Lo que parecía un atractivo negocio en el mundo de la publicidad digital y una jugosa inversión en dólares, supuestamente respaldada por Kimbal Musk, hermano menor del multimillonario Elon Musk, dueño de compañías como Tesla, Space X, Starlink y hasta Twitter (hoy X), terminó en un drama repetido: familias rotas, herencias perdidas, pensiones embolatadas, ahorros al caño, empresarios que transitan su ruina manejando Uber y hasta intentos de suicidio. Hoy la Fiscalía indaga varias denuncias por presunta estafa, omisión de agente retenedor y captación masiva de dinero de centenares de personas en Bogotá, Medellín, Cali y Quindío. Todos estos procesos tienen un mismo protagonista: Leonardo Octavio Ramírez González, un ingeniero payanés de 48 años que lleva años moviéndose como pez en el agua en el mundo de la tecnología y la inteligencia artificial y que se presenta ante sus clientes como el “coach” Leonardo.
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El Espectador habló con casi una veintena de sus víctimas que sostienen que se dejaron engañar por el proyecto de negocio que en tiempos de pandemia les vendió Ramírez González. La alternativa de inversión se denominaba “Acuerdos de capitalización de perfiles digitales en línea”, y funcionaba a través de un algoritmo de inteligencia artificial supuestamente desarrollado por él para identificar posibles clientes de productos ofrecidos en publicidad en redes sociales. El retorno prometido era del 20 % para montos mínimos de 1.000 dólares que serían pagados 35 días hábiles después. Un esquema de inversión que logró atraer clientes que al principio invirtieron tímidamente, pero que después del primer mes entregaron sus ahorros, se endeudaron para recibir más plata y refirieron a nuevos clientes, pues por cada uno de ellos había una comisión. “La clásica pirámide”, denunciaron las víctimas consultadas.
Leonardo Ramírez González les aseguraba a sus clientes que las ganancias obtenidas provenían de campañas publicitarias digitales segmentadas a través de una plataforma llamada “Solo Console Directory”, compañía ubicada en Estados Unidos. Según las denuncias, el dinero recogido por Ramírez González los convertía en socios del negocio. De hecho, les decía que, como era proveedor de esa firma norteamericana, podía usar su algoritmo “MMGX4 ULTRA 10th GEN” para “identificar posibles clientes en campañas publicitarias”. Con esa promesa llegaron los inversionistas, incluso los más entendidos en el ámbito de la tecnología, a los que les mostraron una presentación de 51 diapositivas que hablaba de las mieles del proyecto. Allí aparecieron las imágenes de Elon y Kimbal Musk. Del primero, que aparece en cuatro fotografías, se dice que es accionista de “Solo Console Directory”.
De acuerdo con la presentación que entusiasmó a centenares de inversionistas, la firma estadounidense, creada en 2009, “se ha convertido en una firma internacional de generadores de perfiles digitales muy grande y bien establecida, un verdadero líder de la industria digital” que “a través de inteligencia artificial y big data filtra clientes potenciales para el directorio”. Esa oferta de negocio incluía un correo firmado supuestamente por Kimbal Musk, acompañado de una fotografía en la que luce sonriente, y en donde asegura que este negocio está reservado para América Latina y países de habla hispana únicamente para el “coach” Leonardo Ramírez. Es decir, que solo él podía manejar clientes en esta región del mundo. El mensaje sostiene que si la campaña no funcionaba no se perdía el dinero, pues “realizamos un reembolso del 100 %”. El correo cerraba diciendo que los socios usualmente mantenían el dinero por 10 años.
Esta es la diapositiva en la que se señala que Kimbal Musk estaba detrás del negocio que ofrecio Leonardo Ramírez:
En síntesis, el negocio de la vida. Todas las víctimas le aseguraron a El Espectador que les prometieron el cielo y más y que el rostro que respaldaba semejante paraíso era ni más ni menos que el hermano menor de uno de los hombres más ricos del mundo. “Nos tumbaron con ese cuento de los Musk”, le dijo a este diario una de las personas afectadas que además sostuvo una relación sentimental de un año con Leonardo Ramírez. Ella encarna una de las peores tragedias de este caso. Su reputación quedó en el piso, junto a su familia perdió COP 500 millones; a su papá, que refirió a varios clientes de su trabajo, sus compañeros no lo bajaban de ladrón; y, por su cercanía con Leonardo Ramírez, ella tuvo conocimiento de que había otras víctimas en Chile, Costa Rica y Perú. “Nosotros teníamos un computador y yo vi allí 411 inversiones de 291 asociados tan solo en Cali. En los mejores tiempos, llegaron dos millones de dólares”, contó.
