Desde hace nueve meses, Laura Posada no le da un beso de buenas noches a su hijo. Tampoco ha podido leerle cuentos antes de dormir. No ha vuelto a escuchar sus chistes, ni su risa, que lo convierte en el niño más feliz del mundo, como ella lo describe. Desde hace nueve meses, Laura se acuesta imaginando el regreso de su hijo desde Francia, país al que se lo llevó Mario Sucerquia, su padre, con la ilusión de conocer la nieve y con la promesa de retornar. A pesar de que revocó el permiso con el que su niño salió de Colombia, no ha regresado porque el papá alega que está mejor allá, lejos. Laura emprendió una batalla judicial e internacional para que Francia y Colombia agilicen los trámites y que su hijo vuelva al hogar.
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La última vez que Laura pudo abrazar a su niño fue el 26 mayo de 2025, en el aeropuerto de Medellín, cuando salió en un vuelo internacional con el papá hacia Francia. El plan inicial eran unas vacaciones de máximo cuatro meses para que el niño viviera la experiencia de estar en otro país y regresar a casa. Para ello, Laura tuvo que acceder a un permiso de salida, pero cuando llegó a la notaría, ya el trámite estaba casi listo, solo faltaba su firma. Sucerquia ya había radicado un documento que decía “permiso permanente e indefinido hasta los 18 años”. Laura se alertó y le pidió explicaciones al notario, pero el funcionario solo le dijo que no se preocupara, que el permiso se podía revocar.
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Cuando le pidió respuestas al padre de su niño, este le respondió que si no lo hacía, estaría entorpeciendo todos los planes de que el hijo viviera una experiencia completa en Francia, incluida la escuela, aunque fuera solo por los cuatro meses que habían acordado. Laura confió y firmó el permiso, todavía con dudas. Cuando se acercaba el mes de retorno, el padre le pidió que dejara al niño unos meses más en Francia para que pudiera conocer la nieve. Laura recuerda que su hijo estaba tan feliz y tan emocionado por el plan, que accedió. Las fechas iniciales cambiaron y el retorno del niño se pactó para enero de 2026, pero antes de terminar diciembre, el padre le notificó que se quedarían seis meses más.
“Él simplemente tomó la decisión de manera unilateral y me dijo que para él era primero el bienestar del niño y por eso se iba a quedar en Francia. Empecé a suplicarle que por favor me regresara al niño, que eso era lo que habíamos acordado, que por favor cumpliera su palabra. Pero él no me volvió a responder estos mensajes. Empecé a moverme legalmente, revoqué el permiso y le notifiqué a él, pero no pareció importarle”, relató Laura a El Espectador. Ante la alerta de una comunicación menos fluida con su hijo y la tardanza de su retorno, elevó el caso al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para solicitar la restitución internacional. También denunció al padre en Fiscalía por ejercicio arbitrario de la custodia.
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Aunque desde el ICBF le notificaron en diciembre que ya habían enviado las solicitudes al gobierno francés, la larga espera hizo que Laura buscara hacer el contacto con ese país por sus propios medios y le explicaron que allá no tenían conocimiento del caso. Al exponer su historia, Francia le pidió al ICBF hacer el traslado correspondiente. En cuestión de semanas agilizaron el caso, contactaron a Mario Sucerquia y le dieron un plazo máximo de diez días para responder a una solicitud de restitución voluntaria que se cumplió este viernes 13 de febrero. Sucerquia esperó hasta el último minuto para enviar una carta al gobierno francés explicando que regresarían a Colombia, pero solo hasta julio y bajo las condiciones que él imponga.
“Al padre se le olvida que hizo una sustracción irregular y ahora está pidiendo una serie de condiciones. Creemos que lo que busca es dilatar el caso para que se cumpla un año desde que el niño está en Francia y pueda alegar que existe un desarraigo total y los procesos sean distintos. No vamos a despreciar ningún camino legal. Si la mediación es un camino para que el papá reconsidere su posición, agotaremos ese camino, pero bajo condiciones claras. No estamos dispuestos a que el niño llegue en julio”, explicó a El Espectador, el abogado Jorge Gómez, quien también detalló las solicitudes que le están haciendo al gobierno francés a través del ICBF para garantizar el bienestar del niño hasta que regrese.
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Según explicó el abogado, la batalla judicial que emprendieron contra Sucerquia se basa en la ley 2425 de 2025 que busca agilizar el retorno al país de residencia de niños menores de 16 años a través de un procedimiento especial, administrativo y judicial para la restitución internacional y la garantía del derecho a sus visitas. Esa ley también le dio agencia al ICBF para que ya no fuera solo un mediador entre ambos países, sin embargo, según explicó el abogado Gómez, el ICBF, como varias instituciones de justicia en el país, caen en la burocracia. “Hemos tocado varias puertas, pero el trabajo es simplemente administrativo. El caso llega a un punto en que se queda estancado”, dijo.
Mientras tanto, en Francia el caso se mueve y fue remitido al consulado en París. Ante esa entidad, el abogado de Laura solicitó una visita in situ para verificar las condiciones de vida en las que está el niño, así como sus condiciones psicológicas y emocionales. “Lo grave es que hay un riesgo adicional. La ley establece que el margen de maniobras reales es de un año porque después de un año se va perdiendo el arraigo del niño y entonces el papá lo puede reclamar en Francia bajo unas condiciones muy distintas. Todo esto se trata del bienestar del niño, que tenía su arraigo en Medellín, pero se sustrajo del hogar ahora irregularmente porque no hay un permiso”, agregó.
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En Colombia, Laura teme que su hijo no regrese a casa o que en algún momento su bebé ya no quiera regresar. “El niño está sin mi consentimiento en Francia. Él no tiene permiso de estar allá, yo revoqué el permiso inicial. Cuando existe un proceso de restitución activo, solamente podría ir por el niño si ya existe una orden de manera oficial. Sé que el papá lo está cuidando bien, pero al mismo tiempo siento temor de lo que él pueda ejercer a nivel psicológico. El niño me dice que en Francia come cosas muy ricas. Me contó que ya conoció la nieve, que le gustó mucho. A veces me dice que se va a quedar en Francia para siempre, pero que puedo ir a visitarlo”.
El Espectador buscó conocer la versión de Mario Sucerquia, papá del niño, y respondió que prefiere mantener sus pronunciamientos a través de canales institucionales debido a que el asunto involucra a un menor de edad. Mientras tanto, el abogado Gómez seguirá adelantando los trámites desde Colombia para que el caso se siga moviendo y Laura pueda volver a ver a su hijo. Además de pactar la visita en Francia, el abogado también está solicitando el control del paso migratorio al gobierno francés para que el padre no pueda moverse a otro país con el menor de edad y dificultar aún más los trámites de retorno. Laura, por ahora, se sigue aferrando a la esperanza de que volverá a leerle cuentos en las noches a su bebé.
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