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30 Aug 2020 - 2:00 a. m.

“Vivía con el temor de encontrármelo, era una tortura”: víctima de acoso sexual en el Consejo de Estado

Andrea Daza, otra víctima de acoso sexual, en este caso, en el Consejo de Estado, presentó queja disciplinaria contra el funcionario Carlos Alberto Gaspar, Citador grado 5, asignado a la presidencia de ese tribunal. Con la queja de Andrea se reveló que hay al menos seis víctimas más del mismo sujeto quien acaba de recibir sanción de la Procuraduría, en primera instancia, de 12 meses de suspensión. El Espectador conoció algo más grave sobre este funcionario de una alta corte: una condena a 20 años de cárcel por acceso carnal abusivo de una menor de 9 años.
“Es terriblemente injusto que una persona con esa conducta siga yendo todos los días al mismo sitio en donde ocurren sus ataques, a pesar de que muchos saben lo que hace”.
“Es terriblemente injusto que una persona con esa conducta siga yendo todos los días al mismo sitio en donde ocurren sus ataques, a pesar de que muchos saben lo que hace”.
Foto: Gettyi Images

¿Qué le sucedió, cómo ocurrió y cuándo?

Me encontraba trabajando en el edificio Casur (en donde el Consejo de Estado tiene arrendados varios pisos), hacia el mediodía. Era 2 de abril del año pasado. Iba a comprar algo para mi almuerzo y cuando llegué al primer piso el señor Carlos Gaspar estaba esperando el ascensor. Me preguntó para dónde iba. Le contesté que iba a salir un momento. Él miró el reloj y me dijo: “Acompáñeme allí primero y la dejo ir”. Le pregunté “a dónde” y él solo repetía “allí, allí”. Entonces le pedí que me dijera para dónde se dirigía y si no, no iría.

¿Por qué le preguntó? ¿Sospechó algo?

No, no malicié nada. Solo me pareció raro que no me quisiera contestar. Me habló de una bodega que estaba en el quinto piso. Me indicó que iba hacia allá y que yo podía aprovechar para mirar un mueble de cafetería que él había prometido entregarle a mi compañera. Subimos, él sacó unas llaves, abrió la puerta, entró y yo lo seguí, pero me quedé cerca de la entrada. El señor Carlos, que estaba un poco más al fondo, me preguntó si el mueble que tenía al frente serviría. Le dije que no, porque se necesitaba uno de empotrar y ese era de poner en el piso. Él siguió yendo hacia atrás como mirando otros muebles, pero yo me quedé donde estaba. Cuando venía de regreso di la espalda para salir. De repente él se me lanzó, agarró mi mano y la mandó hacia sus genitales. Yo alcancé a retenerla y, entonces, él cogió con fuerza mi cara para besarme.

¿Usted gritó o qué hizo?

Estaba muy asustada porque nunca me había pasado algo similar. Le grité que por qué me estaba haciendo eso y le dije “¡Suélteme! ¿Qué le pasa?” Él no pronunciaba palabra, sino que trataba de tener con fuerza mi cara. Logré zafarme y salí hacia el corredor. Él vino detrás de mí mientras hablaba.

¿Recuerda qué decía?

Sí: que saliéramos a tomar algo y que después me dejaría cerca de mi casa. Yo ya estaba esperando el ascensor. Él, parado a mi lado, seguía hablando cosas, pero de pronto cambió el tono y me dijo que “quedáramos” de amigos. Me extendió la mano en gesto de disculpa y yo le pase la mía, pero para quitármelo de encima. Dos o tres días después, cuando estaba en la cafetería con mi compañera, llegó otra vez. Se hizo a mi lado y empezó a acariciarme el hombro. Lo miré mal, me retiré y me fui para las oficinas. Otro día fue a unas oficinas donde yo estaba trabajando. También había otras personas. Él abrió la puerta y me llamó. Le dije que estaba ocupada. Se quedó callado y se fue.

¿Usted le contó a alguien lo que sucedió el día de la agresión?

