2 Oct 2008 - 8:39 p. m.

Todos los caminos conducen a Ferney Tapasco

El polémico ex diputado y padre de Dixon Tapasco está en el ojo del huracán por sus presuntos nexos con las Auc. Justicia lo relaciona como un hombre cercano al bloque Cacique Pipintá, que operaba en el norte de Caldas. Desde 2004 ha sido señalado por varios testigos como el autor intelectual del homicidio del ex subdirector del diario “La Patria”.

Redacción Judicial

De las 69 páginas de la providencia en la que la Corte Suprema de Justicia acusó al representante a la Cámara Dixon Ferney Tapasco Triviño de promocionar grupos paramilitares en Caldas, por lo menos en la mitad se refiere a su padre, el controvertido ex diputado de ese departamento Francisco Ferney Tapasco González, quien tuvo que retirarse de la arena política luego de ser sentenciado por el delito de concusión. Años después también sería condenado por encubrimiento en la muerte de un educador.

Su turbio pasado judicial, sin embargo, no fue óbice para que siguiera como director del Partido Liberal en Caldas, favoreciendo la aspiración de su hijo al Congreso. La Corte fue enfática en afirmar que Tapasco González, vinculado a la actividad electoral desde 1973, y como jefe del liberalismo desde 1998, es tan importante para su colectividad que sus copartidarios manifestaron durante la investigación que por encima de él sólo se reconoce la “jefatura natural” del senador Víctor Renán Barco.

El alto tribunal concluyó que Francisco Ferney Tapasco, padre del hoy detenido representante Dixon Ferney, fue un hombre muy cercano al frente paramilitar Cacique Pipintá, que operaba en esa región. Sus nexos con la organización, dijo la Corte, eran tan antiguos que incluso fue acusado por ex miembros de las autodefensas de haber sido autor intelectual del homicidio del líder indígena y candidato a la alcaldía de Riosucio, Gabriel Ángel Cartagena, ocurrido el 8 de junio de 2003, tras una reunión que sostuvo en Medellín con Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, y su lugarteniente Pablo Sierra García, alias Alberto Guerrero.

Esa declaración la hizo a la Fiscalía el ex paramilitar Carlos Enrique Vélez, alias Víctor, mano derecha de Alberto Guerrero, quien en posterior testimonio ante la Corte Suprema sostuvo además que su jefe le dijo que “si Francisco Ferney Tapasco lo llamaba a pedirle algo ‘hiciera de cuenta’ que la orden la daba él”. Como si fuera poco, Víctor agregó que en una oportunidad en la que habló con él por teléfono, el político le prometió que “le iba a mandar una liguita” en pago por varios homicidios contra ladrones y “gente indeseable” en el municipio de Supía (Caldas).

Pero estos no son los únicos casos en los que Tapasco González ha sido mencionado dentro de un expediente judicial. Aunque cuatro testigos lo señalaron como autor intelectual del homicidio del subdirector de La Patria de Manizales, Orlando Sierra Hernández, ocurrido el 30 de enero de 2002, y pese a los insistentes llamados de la Procuraduría para que la justicia ahonde en esas declaraciones, el controvertido dirigente liberal no ha sido vinculado a esa investigación.

Por antecedentes como estos y al relacionarlo con la acusación en contra de su hijo Dixon Ferney Tapasco, la Corte precisó: “Sin olvidar que la responsabilidad penal es individual, no puede la Corte en el examen que le concierne hacer en esta decisión, dejar de referirse a Francisco Ferney Tapasco González, padre de Dixon Ferney Tapasco Triviño. Y la razón es notable: todos los hechos que al segundo se le imputaron están indisolublemente vinculados al primero”.

Uno de los factores que desembocó en la reorganización del mapa político en Caldas fue el asesinato del representante a la Cámara Óscar González Grisales, el 18 de marzo de 2005. Tras el homicidio, según Ernesto Báez, Francisco Ferney Tapasco debía asumir la dirección del movimiento del fallecido líder, porque así lo ordenó Víctor Renán Barco. “Lo consideré una afrenta (…) Yo no trancé con eso y me vine a Caldas”, dijo Baéz a la Corte.

Por eso fue claro con el ex diputado Tapasco, en una de las reuniones que sostuvieron: el movimiento quedaría en cabeza de Enrique Emilio Ángel Barco —también condenado por sus vínculos con las Auc–. Sin embargo, el 4 de febrero de 2006, en área rural del municipio de La Merced, Tapasco se reunió con Báez y Alberto Guerrero con el fin de interceder para que los jefes “paras” le permitieran a su hijo hacer política en Pácora. Aunque Tapasco dijo que llegó fortuitamente al encuentro, la Corte sostuvo que su llegada “fue calculada y obedeció a los nexos que tenía con esa organización”.


