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20 Nov 2010 - 9:00 p. m.

"Yo tenía conocimiento de la existencia de fuentes humanas al interior de la Corte"

El Espectador revela el interrogatorio que rindió ante la Fiscalía la ex directora del DAS María del Pilar Hurtado asilada en Panamá. Su versión es sorprendente.

María del Rosario Arrázola / Juan David Laverde

Vea la declaración completa de María del Pilar Hurtado facsímil 1 y facsímil 2

 Ante la avalancha de señalamientos y acusaciones de por lo menos siete de sus subalternos —varios ya condenados— sobre toda suerte de pesquisas ilegales, burdo espionaje a la Corte Suprema y montajes para desprestigiarla, rastreos a los magistrados que se enfrentaron al ex presidente Álvaro Uribe, entre otro rosario de barbaridades documentadas en el expediente de las ‘chuzadas’, la única y última versión que entregó a la Fiscalía la ex directora del DAS María del Pilar Hurtado, hoy asilada en Panamá, parece un mal chiste. “Sigo a disposición de la Fiscalía cuando ésta lo requiera”, remató su interrogatorio cuando se le preguntó si tenía algo más que agregar en la diligencia.

El Espectador conoció integralmente las 22 páginas que contienen el interrogatorio de Hurtado, tomado por la Fiscalía el 13 y 14 de julio pasados. Una versión que cobra vigencia más que nunca en medio del escándalo suscitado por el asilo concedido por el gobierno de Ricardo Martinelli, uno de los mandatarios más cercanos a Uribe, y la cascada de críticas al fiscal Guillermo Mendoza Diago por la demora para tomar decisiones sobre Hurtado. De su declaración se desprende, o bien que no tenía idea en qué andaban los detectives a su cargo, o bien que de la conspiración no se enteró nunca. Según ella, gracias a los medios de comunicación se vino a enterar de la cueva de Rolando en que se había convertido el organismo de inteligencia.

Una defensa tan débil como controvertible, tanto que según conoció este diario la próxima semana el fiscal Mendoza pedirá audiencia de formulación de cargos en su contra. Una medida que para muchos llega tarde. De cualquier manera, el interrogatorio de María del Pilar Hurtado está plagado de perlas o ridículos. Por ejemplo, aunque está ya suficientemente documentado que el DAS filtró información a los medios para desprestigiar a la Corte o a congresistas como Piedad Córdoba y Gustavo Petro, al ser interrogada sobre este asunto, su respuesta es como sigue: “No sé si los medios de comunicación tuvieron una intención diferente a la de informar” en sus publicaciones sobre el alto tribunal. Dicho de otro modo, sugirió que los que conspiraban eran los periodistas.

Más adelante, Hurtado afirmó que nunca dio órdenes para que se investigaran los bienes del ex presidente de la Corte César Julio Valencia y de su abogado Ramiro Bejarano. Una explicación bastante absurda si se tiene en cuenta que existen correos internos que la ex directora se cruzó con subalternos como Martha Leal o Fernando Tabares en los que queda en evidencia que agentes del DAS desarrollaron labores encubiertas con el fin de rastrear los bienes patrimoniales que registraron Valencia Copete y Bejarano en distintas notarías de Bogotá. La cacería se efectuó en tiempos en que Valencia y el ex presidente Uribe estaban enfrentados judicialmente. La explicación de Hurtado sobre estas pesquisas parece no tener sustento.

De acuerdo con su relato, Ramiro Bejarano había acusado al entonces presidente Uribe de haber mentido en desarrollo de un trámite notarial. Por eso Hurtado le pidió a Martha Leal el registro de firmas de Bejarano en distintas notarías. “Lo que yo quise fue mostrar y dar argumentos para decir que no era ilegal ni indelicado (lo que había hecho Uribe), todo lo contrario, que además de ser legal cualquier ciudadano, como el doctor Bejarano, podía realizarlo”. Y añadió que no entendía por qué se revisaron en notarías la firma de Valencia. Una respuesta enredada y con muchas lagunas, pues los investigadores ya determinaron que el DAS no tenía facultades para hacer esas verificaciones sin orden judicial.