Sí. Yo trabajaba en el octavo piso. Subí, muy asustada, y le conté a mi compañera de la cafetería. Estaba sorprendida y me pregunto qué iba a hacer. Le respondí que no sabía porque me daba miedo perder el trabajo y porque, como sucede muchas veces, no nos creen por ser empleadas de aseo. Después le conté a mi esposo. Este se puso furioso y me dijo que “lo iba a parar”. Le pedí que no nos metiéramos en problemas. Entonces él me contestó que lo denunciara o que él lo buscaría. Me sentí apoyada y eso me dio ánimo. Le conté, entonces, a una funcionaria del archivo que siempre estaba pendiente de nosotras. Apenas me escuchó, me recomendó informarle lo sucedido al secretario general (del Consejo de Estado), doctor Enrique Bedoya.

¿Lo hizo? ¿Cuánto tiempo después?

Sí, más o menos una semana después. Él también se sorprendió y más, todavía, cuando le comenté que ese señor Gaspar me había ofrecido cambiarme del piso octavo en donde yo hacía el aseo, al quinto. También me dijo que me pondría a trabajar en la cafetería. El doctor Enrique se extrañó porque ese señor no podía tomar ese tipo de decisiones.

¿Qué hizo el secretario general del Consejo de Estado?

Me pidió que escribiera un informe y se lo llevara a la doctora Lucy Jeannette Bermúdez, presidenta del Consejo de Estado en ese momento. Al otro día se lo entregué y ella tomó medidas. Lo suspendieron por tres meses. Fue cuando otras compañeras me empezaron a contar lo que les había pasado con ese señor. Cada una había sido acosada por la misma persona, según dijeron.

Y, ¿por qué no lo habían denunciado?

Aunque tenían rabia, no revelaban nada, repito, por miedo a que él hiciera algo pero, sobre todo, por no quedarse sin trabajo y porque temían lo que pudieran pensar sus familias. Por fortuna yo siempre conté con el apoyo de mi esposo.

¿Cuántas empleadas del mismo Consejo aceptaron ser víctimas del acoso sexual del funcionario Carlos Alberto Gaspar?

Dos compañeras de servicios generales que trabajan en la sede de los magistrados y una funcionaria de archivo. Una de ellas nos aceptó que venía siendo acosada por el señor Carlos hacía un año. Después aparecieron otros testimonios.

¿Supo que por su queja ese funcionario fue suspendido no solo tres, sino seis meses?

Sí. La doctora Lucy abrió una investigación interna que, después, llegó a la Procuraduría, no sé cómo. Antes de terminar la sanción de los tres meses que ella le puso la primera vez, la Procuraduría aumentó tres meses más. Alrededor de octubre, no recuerdo bien, el señor Carlos Gaspar volvió. Para entonces yo estaba en el edificio Kaiser, en donde también hay unas dependencias del Consejo de Estado. Pero como él iba a todas las oficinas, yo vivía con el temor de encontrármelo. Era una tortura. Por ejemplo, cuando tenía que ir al Palacio de Justicia a reuniones con los supervisores.

¿Fue por eso que usted renunció? ¿O la retiraron?

Me tocó renunciar por temor. No tenía paz. Me moría de susto y desde cuando llegaba y me tocaba asear las oficinas o los baños, siempre estaba pendiente de la puerta porque pensaba que iba a llegar. Cuando me dirigía al ascensor, miraba hacia los lados y hacia atrás: tenía pánico de encontrarme, a solas, con él. Sentía que no podía descuidarme un minuto.

¿Cuándo tomó la decisión de renunciar?

Salimos a vacaciones de fin de año 2019 y teníamos que entrar hacia el 10 de enero de este año. Después de esos días llegué con la decisión tomada, consultada con mi esposo y por mi tranquilidad. Desde entonces estoy sin empleo y tengo muchas necesidades, pero quería estar en paz.

Son ocho meses sin trabajo. ¿Ha buscado empleo?

Sí, pero no sale nada y con la pandemia, peor. Mi esposo tampoco está trabajando. Imagínese cómo nos encontramos. Él es profesor empírico de artes plásticas.

Pero su agresor sexual sigue trabajando en el Consejo de Estado. ¿Es cierto?

Sí. Eso afirman.

Pese a que él es el agresor y usted la agredida, ¿cómo se siente cuando piensa que ese sujeto continúa en un cargo en una alta corte mientras usted está por fuera?

Pienso que es terriblemente injusto que una persona con esa conducta siga yendo todos los días al mismo sitio en donde ocurren sus ataques. a pesar de que muchos saben lo que hace.

