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Una mujer en Sheffield, Reino Unido, ha conmovido a miles de personas tras compartir la historia de la adopción del perro más anciano de un refugio, una decisión que, lejos de ser breve y triste como imaginó al principio, se ha convertido en una experiencia prolongada y llena de alegría.
Cuando decidió darle una oportunidad a Oscar, un labrador que era el perro de mayor edad en el centro de rescate, creyó que apenas tendrían unos meses juntos. Sin embargo, casi dos años después, el animal continúa mostrando una vitalidad sorprendente y este año cumple 13 años.
En una publicación que se volvió viral en TikTok, su dueña relató que el perro llegó con tres fechas de nacimiento distintas registradas por lo que la familia optó por la que consideró más probable.
Pese a su avanzada edad, Oscar mantiene una rutina activa, realiza una caminata de aproximadamente cinco kilómetros cada semana y sale a pasear tres veces al día durante intervalos de entre 20 y 25 minutos.
Según explicó, el labrador destaca no solo por su energía, sino también por su carácter afable. Lo describe como un animal cariñoso, sociable y lleno de personalidad, que demuestra afecto hacia todo y todos a su alrededor.
La elección de su nombre también tuvo un significado especial. La propietaria creció con un labrador llamado Oscar que pertenecía a su tía. Ella falleció un mes después de la adopción del actual perro, un hecho que la familia interpretó como una señal.
Antes de tomar la decisión, la dueña evaluó cuidadosamente aspectos como la situación económica, el espacio disponible y el tiempo necesario para atender a un perro senior. Finalmente, concluyó que estaban preparados. Además, aseguró que el cuidado del animal no ha resultado tan costoso como temía inicialmente.
La historia de Oscar adquiere relevancia en un contexto en el que los perros mayores enfrentan mayores dificultades para ser adoptados. Datos recientes indican que, aunque representan alrededor del 10 % de los ingresos en refugios, su tasa de adopción es significativamente menor que la de cachorros y perros adultos jóvenes.
La propietaria sospecha que Oscar pudo haber sufrido descuido en el pasado, ya que al llegar tenía las almohadillas de las patas “como las de un cachorro”, lo que sugiere que apenas había salido a caminar anteriormente. Hoy, asegura, el perro ha dejado atrás esa etapa y disfruta plenamente de su nueva vida.
Su historia se ha convertido en un recordatorio de que los animales senior también pueden ofrecer años de compañía, afecto y felicidad cuando se les brinda una segunda oportunidad.
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