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Joven en Medellín creyó que su perro era un dóberman, pero se llevó sorpresa meses después

Cada vez que lo presentaba a conocidos, el comentario se repetía, el perro era demasiado pequeño para la raza.

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La Red Zoocial
26 de marzo de 2026 - 03:00 p. m.
Hoy, con 12 años, Marcelo sigue siendo un perro lleno de carácter.
Hoy, con 12 años, Marcelo sigue siendo un perro lleno de carácter.
Foto: Archivo personal
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Andrés, un joven que vive en Medellín, siempre soñó con tener un perro imponente y en su mente estaba claro que quería un dóberman. Por eso, cuando recibió un pequeño cachorro que supuestamente crecería hasta convertirse en uno, sintió que por fin estaba cumpliendo ese deseo. Lo llamó Marcelo y empezó a imaginar su vida juntos, con salidas por la ciudad, juegos en el parque y un compañero fiel para todo.

Al principio todo era emoción. Sin embargo, con el paso de los días, comenzaron a aparecer pequeños detalles que no cuadraban. Cada vez que mostraba el perro a amigos o conocidos, la reacción era parecida, lo veían demasiado pequeño para ser un dóberman.

Pero la duda fue creciendo y decidió investigar por su cuenta, comparando fotos y datos de la raza. Ahí fue cuando la ilusión empezó a irse, los cachorros de dóberman, incluso siendo jóvenes, mostraban un tamaño y peso muy distintos al de Marcelo.

La conclusión fue clara, no era un dóberman, en realidad era un pinscher miniatura. Cuando Andrés enfrentó la situación, su novia le confesó que siempre había sabido la verdad y lo que parecía el inicio de una discusión terminó en risas.

Para ese momento, Marcelo ya se había ganado su lugar en el hogar. Andrés decidió tomarse la situación con amor y empezó a llamarlo su “dóberman bonsái”, un apodo que reflejaba perfectamente la diferencia entre lo que esperaba y lo que tenía.

Hoy, después de 12 años, Marcelo sigue acompañándolo. No se convirtió en el perro que Andrés quería, pero sí uno con una personalidad enorme, juguetón, enérgico y con algunas mañas de perro viejito, le contó el joven a El Colombiano.

La genética cuenta otra historia

Lo que le ocurrió a Andrés no es un caso aislado. En el mundo de la adopción de mascotas, es bastante común que los perros sean identificados bajo suposiciones. Otra historia que refuerza esta idea es la de Elliot, un perro que vivió casi toda su vida bajo una identidad equivocada.

Su dueño, conocido en Reddit como SpecialistHoliday393, lo adoptó creyendo que era una mezcla de Beagle o Whippet, hasta que, después de 18 años de convivencia, decidió hacerle una prueba de ADN por simple curiosidad.

El resultado fue completamente inesperado. Elliot no tenía nada que ver con sabuesos, en realidad, su composición genética reveló que era en gran parte un pinscher miniatura, combinado con caniche y perro esquimal americano.

Estudios han demostrado que en refugios y procesos de adopción, la identificación visual de razas suele fallar con frecuencia, especialmente cuando se trata de perros mestizos. De hecho, solo un pequeño porcentaje de los perros etiquetados como “de raza” realmente lo son.

Más allá del dato curioso, lo interesante del caso de Elliot es que, al conocer su verdadera genética, muchas de sus conductas empezaron a tener sentido, como su energía, su carácter travieso en la juventud y su instinto protector con la familia.

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LEFR(9389)26 de marzo de 2026 - 05:25 p. m.
Pues Marcelo si hubiese sido criado en una finca con ovejas podría ser un Pastor Alemán o un Pastor Ovejero.
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