“Entonces me dice Ferney ese día: ‘Yo no sé cómo se va a resolver este problema, porque los dirigentes liberales de Pácora acompañan es a mi hijo, no a Enrique Emilio’”, afirmó Báez en la Corte. “Finalmente me dijo Tapasco: ‘Yo no quiero entrar en controversias, entonces cedo lo de Pácora’ ” añadió el ex jefe paramilitar. Pero no es lo más grave. Según le contó a la justicia Euridice Cortés Velasco, alias Diana, al impedir que la línea oficial del Partido Liberal absorbiera el ala de González Grisales, a través de Tapasco González, Ernesto Báez mantenía el control con el que aspiraba llegar al Congreso después de terminar el proceso de Justicia y Paz.

Báez incluso declaró que Francisco Ferney Tapasco le planteó usara su influencia para impedir que en municipios como La Dorada y Supía siguiera haciendo proselitismo Enrique Emilio Ángel. Báez le respondió que allá no tenía influencia, ni tampoco en Riosucio, ni en Anserma, ni en el occidente del departamento, y le insistió que había que respetar el movimiento del asesinado representante Óscar González.

En su defensa, Tapasco González argumentó que fue al encuentro obligado, porque de no hacerlo sería declarado objetivo militar. La Corte desechó esa explicación teniendo en cuenta que para esa época el dirigente liberal ya había hecho acuerdos con el Cacique Pipintá y que en su condición de jefe del liberalismo, siendo muy cercano a Víctor Renán Barco y con un hijo en el Legislativo, debió denunciar la interferencia del paramilitarismo. La conducta de Tapasco González en esos encuentros demuestra que no era ajeno al Cacique Pipintá sino que hizo convenios con éste, concluyó la Corte.

“Lo que pasó en relación con Pácora, por lo tanto, debe entenderse como una propuesta de reconsideración que se hace entre pares políticos. Es el trato que Francisco Ferney Tapasco le dio a Báez, en las dos reuniones en las que admitió haber estado con él, en las que le concedió interlocución al paramilitar para tratar temas del Partido Liberal y llegó a acuerdos con él, que no pierden esa condición por el hecho de que no se hayan derivado de ellos beneficios electorales para su hijo”, afirmó el alto tribunal.

En ese contexto, la Corte retomó la responsabilidad de Dixon Ferney Tapasco al deducir que aceptó las reuniones entre su padre y los comandantes “paras”. “Pensar que el papá no lo enteró es una hipótesis que sólo tendría cabida si se hubiese acreditado algún tipo de rivalidad o distanciamiento entre ellos. En lugar de eso, por el contrario, se probó una gran cercanía en lo familiar y lo político”, se lee en la acusación.

“Dixon Ferney Tapasco era un político con experiencia y sabía que para obtener el favor de los votantes debía contar con el apoyo de la dirigencia local. Y no cree la Sala que sin su conocimiento y concurso se haya empezado a rodear su nombre en Pácora, al punto de que Enrique Emilio Ángel alcanzó a percibir que su curul se encontraba en riesgo si los líderes liberales no se ponían de su lado”, indicó la Corte. Dixon Ferney Tapasco tenía conciencia de lo que sucedía en Pácora y quiso por medio de su padre que se reconsiderara la “asignación de ese municipio”, conviniendo cederlo al candidato de las Auc Enrique Emilio Ángel Barco.

Dixon Ferney Tapasco, sin embargo, ha dicho que es inocente y que es otra víctima más de paramilitarismo. La Corte no le creyó y lo llamo a juicio, entre otras razones porque no admitió la tesis de que no hay delito cuando se renuncia a hacer política en determinada región y no se obtiene ningún provecho. “Por el contrario, esa conducta traduce un acuerdo dirigido a no entorpecer la expansión del paramilitarismo, que es lo que sucedió aquí”. El alto tribunal sostuvo además que Dixon Tapasco llamó a Alberto Guerrero para agradecerle su intervención en la recuperación electoral de la alcaldía de Palestina, donde ganó su candidato Alberto Aníbal Echeverry.

En síntesis, para la Corte existen suficientes evidencias de la alianza entre Dixon Ferney Tapasco y los paramilitares. Alianza que siempre tuvo bajo la sombra a su padre, Francisco Ferney Tapasco, el condenado cacique liberal que ha capoteado por años la mano de la justicia; que ha sido señalado como el hombre detrás del crimen de Orlando Sierra, y a quien la Corte, sin dubitación alguna, acusa de orquestar estrategias con grupos de autodefensa para beneficiar a su hijo.

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