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27 Oct 2020 - 11:00 a. m.

“Seguimiento y auditoría permanente a contratos”, las apuestas del nuevo director de la Uspec

El entrante Andrés Ernesto Díaz, habló con este diario sobre los retos que ha identificado en las dos semanas que lleva en el cargo y sobre cómo es recibir una entidad en la que los directores no duran ni un año.
Felipe Morales Sierra

Felipe Morales Sierra

Periodista Judicial
El director de la Uspec ha hecho su carrera en el sector público, especialmente en el departamento de Cundinamarca.
El director de la Uspec ha hecho su carrera en el sector público, especialmente en el departamento de Cundinamarca.
Foto: Cortesía Uspec

Andrés Ernesto Díaz, exalcalde de Gachancipá, es economista, tiene más de 20 años de experiencia en el sector público y es el nuevo director de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (Uspec). Con su llegada este cargo, Díaz, que ha hecho toda su carrera en el departamento de Cundinamarca, aterrizó en el Gobierno y en una entidad que maneja millonarios recursos, pues de ella dependen la salud y alimentación de todos los reclusos del país, así como la modernización de infraestructura y la construcción de nuevas cárceles. Lleva un par de semanas en el cargo y habló con El Espectador de sus primeras impresiones.

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¿Qué obras grandes se vienen para el sector penitenciario?

Esperamos de aquí a diciembre entregar, con el presidente Iván Duque y el ministro Wilson Ruiz las cárceles de Girón e Ipiales. Asimismo, iniciar las obras para la construcción de la nueva cárcel de San Ángel, en Magdalena, que ya fue adjudicada. También esperamos dejar lista la contratación de la cárcel de la Candelaria, en Atlántico y la adecuación de pabellones modulares en otros puntos del Caribe. Por otro lado, estamos iniciando un proceso de licitación para un establecimiento carcelario de 1.500 cupos en La Guajira (que valdría $185.000 millones), otro de $46.000 millones en Silvia (Cauca), dirigido hacia ese sector que tiene mucha presencia indígena. Y otro de $18.000 millones para construir un nuevo pabellón en la cárcel de Bellavista en Medellín. Esas son las acciones que esperamos tener contratadas de aquí a diciembre para que inicien obras. Ese es el reto de este año: lograr contratar para iniciar rápidamente.

La Uspec a veces reacciona de manera muy lenta cuando hay emergencias. Por ejemplo, si cierran la cocina de una cárcel por sanidad, puede pasar hasta un día sin que los reclusos reciban comida porque la entidad no tiene cómo atenderlos, ¿tienen en la agenda alguna manera de agilizar estas contrataciones?

En los contratos siempre están previstos unos recursos de contingencia. Es decir, en los contratos de alimentación hay un porcentaje que se puede utilizar en caso de que haya una emergencia, como el caso que menciona. Si hay una visita de sanidad o un fallo de infraestructura, si se les fue el gas, o se les fue la luz los contratistas tienen cómo solucionar. Lo que tienen es que responder inmediatamente. Por eso creo yo, lo más importante es tener un seguimiento y auditoría permanente para no tener esas dificultades en los tiempos permanentes.

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¿Y cuando hay fallas de infraestructura?

Por ejemplo, puede suceder que hay un fallo judicial que nos ordena algunas cosas. En lo que estudiamos el fallo, el Inpec nos envía la solicitud, contratamos y ejecutamos, pueden pasar meses, cuando se requieren respuestas inmediatas. Queremos aprender de la emergencia carcelaria para contratar licitaciones de monto agotable donde haya una bolsa para atender emergencias de infraestructura. Por ejemplo, habría capítulos eléctrico, sanitario, de obras. Y así, si uno contrata a alguien para el capítulo eléctrico, cuando se dañe el transformador de una cárcel, el Inpec nos manda la solicitud, nosotros le avisamos al contratista y él va y lo arregla. Eso nos puede permitir estar un poco más reaccionando de manera más rápida a las necesidades que se van presentando.

La Uspec ha tenido más directores que años de existencia. Usted no me puede decir si va a renunciar en seis meses, pero, ¿se pueden reducir los traumatismos que generan esta circulación de directores?

Uno debería trabajar en dos aspectos: por un lado, tratar de solucionar lo que se presenta en el día a día; y segundo, dejar unas líneas que, bien estructuradas, ayuden a que sigan tomándose las decisiones bajo esas líneas sin importar quién llegue. Por ejemplo, yo encontré que aquí históricamente se demoraban para contratar las obras. Ahora con la pandemia agilizaron mucho más con los contratos a monto agotable que mencionaba anteriormente. Esa decisión no la tomé yo, pero si veo que funcionó, pues hay que continuarla.

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Yo creo que cuando uno llega a una entidad tiene que corregir lo que no se está haciendo bien y continuar haciendo lo que está funcionando bien. Y, tercero, tratar de hacer cosas que no se han hecho. Esto balancea la toma de decisiones para que, sin importar quién esté al frente, las cosas sigan funcionando. Un ejemplo de eso podría ser el programa Jóvenes en Acción, que se creó hace décadas. Hoy sigue siendo un programa exitoso, funciona y ha mantenido una continuidad por estar bien estructurado.

Hay varios sindicatos de guardias del Inpec que también reúnen a funcionarios de la Uspec ¿Ya se ha reunido con ellos?

Sí, ya me reuní con ellos. Fue la primera acción que quise hacer al día siguiente de posesionarme, pero por unos temas de agenda la aplazamos. Me reuní la semana pasada con los cinco sindicatos que tienen presencia en la entidad de manera permanente, a pesar de que ya ellos vienen trabajando con la entidad en un pliego de negociación, yo les dije que quería tener un diálogo para conocer sus percepciones y presentar mi estilo de trabajo.

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Usted ha visitado ya algunas URIs y estaciones de Policía, que están un poco en el limbo porque el Gobierno dice que son competencia de alcaldías y allí dicen que no, ¿cuál ha sido su impresión?

El tema de los sindicados es estructural en la política penitenciaria, porque, a nivel nacional la infraestructura que hay cumpliría con los cupos suficientes para personas condenadas, pero el problema está en los que todavía no han sido condenados, que son competencia de las entidades territoriales. Quien está liderando esa política es el ministro Wilson Ruiz y lo que hacemos en estas visitas que hacemos con él es ir a estas ciudades y plantear alternativas para reducir el hacinamiento. Un poco lo que les dice el ministro a las entidades es: qué aportan ustedes y qué podemos aportar nosotros para buscarle una solución al problema.

¿Qué se ha logrado en esos encuentros?

Ya en Bucaramanga encontramos que, de pronto, podemos hacer la ampliación de una cárcel en El Socorro. Fuimos a hacer una visita, el departamento dijo que podía apoyar con recursos, nosotros ponemos el lote, y hay un problema de agua que vamos a solucionar en conjunto. Asimismo, en Ibagué la Alcaldía va a presentar un proyecto que vamos a acompañar para que, en el espacio donde hoy está funcionando una estación de Policía, demoler esa construcción y hacer un nuevo edificio allí. En Valledupar fueron más allá y se comprometieron a comprar un lote al lado de La Tramacúa entre Gobernación y Alcaldía y dijimos que entre todos le construiríamos una solución a esa cárcel. Entonces, más que un tema de decir de quién es la competencia, porque uno se queda ahí en disyuntivas, es encontrar soluciones.

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