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Las audiencias judiciales son espacios que muchas veces pueden generar angustia, estrés o revictimización en las personas, especialmente en niños, niñas y adolescentes que deben atravesar entrevistas y evaluaciones vinculadas a situaciones de vulnerabilidad. Consciente de ese impacto, el Ministerio Público Tutelar (MPT) del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Argentina, impulsó una iniciativa que busca humanizar estos procesos y reducir el riesgo de revictimización.
Se trata del programa Perros de Terapia para Asistencia Judicial, una propuesta innovadora que incorpora el acompañamiento de perros especialmente entrenados durante entrevistas investigativas forenses y evaluaciones periciales, con el objetivo de brindar contención emocional y disminuir la angustia y el estrés que pueden generar estas instancias.
Según información oficial del MPT en su página web, la presencia de los perros de terapia contribuye a crear un entorno más seguro y empático, lo que hace que los menores de edad puedan expresarse con mayor libertad. El propósito central del programa es que el momento de la declaración no se convierta en una nueva experiencia traumática, sino que represente el primer paso hacia un proceso de reparación.
¿Cómo funciona el programa?
De acuerdo con el MPT, el acompañamiento comienza desde el primer contacto. Cuando el niño o la niña llega al Ministerio Público Tutelar, es recibido en la sala de espera por la psicóloga que llevará adelante la entrevista. En ese espacio se le ofrece la posibilidad de ser acompañado por un perro de terapia adiestrado especialmente para este tipo de intervenciones.
Si el niño, niña o adolescente acepta, se le presenta a uno de los perros junto con su guía-instructor canino. La elección del animal y el tipo de intervención se definen según la edad y el motivo de la entrevista. A partir de ese momento, el perro y su entrenador acompañan al niño en todo el proceso previo al ingreso a la Sala de Entrevista Especializada (SEE).
Durante la entrevista, el perro no permanece en la sala, pero espera junto a su guía en el mismo espacio donde se generó el primer vínculo. Finalizada la Entrevista Investigativa Forense (EIF), el reencuentro forma parte del acompañamiento posterior. El tiempo promedio de intervención es de aproximadamente 30 minutos antes de la entrevista y otros 30 minutos después, lo que permite brindar contención tanto en la preparación como en el cierre del proceso.
Cuando las condiciones lo permiten, el programa busca articular en un mismo día la entrevista y la evaluación pericial psicológica. En estos casos, los perros de terapia cumplen un rol clave como “puente” emocional, facilitando la continuidad entre ambas instancias y reduciendo el desgaste emocional que implicaría afrontarlas por separado.
El programa cuenta actualmente con perros especialmente entrenados y certificados para la asistencia judicial. Donna, una golden retriever, comenzó su formación a los 60 días de vida y se caracteriza por su temperamento juguetón y su facilidad para generar vínculos. Brownie, un australian labradoodle, tiene la particularidad de ser hipoalergénico, lo que permite acompañar a niños con alergias. Fue certificado como Perro de Terapia de Asistencia Judicial por la Asociación Argentina de Terapia Asistida con Perros.
Entre los objetivos del programa se destacan la reducción de la ansiedad y el estrés, la optimización de la obtención de pruebas válidas y confiables durante la investigación y la mejora en la coordinación entre organismos. La experiencia del Ministerio Público Tutelar muestra cómo el vínculo humano-animal puede convertirse en una herramienta clave para humanizar la justicia y poner en el centro a quienes más necesitan cuidado y contención.
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