Hurtado se contradice. Primero dijo desconocer si el DAS infiltró a la Corte Suprema, pero más adelante sostuvo: “Yo tenía conocimiento de la existencia de fuentes humanas en el interior de la Corte. Los detalles de la fuente y la manera como se administraban eran del resorte del subdirector de fuentes bajo el principio de la compartimentación”. Según ella, sólo hasta que los medios informaron sobre la llamada Mata Hari del DAS, las grabaciones de salas reservadas de la Corte y las confesiones de los protagonistas de este espionaje, se enteró de estas ilegalidades, muy a pesar de que ex subalternos la contradicen. El ex subdirector de análisis, Gustavo Sierra, confesó que una vez se enteró de estas grabaciones a la Corte le hizo saber a María del Pilar Hurtado que era muy riesgoso, “y ella me dijo que yo era un miedoso”.

Lo más curioso es la explicación de Hurtado sobre la importancia de que el DAS tuviera fuentes humanas en la Corte. “Una fuente humana podría ser útil para conseguir información que permitiera mejorar la seguridad de los magistrados, conocer de posibles infiltraciones, proteger su vida o conocer sobre actos de corrupción”, contó la hoy asilada ex directora del DAS. Una visión bien particular, muy en contravía de testimonios como los de Fernando Tabares y Jorge Lagos, ex directores de Inteligencia y Contrainteligencia, quienes despacharon sus culpas, pidieron perdón a sus víctimas, confirmaron la operación de desprestigio y hoy purgan condenas de ocho años de prisión. O de declaraciones como la de William Romero, quien sostuvo que Hurtado lo felicitó por la infiltración a la Corte y le dijo que “el 1” estaba feliz por los datos obtenidos.

En su interrogatorio, María del Pilar Hurtado dijo que el ex presidente Uribe designó al ex secretario general Bernardo Moreno “como un interlocutor de sus lineamientos en todos los casos”; que fue él quien le solicitó verificar una posible infiltración del narcotráfico a la Corte en relación con el polémico empresario Ascencio Reyes, un sujeto que tuvo vínculos con el extraditable Chepe Ortiz. En ese contexto, Moreno solicitó rastrear el vuelo chárter pagado por Reyes a magistrados para asistir a un homenaje en Neiva al entonces presidente de la Corte Yesid Ramírez, otro de los juristas enfrentados a Uribe. Y para justificar estas pesquisas, Hurtado recordó el caso del narcotraficante Giorgio Sale, quien “infiltró la justicia en todos sus niveles”.

Como cosa rara, la cuestionada ex directora sostuvo que muy poco supo de las vueltas de sus detectives para hacer estas verificaciones, conocidas como el caso ‘Paseo’ y que sólo hasta el año pasado, cuando El Tiempo reveló la declaración rendida por Jorge Lagos ante la Fiscalía, se enteró de los detalles de las carpetas del caso o los informes ilegales, en criterio de la Fiscalía, elaborados por la Unidad de Inteligencia y Análisis Financiero (UIAF) sobre algunos magistrados. A renglón seguido advirtió que todas sus órdenes eran verbales —“No va a encontrar usted ninguna orden mía como directora por escrito”, dijo—, y que el DAS nada pudo encontrar de la señalada infiltración de la mafia a la Corte.

La tesis de la Fiscalía es que se usó como pretexto el nombre de Ascencio Reyes para desprestigiar a la Corte. Entonces reconoció que sobre el tema de Reyes “las únicas personas de Palacio con las que yo hablé fue con el doctor Bernardo Moreno y el señor Presidente de la República”. Seguidamente contó que el 25 de abril de 2008, por citación de Bernardo Moreno en la Casa de Nariño, se dio una reunión con los ex asesores José Obdulio Gaviria, Jorge Mario Eastman, Jorge Lagos y Fernando Tabares con el objetivo de verificar una fotografía de Ascencio Reyes, quien había estado en la posesión del fiscal Mario Iguarán en Palacio. El cónclave fue urgente, pues la revista Semana se disponía a publicar una historia sobre Reyes.

