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En la Corte Suprema de Justicia acaba de ocurrir algo histórico: por primera, vez en más de 200 años, una sala será conformada totalmente por mujeres. Se trata de la Sala Especial de Primera Instancia, para la cual fueron elegidas las abogadas Paula Andrea Ramírez Barbosa y Emérita del Socorro Mora Insuasty como nuevas magistradas.
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Las dos juristas llegarán a acompañar a la magistrada Blanca Nélida Barreto, reemplazando a los salientes magistrados Ariel Augusto Torres Rojas, quien será reemplazado por Ramírez Barbosa; y Jorge Emilio Caldas Vera, quien será reemplazado en Mora Insuasty.
“Con estas designaciones, la nueva Sala de juzgamiento estará conformada por tres mujeres, una decisión que reafirma el compromiso de la Corte Suprema de Justicia con la paridad y el fortalecimiento de una administración de justicia más representativa e incluyente”, dijo el alto tribunal en un comunicado.
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La elección de las dos nuevas togadas se da en el recambio de magistrados de las salas especiales de Instrucción y de Primera Instancia que inició el pasado viernes 18 de julio, cuando el magistrado Torres Rojas terminó su periodo y dejó la Corte. Por su parte, el magistrado Caldas terminará su periodo en octubre próximo.
Las salas especiales, que ahora cumplen su primer periodo, nacieron en medio de uno de los casos contra políticos corruptos más sonados de los últimos gobiernos: el del exministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, por el llamado caso de Agro Ingreso Seguro (AIS).
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Para ese entonces, los aforados no tenían derecho a más de una instancia en los procesos penales. En 2014, la Sala Penal de la Corte Suprema lo condenó a más de 17 años de prisión, pero Arias alegó que, por haber sido juzgado directamente por la Corte como aforado, no tuvo la posibilidad de apelar la sentencia ante un juez superior, un derecho que sí tenían para la época la mayoría de los procesados en Colombia.
Desde Estados Unidos, donde buscó evitar su extradición, emprendió una batalla jurídica nacional e internacional argumentando que se habían vulnerado sus garantías judiciales. La controversia trascendió el caso Arias y abrió una discusión más amplia sobre si era constitucional que la misma Corte investigara, juzgara y dejara en firme las condenas de congresistas y altos funcionarios sin una segunda instancia. Finalmente, el Congreso emitió el Acto Legislativo 01 de 2018.
Con esa reforma nacieron la Sala Especial de Instrucción, encargada de investigar a los aforados, y la Sala Especial de Primera Instancia, responsable de juzgarlos, mientras que la Sala de Casación Penal quedó como tribunal de apelación. En otras palabras, la Corte Suprema pasó de ser juez único a tener un sistema de investigación, juicio y revisión.
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