Aquí puede ver la presentación completa:
Esa persona le pidió a este diario reservar su nombre porque todo el mundo la relaciona con el “coach” Leonardo y carga el estigma de la plata que se fue. Hoy no tiene ni cómo pagar su EPS y en redes sociales la etiquetan como estafadora. Pero, como todos los demás, dice que también es víctima, pero que, además, se siente doblemente abusada por haber sido su pareja sentimental. La depresión fue tanta que en algún momento estuvo a punto de quitarse la vida. “Las víctimas son más de 1.000. Sé que hay en otros países, pero Leonardo Ramírez sigue trabajando en sus redes sociales como si nada. Sigue vendiendo humo”, le dijo a El Espectador Felipe Arango, quien en su momento llevó a varios de sus familiares al negocio y cuya reputación en Antioquia como conocedor de tecnología atrajo a más personas. “Leonardo mostraba que sus clientes eran Walmart, Tiffany’s y hasta el famoso orador Tony Robbins”, aseveró.
Arango conoció de cerca este esquema de inversión que en su momento ayudó a promover en Antioquia, pero que hoy califica como una “estafa”. “En mayo de 2021 invertí tímidamente, pero apenas vi que los resultados se daban, me empecé a amañar y eso nos pasó a todos (...) Era un culebrero bravo. Él pagaba una comisión por referir. Los primeros que yo metí fueron mi esposa y mis hijos. Eso se va regando la ola. Luego, la familia de mi esposa, algunos amigos y cada quien empezó a referir. De mi familia terminaron afectados hasta mis tíos jubilados. Vendimos apartamentos para meter la plata ahí. A finales de 2022 empezaron los retrasos y todo se reventó en 2023. No parecía un DMG porque Leonardo no era ostentoso ni andaba en carros exóticos. Tenía cara de ratón de tecnología y eso nos generaba confianza”, relató Arango, que lidera una denuncia colectiva contra Ramírez que reúne a unas 250 personas.
“Yo vendí el apartamento y la plata que invertí. Ahora vivo en arriendo y me quedé sin casa. Eso es duro a los 55 años. Estoy viva por la misericordia de Dios. Me tocó mudarme de Medellín a Fredonia (Antioquia). Con los rendimientos prometidos, perdí más de COP 300 millones”, contó Diana Carvajal, contadora pública. Y agregó: “Uno se deja llevar por la ambición. Al principio pagan y uno se anima. El señor era un encantador de serpientes y nos decía que todos podíamos ser millonarios y abrir una cuenta en Bahamas”. Carvajal ya dio su plata por perdida y no aparece en la denuncia de Antioquia porque no tiene plata para pagar el proceso. Historias así son el común denominador. La emprendedora Patricia (cuyo apellido pidió que no se divulgara para no afectar más su negocio), por ejemplo, perdió COP 60 millones. “El tipo lo único que hace es dilatar y nunca paga y ahora dice que los de las trabas somos nosotros”, remató.
Los cuatro hermanos Isaza, también de Medellín, perdieron COP 90 millones. “Este tipo hablaba mucho del hermano de Elon Musk, de la plataforma millonaria, de Tony Robbins y de que él ofrecía un servicio de alto valor. Decía que Kimbal Musk era uno de los dueños de la empresa. Hoy, por salud mental, prefiero ni saber en qué va el caso en la Fiscalía, después de pasar por el dolor y la vergüenza personal. Definitivamente es bobada de uno caer en semejante cuento. Lo que sí le pido a la justicia es que actúe y a ese hijueputa que me devuelva la plata y que no estafe a más gente”, relató el empresario de 56 años Juan Carlos Isaza. Él sí se atrevió a hablar con nombre y apellido pues lleva meses documentando con rigor las excusas y los desplantes de Leonardo Ramírez, y aportando las pruebas para que la justicia en algún momento se ocupe de lo que él llama una “estafa piramidal”.
Mauricio Rúa, de 53 años, indicó que el “coach” Leonardo le debe más de COP 80 millones. “Todo era una estafa y uno como un guevón que metió platica ahí. Lo peor es que cada vez que me veo alcanzado de plata mi esposa me dice lo mismo: ‘Sí ve, se lo dije’”, agregó. Luis Hurtado, un empresario de Cali, resumió así su drama: “Perdí casi COP 600 millones. Yo quedé en la pobreza. Se me acabó el matrimonio. Me quería morir y pensé en quitarme la vida hace tres meses. Ahora trabajo en Uber. Mucha gente cayó en esto. Actrices, directivos de fútbol, hombres de negocios”. A Eufemia Durán (nombre cambiado por petición de ella), de 56 años, que referenció a más de 30 personas, la inversión perdida la tasa en más de COP 700 millones. “Yo traje a mucha gente al negocio. Muchos eran personas humildes. Me duele hoy el alma por ellos y estoy buscando cómo pagarles. Mis amigas que se iban a pensionar metieron sus ahorros ahí”.