¿Hoy volvería a demandarlo o se quedaría callada?

Volvería a denunciarlo. pero esta vez no lo dudaría. Lo haría de una vez.

¿No le importarían las consecuencias económicas que han sido tan altas?

No. Prefiero sufrirlas. aunque estoy muy necesitada. Creo que no podría quedarme callada pensando que otra mujer va a ser la próxima. Ninguna de nosotras debería dejarse silenciar.

DECLARACIONES DE TESTIGOS EN PROCESO DISCIPLINARIO (Nombres supuestos, por protección)

LO QUE DIJO UN TESTIGO HOMBRE:

… Declaró que en el año 2018 lo citó la doctora Lucy Jeannette (Bermúdez), Presidenta del Consejo de Estado e integrante del Comité del Convivencia, junto con el doctor Juan Enrique Bedoya, informándole que se estaba adelantado el trámite de una queja que le presentó una operaria de aseo (diferente a la aquí entrevistada), con la cual Carlos (Gaspar, el disciplinado) había tenido comportamientos abusivos y de irrespeto. Igualmente, informó que en alguna oportunidad una magistrada le dijo que le informara a Carlos que no le gustaba que le dijera “mamita”, “mi amor” “mi vida”, que no le gustaba que le dijeran esas cosas razón por la cual le pidió que le hiciera el llamado de atención al funcionario”.

“SANDRA”:

“Yo trabajaba en el tercer piso… mi trabajo era limpiar despachos, baños, aspirar la Presidencia y otros. Una vez, él llegó; yo estaba lavando el baño del área de Presidencia, cuando él vio la puerta entrecerrada, entró y me dijo que si le daba un beso e intentó cerrar la puerta, en ese momento me cogió duro. Yo hice fuerza porque aunque me trató de arrinconar no lo dejé… Saqué un frasco que tenía preparado con jabón y clorox y se lo mandé por la cara… Otro día, en el ascensor, porque él me perseguía por todo lado... ese día… íbamos los dos solos. Él me cogió y me tocó un seno, lo apretó duro y me dijo “uy mamita…” Me da pena decirlo... Le dije que no hiciera eso… Igual él seguía y seguía buscándome. Él (Gaspar) es muy morboso. Siempre era con la morbosidad. Ese señor me daba miedo y me perseguía.”

“MILENA”:

El llegó. Yo estaba entretenida lavando la loza en el primer piso del Consejo de Estado y él entró de improviso. Como nosotras usamos bata, me mandó la mano, me levantó la falda y me tocó la pierna y la cola. Me dijo: “mamita usted está muy buena”. Le dije (indignada) que qué le pasaba… El me llamó, que lo disculpara. Le dije que no porque él siempre hacía lo mismo. Sobre los hechos que Andrea (entrevista en estas páginas) informa, no me extrañan. Otra vez, no sé si fue el mismo año, él (Gaspar) me envió una foto a mi WhatsApp y estaba desnudo… Él me dijo que quería ir conmigo a residencias; que qué pensaba. Y después (cuando bloqueé su celular) me dijo que no sabía lo que había pasado ni por qué me había enviado la foto. Yo le conté a un chico que se llama Edison que trabaja como funcionario en el Consejo de Estado… Actualmente tiene la misma actitud conmigo. Con él no se puede hablar porque él empieza: “usted está muy buena y otras cosas”.

“ANA”:

Lo que pasó conmigo fue que, como en noviembre de 2018, el jefe de archivo estaba (con otras personas) y yo estaba en la oficina. Carlos (Gaspar) entró a saludar yo le dije: ‘te necesito’ (para un trabajo). Él se acercó a saludarme. Cuando iba a darme el beso, me mandó la mano al seno derecho y me lo agarró duro. Yo lo empujé, le quité la mano y salí. Me fui furiosa para el baño. Salí del baño y fui a la oficina. El tipo ya no estaba. Le dije a otro compañero y él me dijo que le parecía gravísimo. Él se acercó y habló con Carlos (el acosador). Le dijo que no le parecía lo que había hecho. Yo no hablé con él pero fui y le comenté al doctor Juan Enrique Bedoya. Hice un oficio contando lo que había pasado y se lo pasé a la doctora Lucy Jeannette (Bermúdez). No sabía que él tenía antecedentes y la doctora me reunió y me dijo que si yo quería poner la denuncia ante la Fiscalía. Le dije que sí y lo hice (proceso penal abierto por acto sexual violento)”.

