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Cuando faltan pocas semanas para el cambio de gobierno y la política de Paz Total enfrenta uno de sus balances más críticos, el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo Restrepo, hizo una inusual autocrítica desde el propio gabinete. El funcionario aseguró que, para él, uno de los principales errores de la estrategia del presidente Gustavo Petro fue haber iniciado negociaciones con distintos grupos armados sin contar con un marco jurídico suficiente que respaldara esos procesos.
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“Yo sí considero que fue muy problemático que, si bien había la Ley de Paz Total, la falta de un marco jurídico afectó las negociaciones”, afirmó. A su juicio, esa ausencia terminó afectando el desarrollo de varias mesas de diálogo y dejó al Gobierno sin herramientas para conducir de manera uniforme las negociaciones. “La falta de un marco jurídico afectó las negociaciones”, afirmó Cuervo al recordar que, aunque la Ley de Paz Total permitió abrir conversaciones con diferentes actores armados, nunca se consolidó un andamiaje legal que diera seguridad jurídica a los procesos.
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Según explicó, esa debilidad fue advertida por él mismo durante las discusiones internas sobre la política y terminó convirtiéndose en una de las principales limitaciones para avanzar en acuerdos con las organizaciones ilegales. Esa dificultad, según el ministro, fue evidente durante las conversaciones que sostuvo el Gobierno con diferentes organizaciones armadas.
El ministro agregó que, aunque la ley permitió abrir las mesas de diálogo, Cuervo consideró que el Ejecutivo nunca logró construir las herramientas legales necesarias para respaldarlas.
“Siempre manifesté, incluso en las distintas mesas de negociación”, dijo, al insistir en que esa preocupación fue planteada desde el interior del propio Gobierno mientras avanzaban los acercamientos con los grupos ilegales. El ministro también tomó distancia de una de las decisiones más controvertidas de la administración Petro: reconocer políticamente a las disidencias de las Farc.
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“Yo creo que no fue correcto darle estatus de negociación política”, afirmó. En su concepto, esa determinación “generó muchísimos problemas” y, además, desconoció el Acuerdo de Paz de 2016. Quienes han sostenido este argumento han explicado que, en ese documento, quedó claro que cualquier persona que reincidiera en el mundo criminal, no podría acceder a ninguno de los beneficios creados a partir de la firma del Acuerdo. Por eso, señalan que no se podía tener con ellos una consdieración similar a la que se tuvo con las Farc para negociar.
Pese a esas críticas, el ministro evitó concluir que la Paz Total hubiera fracasado como política pública. “Habría que mirar caso por caso”, respondió al ser consultado sobre el balance de la estrategia. Como ejemplo mencionó el proceso con el Eln. “Con el Eln se tuvieron negociaciones por más de dos años (...) el Gobierno muy rápidamente entendió que allí no había voluntad de paz y habría que evaluar qué pasó allí”, sostuvo.
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Ahora bien, el ministro sí defendió algunos resultados de las llamadas mesas urbanas, especialmente las desarrolladas en Quibdó. En ese sentido, explicó que siguió de cerca esos procesos porque involucraban a personas privadas de la libertad y requerían coordinación con el Ministerio de Justicia.
En ese caso particular aseguró que “hubo unos avances importantes” y destacó una reducción de fenómenos como el homicidio y la extorsión. Esos resultados, dijo, permitieron alcanzar lo que denominó una “paz social”. En sus declaraciones, Cuervo también reveló que transmitió esas preocupaciones al equipo de empalme del presidente electo, Abelardo de la Espriella. “Le manifesté mi preocupación de que un levantamiento intempestivo e inmediato de todas las mesas de negociación puede tener efectos en materia de seguridad”, aseguró.
Para Cuervo, la alternativa no pasa por empezar desde cero, sino por rediseñar el modelo jurídico que permita negociar con estructuras que no tienen reconocimiento político. “Han anunciado un marco de desmovilización. Yo creo que eso no es incompatible con lo que ha propuesto este Gobierno (...) sobre un sometimiento a la justicia”, afirmó.
Incluso señaló que un nuevo esquema legal podría servir para encauzar esos procesos sin repetir las dificultades que enfrentó la Paz Total. El ministro insistió en que el próximo gobierno deberá actuar con prudencia frente a las negociaciones que reciba. “No creo que la conclusión sea decir: ‘La Paz Total fracasó completamente. Levantemos todo y comencemos de cero’”.
Cuervo concluyó sus declaraciones con un llamado a privilegiar las decisiones de Estado sobre los anuncios de campaña: “Los Estados tienen que ser muy responsables. Una cosa es cuando uno está en campaña y anuncia cosas, y otra muy distinta es cuando tiene que tomar decisiones de gobierno, porque eso puede tener un impacto en la seguridad y en las condiciones de vida de la población”.
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