El Espectador se comunicó con Leonardo Ramírez, pero solo contestó este escueto mensaje vía WhatsApp: “Para cualquier tema legal, por favor hablar con mi abogado, José Cáceres, que te podrá brindar la información necesaria y todos los respaldos que tenemos y por qué se ha demostrado una y otra vez que (esto) no es cierto. Es muy triste que pese a todos los esfuerzos algunas personas no sigan el conducto que se solicitó y terminemos en toda esta situación”. Una respuesta que coincide con la queja de todas las víctimas consultadas que no solo se sienten estafadas sino agredidas porque Leonardo Ramírez les echa la culpa de no poder hacerles las transferencias porque no han abierto cuentas en Estados Unidos. Algo que, además, varias de ellas desmienten, pues han seguido todas las indicaciones y no han recibido ni un peso. El defensor Cáceres, sin embargo, insiste en que no hubo estafa y que su cliente está amenazado.
En ese sentido, dijo que ya interpuso varias denuncias y que no podía revelar por seguridad dónde está Leonardo Ramírez hoy. Añadió que él sí es asociado de Kimbal Musk. “Kimbal y los demás son clientes del Marketplace y don Leonardo en él (sic) da sus servicios, pero sí son sus clientes en esa plataforma”. Cáceres prometió documentos para acreditar esa relación con Kimbal Musk, pero al cierre de esta edición no los había enviado. Tampoco los supuestos contratos que tuvo Ramírez con las compañías Claro, Movistar y Bancolombia, que aparecen en su página web como entidades que lo avalan. El Espectador se comunicó con estas tres compañías que aseguraron que nunca han tenido ningún vínculo con el “coach” Leonardo. A pesar de ese rechazo categórico, el abogado Cáceres insistió en que sí han sido clientes. Además, sostuvo que han puesto todo su empeño en pagar lo que se debe.
“Muchos instauran denuncias y se ha ido probando que ya se les pagó. A nosotros lo que nos aterra es que hemos visto que hay mucha gente que dice que invirtió cualquier cantidad de dinero, cuando eso no es así. Hay algo que quiero corregir: estas no son inversiones, sino acompañamientos. Y no es una estafa. Si fuera una estafa, pues la plata nunca hubiese aparecido o nunca se les contestaría. Nosotros hemos sido claros con todos y cada uno de los denunciantes. En un momento se hizo un bloqueo de cuentas en Estados Unidos y ese bloqueo duró mucho tiempo y por eso se retrasó todo. Pero ellos sacan las cosas de contexto. Nosotros tenemos correos abiertos y canales de comunicación y les hemos manifestado que deben crear una LLC (una estructura comercial que separa las deudas del negocio de los bienes personales del dueño) para hacer los giros, pero si no lo hacen, si se quieren ir en su rebeldía, en actitudes caprichosas, nos queda muy difícil”, expresó Cáceres.
Este es el más reciente comunicado que envió Leonardo Ramírez a sus socios para realizar el pago:
Y añadió: “Siempre hemos estado abiertos al diálogo. Tenemos un correo jurídico donde pueden escribir. Armar una noticia es muy fácil, pero ya decir: ‘usted me estafó’ es muy fácil. Tienen que ir y demostrar que eso es verdad. Aquí estamos hablando de una empresa seria. Don Leonardo tiene un nombre y una reputación porque se trata de una compañía americana. Él ha trabajado mucho y tiene una familia que proteger. Aquí no se ha consumado ningún delito ni se le ha dado la espalda a nadie”. La Fiscalía le confirmó a El Espectador que contra Leonardo Ramírez hay 11 procesos activos que hoy está valorando una fiscal especializada para encontrar posibles similitudes en el patrón delictivo y hacer un solo macroproceso. Este diario le envió correos al equipo de prensa de Kimbal Musk en Estados Unidos y de varias de las empresas en las que tiene participación, pero no recibió respuesta.
Mientras la justicia avanza en sus pesquisas, las víctimas siguen encarando dificultades. “El vivo vive del bobo”, concluyó, triste, Eufemia Durán. Por su parte, Ana Catalina Arbeláez lamentó lo que ella considera una “tumbada” monumental y le expresó a Leonardo Ramírez sin rodeos: “Devuélvanos la plata”. Gustavo Cano, con crudeza paisa, añadió: “Hay gente a la que le debe un platal. Leonardo es un mentiroso tremendo”. Y Valentina (sin apellidos por seguridad) lanzó una alerta angustiante: “El tipo sigue vendiendo cosas en redes sociales. Ahora anda con el cuento de una universidad de la IA. Por favor, que nadie más caiga”. Luis Martínez, indignado, pero acudiendo a la sabiduría de los viejos, remató: “Uno es muy pendejo cuando le ofrecen eso. Hay que hacerle caso a los abuelos: a uno nunca nadie lo va a llamar para taparse de plata”. Entre tanto, Leonardo Ramírez, a través de su abogado José Cáceres, se jura inocente.
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