“Alias Lucas dice que uno de los motivos de su actual detención, según lo que se ha escuchado en los pasillos, es que él puede entregar a Álvaro Uribe y que si habla puede hacer reventar al Centro Democrático, así como a todos los ganaderos, industriales, comerciantes que colaboraron con las Autodefensas (...) Afirma que todo lo que dice alias HH -exjefe paramilitar- son mentiras (...) como cuando afirma que Lucas lo acompañó a reuniones con Pedro Juan Moreno (secretario de gobierno de Antioquia cuando Uribe fue gobernador), lo que significa la presencia de Uribe (...) Alias Lucas también duda de todo lo que está pasando porque curiosamente sucede en época preelectoral”.
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Estos son algunos apartes que recoge la Fiscalía sobre las declaraciones que hizo Jacinto Alberto Soto Toro, alias Lucas, considerado por el ente investigador como el cerebro financiero de los paramilitares en los años 90 y clave en la logística de masacres ordenadas por las cabezas del paramilitarismo en Colombia en esa época: Carlos y Vicente Castaño. En este expediente, al cual tuvo acceso El Espectador, Lucas es investigado por su presunta participación en una masacre paramilitar perpetrada en el corregimiento de Coredó, en el municipio costero de Juradó. Ese hecho, en el que fueron asesinadas ocho personas, fue declarado de lesa humanidad por la Fiscalía en octubre de 2021, es decir, que la investigación no prescribirá y seguirá investigándose.
Por eso, en estos momentos, un juzgado especializado de Chocó tiene a alias Lucas en el banquillo de los acusados, luego de que la Fiscalía concluyera que tiene las pruebas suficientes para llamarlo a juicio. El sustento de la acusación de la fiscal del caso, Ninfa González Puerto, son los testimonios de tres exparamilitares que dan cuenta del papel clave que tuvo Lucas en esta masacre y, en general, en la estructura paramilitar que tenía como centro de operaciones Antioquia y Córdoba. Lucas, concretamente, era el encargado de las finanzas del grupo criminal, desde el parqueadero Padilla, en pleno centro de Medellín. Según el expediente, Lucas coordinó desde allí varias acciones para que un grupo de paramilitares llegaran al corregimiento de Coredó y asesinaran a una persona que, supuestamente, era colaboradora de la guerrilla.
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Sin embargo, en los papeles de la investigación de la Fiscalía, los testigos señalan otras hipótesis por las que se ejecutó el crimen: unos dicen que era con el fin de expandir su negocio de narcotráfico por la costa pacífica, mientras que otros dicen que iban a matar a una persona de Coredó que guio por la zona a unos guerrilleros que quemaron una finca de los Castaño. En lo que sí concuerdan los testigos es que en la masacre cayeron personas ajenas a la guerra entre paramilitares y guerrilleros. El expediente también señala que milagrosamente hubo un sobreviviente, quien le contó a las autoridades cómo ocho personas fueron sacadas de una casa y llevadas a una playa donde fueron ejecutadas.
¿Quiénes son los testigos contra alias Lucas?
Uno de los primeros exparamilitares que hablaron de la participación de Lucas en la masacre de Coredó es Ever Veloza, alias HH, quien fue uno de los hombres encargados del ala militar de los paramilitares en el Urabá y posteriormente del bloque Calima, en el suroccidente del país. Según su testimonio, la masacre fue ordenada por los hermanos Castaño y organizada por alias Lucas. Además, aportó el nombre de quien habría financiado la masacre: Pacho Cifuentes Villa, líder de una familia de narcotraficantes que tuvo negocios con el Chapo Guzmán (a través de su hermano Alexander) y lazos familiares con los Uribe Vélez (su hermana Dolly era esposa de Jaime Uribe Vélez, el fallecido hermano del expresidente).
