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29 Jan 2014 - 10:00 p. m.

Un fallo por la dignidad de las mujeres

El Consejo de Estado exhortó al Ministerio de Salud para que, si no lo ha hecho, adopte medidas para “reforzar el respeto a la dignidad de la mujer en la atención gineco-obstétrica”.

Juan Sebastián Jiménez Herrera

 Aracely Cardona quedó estéril después de que le extirparan sus órganos reproductivos sin razón.   / 123rf
Aracely Cardona quedó estéril después de que le extirparan sus órganos reproductivos sin razón. / 123rf

La tragedia de Aracely Cardona Guerrero, una mujer que por culpa de la negligencia médica ya no puede tener hijos, llevó al Consejo de Estado a hacerle un duro llamado al Ministerio de Salud para que “adopte medidas conducentes a reforzar el respeto a la dignidad de la mujer en la atención gineco-obstétrica, así como al respeto de su integridad física, y a la consolidación de la conciencia de que la mujer es sujeto especial de protección”. (Vea:Violencia ginecológica en Colombia)

Así lo hizo en un fallo en el que le ordenó al Instituto de Seguro Social (ISS) en liquidación indemnizar a Cardona por todas las fallas cometidas y, a su vez, “presentar a la señora Aracely Cardona, por escrito y dentro de los tres meses siguientes a la ejecutoria de esta providencia, unas disculpas”. De la misma forma, el ISS debe “suministrar toda la atención médica, sanitaria, psicológica, psiquiátrica y hospitalaria que requiera”.

La tragedia de Cardona se remonta al 2 de julio de 1990 cuando un especialista de la salud le extirpó sus órganos reproductores, literalmente, sin ninguna razón y, al parecer, para no perder el puesto. En esos momentos, Cardona estaba siendo tratada por una hipermenorrea; es decir, un aumento anormal de la duración e intensidad de la menstruación. De la misma forma, el 26 de abril de ese mismo año se le realizó una ecografía y se le halló un quiste.

No obstante, el 2 de mayo se le hicieron unos exámenes que arrojaron “resultados negativos para cualquier patología genital” y concluyeron que sus órganos reproductores se encontraban en perfecto estado. Pese a esto, Cardona no volvió a ser valorada. Eso sin contar que, de acuerdo con su testimonio, el médico encargado de la operación le dijo “que desconocía la intervención quirúrgica que iba a realizar y que la realizaba para no perder el puesto”.

Al final, Cardona fue intervenida y se le despojó de todo su aparato reproductivo, como consecuencia de lo anterior, “se encontró, a la edad de 30 años, en las mismas condiciones físicas y mentales de una mujer menopáusica: en incapacidad de procrear, con anormalidades en el sistema respiratorio y la presión arterial y, además, con problemas de frigidez que han desmejorado su vida conyugal”. A lo que se suma una perdida del 9% de la masa de sus huesos, calores, inestabilidad emocional, cefalea, sofocación, sequedad vaginal y apatia sexual. Todos estos, al parecer, como consecuencia de la operación.

Ese alto tribunal fue vehemente: “a Cardona no se le realizaron los exámenes de control que habrían sido necesarios para tratar de evitar la cirugía, lo que deja ver a las claras la total negligencia del equipo médico de especialistas que intervinieron y terminaron practicando una histeroctomía abdominal total, sin un diagnóstico ginecológico quirúrgico, lo cual constituye una falla institucional”.

Durante el proceso, no se presentaron pruebas que justificaran la cirugía. “Antes bien, los testimonios rendidos en el trámite del proceso dan lugar a entender que la programación de la cirugía se debió a una falta de coordinación entre la unidad satélite de atención y la Unidad Programática Institucional que le practicó la operación”, indicó el Consejo de Estado.

El alto tribunal fue enfático en asegurar que “a la hora de programar y realizar la cirugía mediante la cual se extirparon los órganos reproductivos de la señora Cardona, la entidad demandada no tuvo en cuenta sus condiciones particulares, ni las consecuencias que dicho procedimiento implicaba para ella”. Por ello, le ordenó al ISS encargarse de por vida de la salud de Cardona. Igual, no hay indemnización que le devuelva la posibilidad de engendrar o la juventud perdida por cuenta de la negligencia.

 

jjimenez@elespectador.com

@juansjimenezh

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