ese año todo cambió. “Siendo las dos o tres de la tarde yo le marqué insistentemente al celular de él y no me contestaba y yo hablé con la mamá de él y le comenté que estaba preocupada porque no me contestaba”.

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No contestó porque ese 28 de febrero había sido reportado como baja en combate por el grupo especial “Depredador”, del Batallón Jaime Rookie. Luis John Castro Ramírez, alias El Zarco, quien regresó a Colombia en extradición septiembre pasado, confesó cada uno de los detalles del crimen. El 29 de octubre de 2010, ante la Fiscalía, el reclutador de “falsos positivos” aseguró que todo comenzó con una llamada. Miembros del Ejército, según dijo, llamaban a dueños de fincas preguntándoles si los estaban extorsionando en el Tolima. A pesar de que las respuestas fuesen negativas, tomaban sus números y luego los hacían cambiar de parecer.

“Luego, el Ejército hace que x persona se identifique como integrante de las Farc o milicias y que llamen a la persona de la finca.  Y este a la vez se comunica con los del Ejército, diciéndoles que acaba de recibir una llamada extorsiva. Ellos toman contacto con las personas y hacen que instaure denuncia de lo sucedido, para empezar a realizar el operativo que hacen. En tener autorización del ofendido, de que les permita tener Ejército ahí en sus predios y que todo quede elegante”, confesó El Zarco a la Fiscalía.

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Según explicó el confeso reclutador, una “señora” consiguió tres hombres para llevarlos a una vereda en el Tolima. Entre ellos, resultaron asesinados Guevara y otra persona cuyo nombre no se encuentra en el expediente. Las pruebas analizadas por el Juzgado, en el presente proceso de reparación directa, llevaron a concluir que, aunque Guevara murió con un arma de fuego cerca de su cuerpo, no tenía residuos de pólvora en sus manos. Situación irregular, dado que el Ejército reportó que tres de las seis vainillas estaban percutidas.

“Además, conforme el informe de investigador de campo de fecha 31 de marzo de 2008, el cuerpo del occiso se encontraba en posición de cubito prono es decir como si estuviera huyendo del lugar y no enfrentándose a los miembros de la fuerza pública. Y, conforme el protocolo de necropsia y el informe pericial No. 5675 el 11-11-22, los proyectiles de arma de fuego que causaron la muerte de ese (Guevara), ingresaron desde la parte posterior de su cuerpo, esto es, por la espalda”, consideró el Juzgado.

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El Ejército, por su parte, intentó defenderse explicando que, en este caso, se presentaba el fenómeno de “culpa exclusiva de la víctima”. Bajo sus consideraciones, Guevara estaba en el lugar de los hechos “con la motivación de ganar dinero fácil como producto de una actividad ilícita de la cual era plenamente conocedor. Es decir, que si bien existe un daño como es la muerte de este, es claro que él mismo faltó a las mínimas reglas de autocuidado y protección”. Incluso, que tenía un supuesto plan de secuestro con el reclutador alias El Zarco

Para la Corporación Colectivo de Abogados Opción Jurídica, los representantes de la familia de Guevara, la sentencia devela pormenores de los falsos positivos en Tolima, “con muchos jóvenes que fueron engañados con una oferta de trabajo y que sus vidas fueron cegadas por aquellos quienes debían prestar su protección a la población. Lo importante de esta sentencia es que el mensaje que envía es que estos execrables hechos no deben repetirse”. Al Ejército se le ordenó una reparación por perjuicios morales y materiales, y deberá ofrecer disculpas públicas a la familia de Guevara.

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Entre tanto, alias El Zarco se encuentra en juicio por sus probables andanzas criminales durante 2008. Con la presunta responsabilidad de Castro Ramírez, quien fue guerrillero del Eln, seis personas resultaron asesinadas en la finca Los Mangos de la vereda Potreritos, en Ibagué, el 28 de febrero de ese año. Así como las dos víctimas del Guamo, un mes después, y otros seis civiles en el municipio de Coyaima, el 23 de junio. Desde el principio, El Zarco ha dicho que contó con la complicidad del sargento Rubiel Bustos Escarraga, quien en octubre de 2018 aceptó cargos por homicidio.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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