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29 Aug 2021 - 11:54 p. m.

La tierra restituida a doña Cecilia Caballero, la nueva emprendedora de Santander

Hace 21 años, a doña Cecilia Caballero la amenazaron con que tenía las horas contadas si no salía de su finca en Girón. Hoy es beneficiaria de la ley de restitución de tierras y empezó su propio negocio de chocolate artesanal.

Jhoan Sebastian Cote

Periodista Judicial
Cecilia Caballero, en la finca que la Unidad de Restitución de tierras le ayudó a conseguir. Espera, pronto, tener su propia empresa.
Cecilia Caballero, en la finca que la Unidad de Restitución de tierras le ayudó a conseguir. Espera, pronto, tener su propia empresa.
Cortesía
Cecilia Caballero, en la finca que la Unidad de Restitución de tierras le ayudó a conseguir. Espera, pronto, tener su propia empresa.
Cecilia Caballero, en la finca que la Unidad de Restitución de tierras le ayudó a conseguir. Espera, pronto, tener su propia empresa.
Foto: Cortesía

Hace dos años, doña Cecilia Caballero recuperó la esperanza. El 19 de noviembre de 2019, el Tribunal Superior de Cúcuta la declaró beneficiaria de la ley de restitución de tierras, por lo cual el Estado le garantizó un terreno en compensación al que fue obligado a abandonar en enero de 2000, en Girón (Santander). En la actualidad lidera un negocio de chocolate artesanal: “Quinal Restituyendo Sabores”.

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Doña Cecilia Caballero es de pocas palabras. Atiende las llamadas desde una cancha de microfútbol municipal en El Playón (Santander), donde la ubicaron una vez ganó la sentencia de restitución. “Estamos muy contentos porque empezamos de nuevo”, le dijo a El Espectador. Desde que le entregaron un terreno propio, aprovechó las plantaciones de cacao para iniciar su emprendimiento de chocolate, uno que ya se está vendiendo en la región.

Ricardo Jaimes, su hijo, es también su compañero de equipo. Durante año estuvo deambulando por Norte de Santander y Venezuela, pero ahora se dio a la tarea de sacar el negocio adelante. “A mi hijo le gusta mucho leer, y estaba aficionado con el tema del chocolate. Y cuando vinimos a ver la finca tenía cacao. Entonces se me prendió el bombillito de hacer chocolate. Nosotros pensábamos que nos entregaban el predio y ya. Pero no, hemos tenido el apoyo de la Unidad de Restitución de Tierras. Nos llevaron a una rueda de negocios, nos auxiliaron y nos dieron las bases para iniciar”, le dijo a este diario.

El conflicto armado tocó la puerta de doña Cecilia Caballero en enero del 2000. Dos hombres, quienes portaban armas de fuego, llegaron hasta la finca “Villa Suerte”, propiedad de la mujer mayor de edad, amenazándola con que “tenía un mes para irse”. Ante la imposibilidad de defenderse, ella junto con sus hijos, y su compañero sentimental, hicieron las maletas que pudieron y se desplazaron a Puente Sogamoso.

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“En los noventas existía la guerra, yo solo tenía 11 años. Vivíamos en una vereda que era dominio de la guerrilla en ese entonces, había gente del Eln y de las Farc. Era el imperio de ellos. No había nada que se pudiera hacer”, explicó Ricardo Jaimes. El hijo de doña Cecilia Caballero recuerda muy bien el contexto de la tierra que habitó en la niñez, no obstante, los hombres que intimidaron a doña Cecilia Caballero nunca se identificaron. Lo que sí es cierto es que tildaron a las familias de “sapos” y de “colaboradores del Ejército”.

Producto de la intimidación, los ocupantes de “Villa Suerte” permutaron el predio por una vivienda ubicada en Girón, convenio celebrado con el señor Ovidio Ríos. Como el predio de Caballero había sido entrega del antiguo Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incora), no se podía negociar sin autorización. La familia hizo la solicitud, sin embargo, nunca fueron escuchados, y a través de un contrato de compraventa cedieron la finca en 2004.

“Él (Ovidio Ríos) fue el único que nos ofreció algo, si no nos había tocado dejar eso allá abandonado. Ese cambio se hizo a raíz de las amenazas, eso llegó a bocas de Ovidio. Nosotros no pensábamos vender nunca, pero por las amenazas que nos hicieron decidimos vender”, le dijo Caballero al Tribunal Superior de Cúcuta. Tras denunciar la situación ante la Procuraduría y, luego, ante la Unidad de Restitución de Tierras, en 2015 inició un proceso de demanda que terminó en la sentencia final.

