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La Fundación Kenovy Colombia confirmó el fallecimiento de Maya Lucía, una perrita rescatada cuya historia se convirtió en un símbolo de los animales que pasan toda su vida esperando un hogar en los refugios. Maya murió el pasado 2 de enero en la sede de la organización en Armenia, Quindío, tras enfrentar un cáncer agresivo que deterioró gravemente su salud.
Maya Lucía había llegado a la fundación hace 12 años, cuando fue rescatada siendo apenas una cachorra en la localidad de Usme, al sur de Bogotá. Desde entonces, permaneció bajo el cuidado permanente de Kenovy, recibiendo atención veterinaria, protección y afecto constante. Aunque nunca fue adoptada, su presencia marcó de manera profunda la historia del refugio y del equipo que la acompañó durante más de una década.
La noticia de su partida generó un profundo impacto entre los integrantes de la fundación, especialmente en Viviana Gómez, fundadora de la organización y quien asumió su rescate y cuidado. Durante varios años, Maya también compartió el hogar de Viviana, fortaleciendo un vínculo que trascendió el rol del rescate y se transformó en una relación de compañía, cuidado y amor profundo.
“Maya fue un testimonio vivo de la espera. Ella nos enseñó que los animales esperan hasta el último día por una familia. Fue amada, cuidada y protegida, pero nada reemplaza el hogar que nunca llegó”, expresó Gómez al recordar a la perrita. Sus palabras resumen una realidad que se repite en cientos de fundaciones del país, donde muchos animales envejecen sin conocer la experiencia de un hogar definitivo.
Desde la Fundación Kenovy, la historia de Maya Lucía se convierte hoy en un llamado a la adopción responsable y a la reflexión colectiva sobre el abandono animal. Aunque el trabajo de rescate garantiza protección y dignidad, la organización insiste en que ningún refugio debería convertirse en el destino final de un animal.
“Hija mía, Maya Lucía, 12 años siendo mi niña, mi lucha y mi amor. Hoy me duele el alma dejarte ir, porque una madre nunca está lista para despedirse. Te amé en cada etapa, te cuidé hasta el último suspiro y te prometo que tu historia no será olvidada”, fueron las emotivas palabras de despedida de su cuidadora.
Maya falleció rodeada de cuidado y afecto, y su historia es un recordatorio de los animales que pasan años esperando la oportunidad de conocer, por fin, un hogar.
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