Luego, indicó, designó a Jorge Lagos como el contacto con Palacio para desarrollar las pesquisas sobre el empresario huilense y, de nuevo, manifestó que ya cuando había estallado el escándalo fueron los medios los que la datearon sobre los avances de Lagos y sus reportes a altos funcionarios del gobierno. Por ejemplo, relató que entonces se percató de que Lagos le había entregado la lista de magistrados que viajaron a Neiva en el famoso caso ‘Paseo’ al ex secretario de prensa César Mauricio Velásquez. Hurtado se declara ajena a ilegalidades, pero la Procuraduría la destituyó e inhabilitó por 18 años por este encuentro en la Casa de Nariño. Igual suerte corrió Bernardo Moreno. Esta decisión fue confirmada el pasado viernes por el despacho de Alejandro Ordóñez.

La asilada Hurtado contó que los pagos a detectives que se desplazaron a Neiva a efectos de investigar el caso ‘Paseo’ se cancelaron por el rubro de gastos reservados, pero además añadió: “No tengo conocimiento quién habría ordenado esos desplazamientos”. La ex directora dijo que cuando llegó al DAS en 2007 eran de público conocimiento las diferencias entre la Corte y el Ejecutivo, y que todas las nociones que tiene de la parapolítica provienen de los medios de comunicación. En contraste, la Mata Hari y William Romero revelaron que tuvieron acceso a expedientes de la Corte sobre la parapolítica que fueron entregados al DAS, pues era información que requería el alto gobierno. También negó haber entregado información sobre Ascencio Reyes a periodistas y añadió que si algún funcionario lo hizo fue a motu propio. Y soltó la siguiente perla: que cuando se posesionó como directora fue informada de labores de inteligencia realizadas a la senadora Piedad Córdoba.

Cuando se le interrogó qué otros funcionarios supieron de estas pesquisas, dijo que el Presidente de la República, el Ministro de Defensa, uno de sus viceministros y toda la cúpula de las Fuerzas Armadas, así como el director de la UIAF, estaban enterados. Explicó que por la mediación adelantada por Córdoba ante la guerrilla se justificaban estas labores. De colofón negó saber si el esquema de protección de Córdoba fue usado para espiarla. En el expediente está claro que sí, pero ella declaró vehemente que jamás dio órdenes en ese sentido y que además combatió esas actividades, pues “se presentaban quejas de que en el pasado era una conducta común en el DAS”. Ni ‘chuzadas’ telefónicas ni correos electrónicos ni averiguaciones ilegales, según ella, ordenó en su administración.

Lo dicho en su interrogatorio, conocido en exclusiva por El Espectador, es controvertido una y otra vez por sus ex funcionarios de confianza, unos ya condenados, otros en proceso de sometimiento a la justicia y algunos más en busca de beneficios procesales. Sin embargo, a las puertas de una imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento por parte del fiscal Guillermo Mendoza Diago, encontró asilo en Panamá. El país político está conmocionado por su salida del país y critica la demora de Mendoza para resolver el caso Hurtado. Con todo, queda claro que la ex directora descree de la justicia colombiana. La misma que le respira en la nuca.


Procurador confirmó destituciones

Al tiempo que se conocía la concesión de asilo político por parte de Panamá a la ex directora del DAS María del Pilar Hurtado, el procurador Alejandro Ordóñez confirmó el pasado viernes la destitución e inhabilidad para ejercer cargos públicos durante 18 años contra la  ex funcionaria por el escándalo de las ‘chuzadas’ y seguimientos ilegales. La medida también afecta al ex secretario general de Palacio Bernardo Moreno y al ex director de la UIAF Mario Aranguren. Con 15 años de inhabilidad para ocupar cargos públicos fueron sancionados el ex subdirector de operaciones de inteligencia Carlos Alberto Arzayús, el ex director de inteligencia Fernando Tabares y el ex subdirector de contrainteligencia Jorge Alberto Lagos. El jefe del Ministerio Público confirmó además la suspensión por ocho meses para ejercer cargos públicos contra el ex director del DAS Andrés Peñate. La sanción más drástica fue proferida contra el también ex director Jorge Noguera y el ex subdirector del organismo José Miguel Narváez, quienes no podrán ejercer cargos públicos por 20 años.

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