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12 Dec 2021 - 4:48 p. m.

Madre denuncia que no le entregaron el cuerpo de su hijo médico tras bombardeo

Magaly Mendoza Martínez extrañó no ver la dentadura y el característico lunar en el cuerpo que le dijeron era el de su hijo, Leonel Martínez. Se trata de un joven médico, quien en septiembre fue secuestrado por disidencias Farc y, al parecer, murió tras bombardeo de las autoridades.

Jhoan Sebastian Cote

Periodista Judicial

jcote@elespectador.com / @SebasCote95

El médico Leonel Martínez al lado de su madre,  Magaly Mendoza. Según ella, en el cadáver que le entregaron no está el lunar que se aprecia en su cuello, en la foto ubicada a la derecha.
El médico Leonel Martínez al lado de su madre, Magaly Mendoza. Según ella, en el cadáver que le entregaron no está el lunar que se aprecia en su cuello, en la foto ubicada a la derecha.
Foto: Archivo Particular

Cuando Magaly Mendoza Martínez por fin examinó el cuerpo que le dijeron era el de su hijo, el médico Leonel Martínez, se encontró con una situación tan dolorosa como cuando se enteró de la posible muerte. El cadáver que llevaba el nombre de Leonel Martínez, al parecer fallecido en bombardeo de las Fuerzas Militares el pasado 27 de septiembre, no correspondía al hombre que crio en el Guaviare y que había sido secuestrado días antes por disidencias de las Farc. No eran sus dientes, no tenía su lunar, tampoco correspondía la contextura física, denuncia.

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El 11 de septiembre pasado, Leonel Martínez, graduado como médico en Cuba, recibió una llamada de disidentes de las Farc con presencia en el municipio de Calamar (Guaviare). Allí, el profesional era reconocido por la comunidad como uno de los mejores, por ayudar a los campesinos y, entre otras cosas, “hacer los puntos muy lindos, sin dejar cicatriz”, como recuerda su madre. En la comunicación, le dijeron que no tenía de otra. Lo iban a secuestrar, pues necesitaban un “favor”. Nada más colgar la llamada, dos hombres llegaron a la casa de Magaly Mendoza, donde administra una ferretería.

“Ese hombre me dice: ‘Señora, él se va con nosotros sí o sí. Nosotros se lo traemos después, necesitamos un favor de él. No se preocupe que es por el bien de todo. Necesitamos un favor’”, tiene grabado en su memoria Magaly Mendoza. También las últimas palabras que escuchó de su hijo, un hombre quien prometió llevarse a la familia de Calamar una vez terminara el secuestro. “Me dijo: ‘cálmese mamá porque le hace daño’. Le temblaban las manos”, le dijo a El Espectador.

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Pasaron los días y en la casa no había noticia de Leonel Martínez. Estando en el parque central, Magaly Mendoza vio a uno de los hombres que estaba frente a su casa el día del secuestro. Lo reconoció de inmediato y, a pesar de saber quién era, lo increpó para saber sobre su hijo. La madre recuerda que, en principio, el hombre se negó a responder, pero luego confesó que Martínez estaba en poder de las disidencias. Aseguró que no sabía el paradero, pues para ese tipo de favores, los médicos pasan de un grupo a otro, y se pierde el rastro.

“A los ocho días escuchamos que había un bombardeo cerca del río Inírida. El ministro de Defensa dijo que eran disidentes los que había caído. Mi esposo dijo que ahí estaba mi hijo, pero yo le respondí que no pensara esas cosas tan monstruosas”, agrega. Aquel 27 de septiembre, en medios nacionales, se registró la muerte de alias Ferney, en bombardeo de las Fuerzas Militares, en Morichal (Guainía). El hecho se presentó como una victoria, pues se trataba de la mano derecha del jefe disidente Iván Mordisco. Al parecer, el médico Leonel Martínez estaba allí.

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Magaly Mendoza escuchó en la televisión que los cuerpos rescatados del bombardeo permanecían en Villavicencio. Se fue sola en búsqueda del cuerpo de su hijo, esperando que las palabras de su esposo fueran solo un presentimiento. Sin embargo, en la capital del Meta confirmó lo que sospechaba. Tras rebotar de Medicina Legal a la Cruz Roja, y de allí y a la Fiscalía, un funcionario del ente investigador le dijo que el nombre de su hijo coincidía con la identidad de uno de los cuerpos rescatados.

A Mendoza le sorprendió la entrevista que le hizo el fiscal en Villavicencio. “Me preguntó que dónde se graduó mi hijo. Yo le dije: ‘En Cuba’. Me respondió: ‘Los que vienen de Cuba y Rusia son unos revolucionarios’. Yo le respondí: ‘¡No señor! Mi hijo es este’. Le enseñé el celular, sus fotos con el uniforme, en la ferretería donde trabajamos. ¿A qué hora iba a ser guerrillero mi hijo? Al final el fiscal me dijo que yo hablaba mucho y que no lo dejaba hacer su trabajo. Y que no le dijera doctor porque así no lo había bautizado”, denunció.

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La madre estuvo durante cinco días sin dormir. Cuando Medicina Legal entregó el cuerpo a la funeraria, la familia Martínez Mendoza ya estaba en Villavicencio. Llegaron al cementerio, pero ahí Magaly Mendoza no aguantó las ganas de ver el cuerpo que decían era el de su hijo. Nadie la detuvo. Abrió los plásticos que envolvían los restos y se encontró con la dentadura de un hombre que no correspondía a la de su hijo. Lo sabe porque de niño se había golpeado y le falta la mitad de un diente. Tampoco estaba su lunar en el cuello, que es casi del tamaño de una moneda.

“Mi hijo tiene los dientes amarillos y esa persona tiene los dientes blanquiticos. Él cuando estaba pequeño se pegó contra un taxi en la cara. Yo le había puesto ‘medio diente’. Yo le revisé la boca y esa persona no tenía el medio diente. Mi hijo tiene la espalda y el pecho ancho, pero la persona del ataúd no era así”, agrega. Y entre los peores recuerdos que ha recolectado durante estos meses está la caracterización de Medicina Legal. Según la madre, este joven médico quedó registrado como un guerrillero muerto en combate. Magaly Mendoza sigue buscando a su hijo, quien le dijo, apresado por criminales, que volvería pronto.

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Jhoan Sebastian Cote

Comunicador social con énfasis en periodismo y producción radiofónica de la Pontificia Universidad Javeriana. Formación como periodista judicial, con habilidades en cultura, deportes e historia. Creador de pódcast, periodismo narrativo y actualidad noticiosa.@SebasCote95jcote@elespectador.com
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