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Una rescatista de perros en Miami logró salvar la vida de un husky que se encontraba al borde de la muerte, pese a múltiples recomendaciones veterinarias de practicarle la eutanasia. Gracias a su persistencia y al respaldo de la comunidad, el animal se recupera favorablemente y ahora tiene una nueva oportunidad de vida.
Megan Tate, propietaria de la organización SGT Canines, conoció el caso del perro, bautizado como Wolf, a través de una publicación en redes sociales realizada por un refugio local. El peludo había sido reportado por una mujer que alimenta animales callejeros en su vecindario. Al enterarse de la situación, Tate decidió hacerse cargo del animal sin importar la gravedad de su estado.
Cuando fue rescatado, Wolf presentaba un cuadro severo de desnutrición y apenas pesaba poco más de ocho kilogramos. Los primeros exámenes médicos, que incluyeron radiografías y ultrasonidos, no arrojaron un diagnóstico concluyente. Sin embargo, los especialistas detectaron un engrosamiento considerable en la pared del estómago, lo que generó sospechas de linfoma gastrointestinal o cáncer terminal.
A pesar del pronóstico reservado, Tate rechazó la posibilidad de practicar la eutanasia. Según explicó, su decisión estuvo influenciada por la experiencia personal de haber perdido anteriormente a su propio perro debido a un linfoma agresivo, lo que le permitió notar diferencias en el cuadro clínico de Wolf.
El animal fue sometido a un estricto plan de alimentación baja en grasas y tratamiento con fluidos intravenosos. Aunque su evolución fue irregular, los análisis sanguíneos comenzaron a mostrar mejoría.
Sin embargo, semanas después, el perro sufrió un colapso repentino, lo que obligó a realizarle nuevos estudios, incluida una tomografía computarizada. Los resultados continuaron siendo inciertos y el caso fue calificado como inusual por los especialistas.
Tras investigar posibles causas, Tate consideró la posibilidad de una infección por Pythium, un hongo poco común y frecuentemente mortal asociado al agua contaminada. Las pruebas confirmaron la presencia de esta enfermedad, y nuevamente se planteó la eutanasia como alternativa. No obstante, la rescatista optó por autorizar una cirugía de alto riesgo.
La intervención, que se prolongó por más de seis horas, logró retirar todo el tejido infectado, un resultado poco frecuente en este tipo de casos. Contra los pronósticos médicos, Wolf sobrevivió y, ocho semanas después, fue declarado libre de la infección. El tratamiento implicó gastos cercanos a los 40.000 dólares, monto que fue cubierto gracias a campañas de recaudación impulsadas por la comunidad.
Durante el proceso, los veterinarios localizaron un microchip que permitió contactar a los dueños originales del perro, quienes lo habían reportado como desaparecido más de un año antes. Sin embargo, tras haberse mudado, decidieron no hacerse cargo nuevamente del animal.
Actualmente, Wolf continúa su recuperación bajo el cuidado de una familia de acogida que también posee perros de su misma raza. Según Tate, existe la posibilidad de que esta familia lo adopte definitivamente, aunque aseguró que, de no concretarse, ella misma estaría dispuesta a integrarlo a su hogar.
El caso de Wolf se ha convertido en un ejemplo de perseverancia y compromiso con el rescate animal, destacando además el papel del apoyo comunitario en la recuperación de animales en estado crítico.
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