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Durante el proceso de recolección de pruebas, doña Cecilia Caballero visitó el lugar donde vivió hasta su desplazamiento forzado. Así reaccionó la primera vez que regresó a la finca, tras década y media de las amenazas: “Le da a uno nostalgia, tristeza de todo lo que ha dejado. Cómo nos tocó bregar a buscar donde vivir. Gracias a Dios nos pudieron ayudar. Yo cultivaba café, cacao y más cosas. Cuando regresé ya la habían dividido en tres parcelas”.

El predio, como lo dice Caballero, está dividido en parcelas y ya pertenecen a otras personas. Doña Cecilia Caballero no regresó a la misma tierra que abandonó, pues el Tribunal consideró que los actuales propietarios Carmelina Guzmán e Isidro Camacho cumplen con lo requisitos de “segundos ocupantes”, por lo cual no podían ceder el terreno. Sobre Carmela Guzmán se probó que tiene 57 años y su parcela es la única propiedad con la que cuenta. Todos los ingresos que percibe dependen de su tierra.

“En el caso de Isidro Camacho, se trata de una persona de 57 años, con escolaridad de tercero de primaria y de profesión agricultor. Según la información vista en el documento de caracterización y lo informado por la Superintendencia de Notariado y Registro, no es titular de dominio de otro bien diferente al solicitado y de este deriva su derecho a la vivienda y una parte importante de su sustento pues del dinero que obtiene de ingresos mensuales, el 40% proviene de lo que produce en la finca y el resto de su actividad como ‘jornalero’”, agregó el Tribunal.

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Así entonces, en un trabajo articulado con la Unidad de Restitución, se logró que la familia de Caballero tomará posesión de una finca en El Playón (Santander). El Tribunal concluyó que, a pesar de permutar el predio en Girón, esa negociación fue producto de las amenazas que recibió. Se acreditó, además, el contexto de guerra de la zona. Entre los ochentas y noventas, e inicio del 2000, estaban afianzados grupos guerrilleros como el Eln y los paramilitares de Camilo Morantes, comandante de las Autodefensas Unidas de Santander y Sur de Cesar (Ausac).

De acuerdo con la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, entre 2000y 2004, se presentaron al menos 959 desplazamientos y 36 casos de desaparición forzada. Los homicidios se situaron en 531. Además, el Tribunal encontró documentación que da cuenta que, en inmediaciones de la vereda donde vivía Caballero, “había presencia de guerrilleros pertenecientes al frente 12 de las Farc, mientras que a partir del año 2000 se advirtió de la llegada de paramilitares que operaban bajo el mando de alias Omega y alias Botalón, importantes cabecillas, en su orden, del Bloque Central Bolívar y de las autodefensas campesinas de Puerto Boyacá”.

Ahora, la meta es olvidar el pasado y comercializar chocolate artesanal. “Quinal”, así se llama el proyecto, en honor a la vereda donde fueron ubicados. La señal del operador celular de Caballero no es muy buena, sin embargo, entre las montañas santandereanas encontraron un paraíso para crecer económicamente y emocionalmente. Caballero está diagnosticada con depresión, por lo que el nuevo estilo de vida, acompañada por su hijo, los tiene “muy felices después de bregar tanto”.

“Ahí vamos, estamos aprendiendo a la vez. Con una vecina hicimos una alianza y estamos comercializando chocolate artesanal. No tiene ningún tipo de químicos. Además, apoyamos a otros campesinos que aportan materia prima. Quinal para resaltar la vereda donde estamos. Es importante que la gente sepa que hay unos productos que van más allá. Estamos trabajando para llegar a supermercados, ahora estamos en redes y nos va muy bien. Logramos vender bien en Bucaramanga. Queremos montar una empresa”, concluye Ricardo Jaimes.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

Jhoan Sebastian Cote

Comunicador social con énfasis en periodismo y producción radiofónica de la Pontificia Universidad Javeriana. Formación como periodista judicial, con habilidades en cultura, deportes e historia. Creador de pódcast, periodismo narrativo y actualidad noticiosa.@SebasCote95jcote@elespectador.com
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