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El rescate y el trabajo voluntario con animales en situación de vulnerabilidad dejarán de ser únicamente un gesto solidario para convertirse en una vía de acceso a beneficios concretos en educación y vivienda en Perú. Con la próxima reglamentación de la Ley N.° 32396, el voluntariado certificado, incluido el enfocado en protección animal, podrá traducirse en el reconocimiento de créditos universitarios y en puntaje adicional para acceder a programas estatales de vivienda.
La iniciativa, que se encuentra en etapa de proyecto público, busca articular el compromiso ciudadano con dos desafíos estructurales que tiene este país: el déficit habitacional, que supera los 1,9 millones de viviendas, y la necesidad de fortalecer las políticas de protección y bienestar animal.
El 10 de enero, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) publicó el proyecto de reglamento mediante la Resolución Ministerial N.° 000015-2026-MIMP, que desarrolla los alcances de la Ley N.° 32396. Entre los cambios más relevantes está el reconocimiento de jornadas de voluntariado certificadas como créditos académicos en universidades públicas y privadas. Además, se amplía el universo de experiencias válidas, ya que no solo contarán los voluntariados organizados por las universidades, sino también los realizados en organizaciones externas registradas oficialmente.
Otro ajuste clave es la reducción del mínimo de jornadas exigidas para acceder a beneficios educativos. El requisito baja de 180 a 100 jornadas en un periodo de dos años para el reconocimiento de créditos académicos y para sumar puntaje en becas administradas por el Estado, lo que amplía el acceso a más estudiantes.
La reforma también introduce un incentivo inédito en el ámbito social: quienes acrediten 180 jornadas de voluntariado en dos años podrán sumar puntos para postular a programas de vivienda como Techo Propio y MiVivienda. El beneficio cobra especial relevancia en un contexto donde la vivienda digna sigue siendo una meta lejana para muchos sectores de la población.
Para garantizar transparencia y control, solo serán válidos los voluntariados reconocidos por el Estado, a través del Registro Nacional del MIMP. El Ministerio de Vivienda, por su parte, deberá adecuar sus criterios de selección para incorporar el puntaje derivado del voluntariado.
Programas de rescate animal reconocidos
Perú ya cuenta con iniciativas de protección animal que cumplen los requisitos para certificar jornadas de voluntariado. En fauna silvestre, destacan el Centro de Rescate Amazónico (CREA) en Iquitos, Centro Urku en Tarapoto, la Reserva Ecológica Taricaya y Amazon Shelter en Madre de Dios, así como santuarios de animales andinos en Cusco. En fauna doméstica, figuran PROA – Plataforma de Voluntariado Animalista y Voz Animal Perú, con presencia en Lima y otras ciudades. Estos programas permiten colaborar en cuidado, alimentación y rehabilitación de animales, y emiten certificados oficiales válidos para educación y vivienda.
Requisitos para acceder a los beneficios
De acuerdo con la normativa, para que el voluntariado sea reconocido, los participantes tendrán que colaborar en una organización inscrita en el Registro Nacional del MIMP, estar registrados como voluntarios activos, acreditar 100 jornadas para créditos académicos y becas, 180 jornadas para puntaje en vivienda y presentar certificados de actividades y capacitaciones.
Con esta ley Perú apuesta por un modelo que premia el compromiso social y convierte el voluntariado en una herramienta de acceso a la educación y la vivienda.
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