En la vereda San Pablo de Caney, zona rural del municipio de Guadalupe (Antioquia), las autoridades ubicaron y destruyeron un laboratorio clandestino para el procesamiento de clorhidrato de cocaína, con una capacidad de producción superior a dos toneladas por semana. Según las autoridades, el material incautado y destruido estaba avaluado en USD 99,4 millones, es decir, cerca de COP 506.000 millones.
La operación estuvo coordinada por la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, con el apoyo del Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Agencia Federal Antidrogas de los Estados Unidos (DEA). Según las autoridades, este laboratorio pertenecía a una organización criminal independiente con alcance transnacional.
Lea: Presidente Petro retira al general Edwin Urrego por supuesto complot contra su seguridad
Asimismo, indicaron que esta organización articulaba esquemas de outsourcing, es decir, subcontratación, con el Bloque Magdalena Medio - Gentil Duarte de las disidencias de las Farc, el cual está al mando de alias “Chéjo” o “Alejandro”.
Según el coronel Luis Roberto González, subdirector de Investigación Criminal e INTERPOL, la droga era transportada mediante la “modalidad de caleta en camiones”. Además, señaló que posteriormente era enviada por vía marítima, utilizando lanchas tipo Go-Fast desde el departamento de La Guajira, pasando por Centroamérica hasta llegar a los Estados Unidos.
Le puede interesar: Violencia en El Carmen: tres días de ataques impiden que más de 400 niños asistan a clases
Durante la intervención, las autoridades incautaron y destruyeron 2.755 kg de clorhidrato de cocaína, 792 galones de acetona, 158 galones de solvente, 84,5 galones de gasolina, 50 kg de soda cáustica, 20 galones de ácido sulfúrico, una planta eléctrica industrial con dos transformadores y 13 hornos microondas, entre otros elementos.
Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.