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Todos conocemos lo que puede pasar cuando olvidamos regar una planta por mucho tiempo: sus hojas comienzan a marchitarse, adquieren tonos marrones y, en el peor de los casos, la planta puede terminar completamente seca. Sin embargo, antes de llegar a ese punto, las plantas muestran algunas señales que permiten identificar que necesitan más agua.
Si tiene dudas sobre cuándo es momento de regar sus plantas, hay algunos cambios en sus hojas, flores e incluso en su crecimiento que pueden servir como alerta. De acuerdo con el portal especializado Southern Living, estas son siete señales de falta de agua a las que conviene prestar atención.
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1. Las hojas pierden su aspecto habitual
Las hojas de las plantas que necesitan más agua suelen perder su color y verse opacas. Si nota este cambio, revise con mayor frecuencia la humedad de la tierra y riéguela cuando sea necesario.
Si no se corrige la falta de agua, con el tiempo las hojas pueden caerse o adquirir un tono marrón.
Cabe destacar que las hojas de una planta deshidratada también pueden volverse amarillentas. Sin embargo, cuando presentan un amarillo muy intenso, esto puede ser una señal de exceso de agua.
2. Los bordes de las hojas se vuelven marrones y quebradizos
Antes de que las hojas se vuelvan completamente marrones, es común que comiencen a secarse y a ponerse quebradizas en los bordes. No obstante, una exposición excesiva al sol también puede quemar los bordes de las hojas, tanto en plantas de interior como de exterior.
Un ambiente demasiado seco dentro del hogar también puede provocar este problema, sobre todo en plantas que necesitan mayor humedad.
3. Las hojas se enrollan o se arrugan
Las hojas marchitas son una señal común de falta de agua, aunque esto puede variar dependiendo de la planta.
Algunas especies enrollan sus hojas cuando están bajo estrés. Esto puede pasar por la falta de humedad, pero también a otros problemas, como enfermedades, exceso de agua o bajas temperaturas.
Por ejemplo, cuando las suculentas comienzan a perder agua, sus hojas pueden arrugarse o verse más flácidas. Tanto la falta de riego como la pudrición de las raíces causada por un exceso de agua pueden producir este cambio, por lo que es importante revisar la humedad del suelo antes de volver a regar.
4. Las hojas comienzan a caer
Las plantas pueden perder hojas cuando no reciben suficiente agua. En algunos casos, esto ocurre incluso antes de que las hojas lleguen a secarse, como una forma de protegerse y conservar la humedad.
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5. Los brotes y las flores se caen
Si nota que las flores comienzan a caerse antes de tiempo o que los nuevos brotes no aparecen, es posible que la planta necesite más humedad. Aunque este problema también puede presentarse durante una ola de calor o una helada, o simplemente porque la planta florece en una época específica del año.
6. El crecimiento se hace más lento
Si una planta se encuentra en plena temporada de crecimiento y deja de desarrollarse, puede ser una señal de que necesita más agua para continuar produciendo nuevos brotes. Antes de aumentar el riego, también es recomendable revisar las condiciones de la planta, ya que el crecimiento lento puede estar relacionado con otros factores.
7. Aparecen plagas
Una planta que se encuentra estresada y deshidratada puede ser más vulnerable al ataque de algunas plagas, especialmente aquellas que aparecen con mayor frecuencia en ambientes cálidos y secos, como los ácaros. Por eso, asegúrese de que sus plantas reciban suficiente agua y trate los problemas graves de plagas con jabón insecticida.
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¿Cómo regar las plantas?
Estos son algunos de los tipos de riego más comunes que puede utilizar para cuidar sus plantas:
- Regar con manguera: es un método eficaz, pero es necesario mirar que la tierra tenga buen drenaje.
- Riego por inmersión: llene un recipiente con agua y sumerja la maceta en el agua.
- Riego por goteo: utilice un dispositivo de goteo para llevar agua directamente a las raíces de la planta.
- Riego por aspersión: rocíe agua sobre las hojas de la planta con una botella rociadora.
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