Según HH, Pacho Cifuentes aportó helicópteros para mover a paramilitares y que, después de perpetrada la masacre en una playa de Juradó, sus hombres fueron sacados de la zona en una lancha mar adentro. El exparamilitar Jhon Jairo González, alias JJ, señaló que fue enviado a la zona por órdenes de HH, pero no tuvo conocimiento de que Lucas participara de la masacre. La fiscal del caso también cuenta con el testimonio de Luis Arnulfo Tuberquia, alias Memín, otro paramilitar que lideró la expansión paramilitar en Antioquia. Aunque tampoco dijo tener conocimiento de que Lucas coordinó la masacre, dice que era el hombre a quien le rendía cuentas y le recibía el dinero para pagarle a sus hombres.
Aunque en este expediente no figura el testimonio del temido exjefe narcoparamilitar alias Don Berna, en otro proceso dijo que los hermanos Castaño lo proveían de armamento, vehículos y dinero a través de alias Lucas. El lío para la Fiscalía en ese otro expediente, en el que también declaró HH, es que Lucas fue absuelto. En febrero de 2023, un juez de Medellín, en primera instancia, señaló que Lucas no tuvo relación con el asesinato de tres investigadores del CTI que investigaban quiénes eran los empresarios que estaban financiando a los paramilitares de los Castaño en Antioquia. Para el juez del caso no había pruebas de la directa participación en el triple homicidio y hoy está pendiente que el Tribunal Superior de Medellín defina si deja en firme el fallo o lo condena.
Los tres crímenes por los que aún es procesado alias Lucas son el de Manuel Guillermo López Umaña (5 de septiembre de 1997), John Jairo Ruiz (14 de marzo de 1998) y Luis Fernando González (13 de abril de 1998), quienes investigaban los tentáculos del paramilitarismo en Antioquia, los cuales había prueba documental en unas oficinas en el parqueadero Padilla, en pleno centro de Medellín. Estos asesinatos, y los de otros nueve integrantes de ese cuerpo de investigación, fueron perpetrados en un contexto en el que los paramilitares habían infiltrado la Fuerza Pública, la propia Fiscalía, políticos, y otros sectores de la sociedad. Además, Diego Murillo León, alias Don Berna, otro exjefe paramilitar, en ese momento era el capo de la Oficina de Envigado, tras la muerte de Pablo Escobar en diciembre de 1993.
La defensa de alias Lucas
El abogado del exparamilitar Lucas ha insistido en que HH miente. Incluso, citó el testimonio de otro exparamilitar que señala que HH nunca supo de la masacre; sin embargo, este último dijo que era falso y señaló que la operación siempre estuvo bajo su mando y el de Lucas. Incluso, señaló que desde Medellín, en la casa de una amiga de Lucas, siguieron de cerca la masacre, pues allí había un radio HF que les permitía comunicarse con los paramilitares que iban a cometer el crimen. Lucas y su abogado reiteraron un argumento que ha quedado en casi todas sus intervenciones desde que fue recapturado en abril de 2021: que su papel en los paramilitares ha sido sobredimensionado y que su función era pagarle a los comandantes de cada frente.
Un antiguo defensor de Lucas también le comentó a este diario que existen declaraciones del exjefe paramilitar alias el Alemán que también indican que su antiguo cliente no tuvo nada que ver con la masacre de Coredó. Lucas también mencionó que dos fiscales estaban interesados en que él hablara a como de lugar sobre el expresidente Uribe. En su indagatoria, realizada a las pocas semanas de su captura, mencionó con nombre propio a uno de los funcionarios del ente investigador que lo habrían presionado: Álvaro Polo Hincapié. El Espectador se contactó con ese fiscal y negó tajantemente cualquier presión contra Lucas. Todas las reuniones con Lucas han sido en el marco de los procesos penales. Es totalmente falso lo que él dice”, concluyó Hincapié.
Por ahora, Lucas insiste en su inocencia desde la cárcel la Picota, en donde espera que las otras investigaciones que tiene (masacre de la Granja, Parqueadero Padilla y asesinato de los investigadores del CTI) avancen en los estrados judiciales. También, Lucas hace parte de un movimiento de presos que pretenden acercarse a la paz total del presidente Petro, pero que por ahora no han sido reconocidos para aportar en el proyecto del primer mandatario.
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