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Blanquita fue adoptada de bebé, pero cuando creció la devolvieron

Blanquita encontró un hogar siendo cachorra, pero al cumplir ocho meses la devolvieron porque su familia la consideró “muy juguetona”.

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La Red Zoocial
30 de septiembre de 2025 - 07:17 p. m.
Adoptar un gato es una responsabilidad a largo plazo que implica tiempo, dinero y espacio para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, veterinaria, higiene y afecto.
Adoptar un gato es una responsabilidad a largo plazo que implica tiempo, dinero y espacio para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, veterinaria, higiene y afecto.
Foto: Facebook: @ElCampitoFelino
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Blanquita es una gata de apenas ocho meses que ya conoce lo que significa ser rechazada. Su historia comenzó con esperanza: fue adoptada cuando apenas era una cachorra y, como cualquier gato que llega a un hogar, pronto descubrió lo que era tener juguetes, un lugar seguro para dormir y el cariño de una familia. Todo indicaba que esa sería su vida para siempre, pero no fue así.

Con el paso de los meses, Blanquita creció, y lo que debería haber sido motivo de alegría terminó por convertirse en la razón de su abandono. La familia que la había recibido decidió devolverla, argumentando que era “inquieta y juguetona”, comportamientos normales en cualquier gato joven que apenas empieza a explorar el mundo.

Hoy, Blanquita enfrenta nuevamente la incertidumbre. Después de haber experimentado la calidez de un hogar, ahora debe regresar al punto de partida y esperar que alguien la valore por lo que realmente es: una gata curiosa, tierna y llena de vida. Su carácter juguetón, lejos de ser un defecto, refleja la energía natural de su edad y la oportunidad de que quienes la adopten disfruten de un animal lleno de amor y vitalidad.

¿Qué debo saber antes de adoptar un gato?

La historia de Blanquita no es un caso aislado. Situaciones como esta se repiten constantemente, en gran parte por el desconocimiento y por la emoción inicial de tener un animal de compañía sin dimensionar lo que realmente implica.

Adoptar no debe ser un acto impulsivo, sino una decisión informada y responsable. Por eso, aquí compartimos algunos aspectos que se deben tener en cuenta antes de abrirle la puerta del hogar a un gato:

  • El compromiso es de largo plazo: un gato puede vivir entre 12 y 18 años.
  • Los gatos jóvenes son inquietos: trepan, juegan, exploran y pueden romper cosas; no es “maldad”, es parte de su desarrollo.
  • Necesitan cuidados veterinarios: vacunas, desparasitación y esterilización son esenciales.
  • Requieren estimulación y espacios seguros: juguetes, rascadores y tiempo de calidad.
  • Su personalidad evoluciona: lo que hoy es un gatito tímido puede transformarse en un adulto confiado y cariñoso.

Recordar esto ayuda a que historias como la de Blanquita no se repitan y a que cada adopción sea, de verdad, un hogar para siempre.

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