En los dos primeros meses de 2026, las cifras de violencia contra las mujeres en Colombia evidencian un fenómeno persistente. Casos de violencia intrafamiliar, delitos sexuales, trata de personas y feminicidios se concentran en varios territorios y reflejan patrones reiterados de agresión.
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De acuerdo con datos de la Defensoría del Pueblo, basados en registros de la Fiscalía, entre el 1 de enero y el 28 de febrero de este año se reportaron 3.479 casos de violencia intrafamiliar contra mujeres, 2.184 delitos sexuales, 21 casos de trata de personas y al menos tres feminicidios consumados, además de 60 intentos.
Aunque las cifras aún son preliminares frente a todo 2025, lo que muestran es una tendencia clara: la violencia sigue concentrándose en mujeres adultas, pero con un impacto alarmante en niñas y adolescentes. Solo en delitos sexuales, por ejemplo, más de la mitad de los casos corresponden a menores de edad.
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Uno de los hallazgos más preocupantes es la persistencia de focos regionales críticos. Departamentos como Guaviare, Vaupés y Amazonas aparecen de forma reiterada con las tasas más altas por cada 100.000 mujeres en distintos delitos, lo que evidencia una combinación de vulnerabilidad institucional, aislamiento geográfico y presencia de economías ilegales.
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En violencia intrafamiliar, Guaviare lidera en 2026 con una tasa de 40,04 casos por cada 100.000 mujeres, seguido por San Andrés y Boyacá. En delitos sexuales, ese mismo departamento vuelve a encabezar la lista, con 52,56, muy por encima de otras regiones.
El patrón se repite en explotación sexual de niñas y adolescentes, donde Guaviare también figura entre los territorios más afectados, junto con Arauca. En trata de personas, aunque las cifras son menores, los casos siguen concentrándose en regiones de frontera como Norte de Santander y Arauca.
Otro elemento clave es que la violencia no es homogénea: mientras en grandes ciudades como Bogotá las tasas son menores en proporción, en territorios con menor población el impacto es mucho más alto, lo que sugiere subregistro en zonas urbanas y alta exposición en regiones periféricas.
El informe también deja ver vacíos importantes en la información: cientos de casos no tienen datos completos de edad, lo que dificulta dimensionar con precisión el fenómeno y diseñar respuestas focalizadas, sostiene la Defensoría.
En el caso de los feminicidios, aunque el número absoluto en 2026 es menor hasta ahora, comparado con 2025, la cifra de 60 intentos muestra que el riesgo sigue latente. A esto se suman 11 casos de transfeminicidio identificados por la Defensoría, lo que evidencia la violencia diferencial contra personas con identidades de género diversas.
En conjunto, los datos reflejan un panorama que no es nuevo, pero sí persistente: la violencia contra las mujeres en Colombia no solo continúa, sino que mantiene patrones territoriales y poblacionales que el Estado no ha logrado romper.
Por todo esto, la Defensoría señaló que las cifras de violencias de género en Colombia exigen atención prioritaria del Estado e hizo“un llamado a las autoridades competentes para que fortalezcan las medidas de prevención, atención y sanción de estas violencias”.
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