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Tener una lengua de suegra en casa puede ser todo un acierto: es una planta icónica, resistente y muy apreciada por su estética. Aquí la hemos mencionado varias veces por lo fácil que resulta cuidarla y por lo bien que se adapta a distintos espacios.
Sin embargo, hay un aspecto del que se habla poco y que conviene tener en cuenta y es que, aunque es una planta común, no siempre es la mejor opción si en el hogar hay bebés o animales curiosos, ya que puede representar un riesgo si se manipula o se ingiere.
¿La lengua de suegra es tóxica?
La respuesta corta es clara: sí, la lengua de suegra es tóxica. Aunque suele promocionarse como una planta segura y fácil de manejar, distintas instituciones académicas advierten que su presencia en hogares con bebés o mascotas debe evaluarse con cuidado.
Según el Programa de Maestros Jardineros del Condado de la Universidad Estatal de Pensilvania, todas las especies conocidas como planta serpiente (Sansevieria o Dracaena trifasciata) contienen saponinas, un tipo de compuesto natural que actúa como mecanismo de defensa de la planta y que resulta tóxico si se ingiere.
Esto significa que, ante la curiosidad de perros, gatos o niños pequeños, existe un riesgo real de intoxicación.
Sin embargo, el programa de Extensión de jardinería de la Universidad de Carolina del Norte clasifica su toxicidad como baja, aun así no inofensiva. En especial para las mascotas, el consumo accidental puede generar diversos síntomas que conviene conocer:
- Vómito (en algunos casos con sangre).
- Náuseas.
- Diarrea.
- Depresión o decaimiento.
- Falta de apetito (anorexia).
- Hipersalivación.
- Pupilas dilatadas, especialmente en gatos.
Además, aunque no suele causar dermatitis de contacto, la savia de la planta puede generar irritación en la piel en personas sensibles, sobre todo si se manipulan hojas rotas o recién cortadas sin protección.
¿Qué partes de la planta son tóxicas?
De acuerdo con la Universidad de Carolina del Norte, prácticamente todas sus partes pueden resultar tóxicas si se ingieren o manipulan de forma inadecuada. Esto incluye:
- Hojas.
- Tallos.
- Raíces.
- Flores.
- Frutos.
- Savia o jugo interno.
En la práctica, esta información no implica que deba retirarse automáticamente del hogar, pero realizar un manejo consciente y preventivo. Algunas acciones básicas son:
- Ubicarla fuera del alcance de bebés
- Impedir que las mascotas muerdan o mastiquen sus hojas
- Lavarse bien las manos después de podarla o manipularla son recomendaciones sencillas que reducen los riesgos.
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