
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En Colombia, no existe un permiso laboral específico por enfermedad grave de una mascota. La legislación contempla licencias por calamidades domésticas, pero los animales de compañía no están incluidos de forma expresa dentro de esas causales. En la práctica, cualquier ausencia por este motivo depende de la flexibilidad del empleador o de acuerdos internos en cada empresa.
Sin embargo, el debate jurídico sobre este tema ha empezado a tomar fuerza. Recientemente, la Corte Suprema de Justicia avaló que los trabajadores afiliados a un sindicato puedan acceder a permisos remunerados por luto tras la muerte de una mascota. Esto se dio al considerar que este tipo de beneficios se enmarca en la mejora de la calidad de vida laboral y reconoce el vínculo afectivo entre las personas y sus animales de compañía.
Este tema no solo ha comenzado a ser muy relevante en Colombia, también ha cobrado relevancia en otros países. En España, por ejemplo, un reciente fallo judicial abrió la puerta para considerar justificadas determinadas ausencias laborales vinculadas a una emergencia veterinaria.
Según ha explicado el despacho Campmany Abogados, actualmente el Estatuto de los Trabajadores español tampoco contempla un permiso específico por cuidado o fallecimiento de mascotas. Aun así, algunas compañías han empezado a conceder, de manera voluntaria, días de licencia retribuida cuando muere un animal de compañía, equiparando la situación al duelo por un familiar. No obstante, el verdadero giro lo están marcando los tribunales.
El caso que ha generado conversación fue resuelto por el Juzgado Social nº 25 de Barcelona. Allí se analizó el despido disciplinario de una trabajadora que faltó a su empleo tras recibir una llamada urgente del veterinario informándole que su perra, en estado crítico, debía ser sometida a eutanasia inmediata.
La empresa consideró que la ausencia era injustificada y procedió al despido. Sin embargo, el juzgado concluyó que, si bien la normativa no reconoce este tipo de situaciones como un permiso laboral, el caso debía valorarse desde una perspectiva humanitaria. El juez sostuvo que no se trató de una falta por capricho, sino de una circunstancia inesperada y éticamente comprensible, dado el grave deterioro del animal.
En su argumentación también se hizo referencia a la Ley de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales de 2023, que reconoce a los perros como seres sintientes y refuerza el deber social de protegerlos. El juez consideró que obligar a la empleada a trabajar mientras su perrita agonizaba era contrario a la dignidad animal. Finalmente, el despido fue declarado improcedente, por lo que la empresa deberá volver a contratar a la trabajadora o indemnizarla.
De acuerdo con Campmany Abogados, la decisión no crea automáticamente un nuevo permiso laboral, ni significa que cualquier visita veterinaria justifica una ausencia en el trabajo. Pero sí introduce un precedente relevante e histórico en la interpretación judicial de este tipo de situaciones.
🐾 ¿Quiere estar al día y conocer las últimas noticias sobre el mundo animal? Lo invitamos a verlas en La Red Zoocial. 🐶🐱
