
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En una playa de Cariló, Argentina, una exhibición de rescate acuático canino llamó la atención de turistas y residentes, y sirvió para visibilizar la importancia del entrenamiento responsable, el bienestar animal y el aporte social de los perros preparados para actuar en situaciones de emergencia.
La actividad fue organizada por la Asociación Civil Escuela Canina de Catástrofe (ACECC) con el objetivo de acercar a la comunidad al trabajo que estos equipos realizan en la seguridad costera.
Durante la jornada, los asistentes pudieron observar de cerca el nivel de disciplina, obediencia y destreza de los perros, cuya formación cuenta con aval internacional. La demostración permitió comprender que el proceso de preparación no se limita al trabajo en el mar, sino que se desarrolla en distintas etapas: el entrenamiento en tierra, enfocado en la socialización y la obediencia básica; el entrenamiento acuático, que incluye sesiones de nado, juegos, saltos desde embarcaciones y traslado de objetos; y el trabajo en el hogar, donde el perro aprende a diferenciar los comandos operativos de las reglas de la vida cotidiana.
Uno de los pilares del programa es el uso exclusivo de métodos positivos. Según explicó Juan Carlos Lombardi, presidente de la ACECC, todo el adiestramiento se basa en el juego y la recompensa con alimento, sin recurrir a castigos ni a prácticas coercitivas. En ese contexto, señaló que uno de los principales desafíos actuales es lograr una integración efectiva entre los perros y los salvavidas en operativos reales, especialmente en la Costa Atlántica.
En condiciones de mar agitado, el perro nada con mayor rapidez, rompe las olas y colabora en el remolque de la víctima mediante su chaleco, mientras el salvavidas puede brindar las primeras atenciones. Este tipo de trabajo conjunto ya es habitual en playas europeas y ha demostrado mejorar la eficacia de los rescates.
La preparación física de los animales se realiza de forma voluntaria y controlada. Cada perro cumple rutinas diarias que combinan ejercicios en cinta y trabajo en piscina, además del nado en mar abierto.
Solo aquellos que afrontan el entrenamiento como una actividad lúdica logran responder con eficacia en situaciones reales. El seguimiento constante permite detectar señales de estrés o fatiga a partir de la conducta del animal frente al juego y la comida.
El cuidado de la salud es otro aspecto central. Antes y después de cada intervención se realizan controles veterinarios completos, que incluyen evaluaciones físicas y estudios clínicos, con el objetivo de garantizar que los perros se encuentren en óptimas condiciones para afrontar una tarea de alta exigencia.
A esto se suma una alimentación específica, pensada para cubrir los elevados requerimientos nutricionales y contribuir tanto a la prevención de lesiones como al buen rendimiento físico y mental.
La selección genética también ocupa un lugar clave en el proceso. Desde los primeros días de vida, los perros son estimulados para fortalecer cualidades como el olfato, la motivación y el vínculo con su guía. La etapa de formación inicial suele completarse entre los seis y los doce meses y finaliza con una evaluación que certifica su aptitud para el trabajo de rescate.
Además del rescate en superficie, estos perros aportan un valor diferencial en la localización de víctimas sumergidas, gracias a su desarrollado sentido del olfato, incluso en condiciones complejas. Por esta razón, el entrenamiento es diario y exige altos niveles de precisión y disciplina.
La actividad realizada en Cariló marcó el segundo año consecutivo de presencia de la ACECC en la Costa Atlántica, consolidando una propuesta que no solo busca fortalecer la seguridad en las playas, sino también generar conciencia sobre el respeto, el cuidado y el bienestar de los animales que cumplen un rol clave en la protección de la vida humana.
🐾 ¿Quiere estar al día y conocer las últimas noticias sobre el mundo animal? Lo invitamos a verlas en La Red Zoocial. 🐶🐱