“KARINA”:

… En cuanto a mí, más o menos en 2008 o 2009, yo estaba en el conmutador y era normal que los compañeros pasaran y lo saludaran a uno. Yo compartía en esa época el conmutador con otra persona que ya no está. El conmutador queda cerca a la entrada del primer piso y uno de esos días Carlos (Gaspar) entró a saludarme. Yo estaba sola en ese instante. Eso fue suponiendo como a las 9 de la mañana. Entró y me dijo “hola mi niña”. Yo me giré a saludarlo y él estaba de pie. Cuando se agachó a saludarme, me dio un beso ‘esquineado’.

A mí me dio malgenio, Entonces fui grosera con él, lo traté mal, lo empujé… Yo no me acuerdo las palabras pero me dijo que si le iba a decir a alguien. Y yo le dije que no necesitaba decirle a nadie porque yo me sabía defender sola.. (tiempo después) Ana me dijo que se había quejado porque Carlos Gaspar le había cogido un seno. Le pregunté que porque no había dicho nada en ese momento. Y ella me dijo que no sabía, que se había sentido sucia… le conté a ella que me había pasado algo similar para que sintiera confianza porque, además, hasta ahora estamos compartiendo como compañeras. Además uno no cuenta estas cosas a otras personas porque uno no se siente bien …”.

Acosador por diez años y continúa en el Consejo de Estado

La del funcionario Carlos Alberto Gaspar es una historia increíble, no solo por su acoso sexual a sus compañeras de trabajo a lo largo de por lo menos 10 u 11 años sin que haya recibido una sanción definitiva pese a la recurrencia de su conducta abusiva y al tiempo transcurrido, sino porque sucede en una de las altas cortes del país: el Consejo de Estado. Gaspar Gaviria ha sido servidor en ese alto tribunal desde el año 2007 cuando ingresó como Asistente administrativo grado 6, hasta el día de hoy pero con un ascenso en 2014: Citador grado 5 al servicio del despacho de la presidencia de la Corporación. Según consta en el expediente de la Procuraduría, abierto este año con ocasión de la queja de la empleada de servicios generales Andrea Daza (entrevistada aquí), las testigos que decidieron respaldar la versión de la más reciente de sus víctimas, los actos de acoso de Gaspar vienen desde 2008 o 2009. Algunas guardaron silencio. Otra lo denunció en la Fiscalía pero el proceso no avanza. Ante la queja de Andrea, Gaspar fue suspendido por la presidenta del Consejo del año pasado, Lucy Jeannette Bermúdez, por seis meses que se prorrogaron por otros seis. Pero ya regresó y circula por el Palacio de Justicia mientras su denunciante renunció por temor y hace 8 meses está sin puesto.

Condena de 20 años por acceso carnal a menor, en primera instancia.

El proceso en la Procuraduría que falló en primera instancia en contra del funcionario Carlos Gaspar proponiendo una suspensión de 12 meses de su cargo sin sueldo e inhabilidad para ejercer otras tareas oficiales, no es el único. El Espectador tuvo acceso a otro proceso pero esta vez, penal contra la misma persona. Desde el año 2014 fue denunciado en la Fiscalía por la madre de una menor de 9 años por “acceso carnal abusivo con menor de 14 años en concierto con actos sexuales con menor…agravado” Si bien la denuncia se formuló hace 6 años, los delitos cometidos sucedieron cuatro o cinco años atrás, es decir, hacia 2009 cuando él ya era servidor del Consejo de Estado, época en que también empezaba a cometer abusos sexuales con sus compañeras, según declaración de una testigo de la Procuraduría. Cuando la fiscalía del caso le imputó los delitos descritos, Gaspar no aceptó los cargos. Después de un largo tránsito del proceso durante 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019, el 13 de marzo de este año el Juzgado 45 Penal del Circuito lo condenó a 232 meses de prisión (20 años) por los crímenes mencionados. Decidió no concederle la suspensión condicional de la pena ni la detención domiciliaria. Ordenó captura. La condena está en apelación ante el Tribunal Superior de Bogotá.

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