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Sacar a los perros a la calle sin correa es una práctica bastante común para muchas personas, pero también una de las más riesgosas. Así lo advierte la veterinaria zootecnista y creadora de contenido colombiana Sandra Sierra, conocida en redes sociales como @sandrasierra.tuvet. La profesional insiste en que todos los perros deben salir siempre con correa, incluso aquellos que parecen obedientes o muy bien entrenados.
Según explica la especialista, el principal riesgo tiene que ver con lo impredecible del comportamiento animal. “Por más entrenado que esté un perro, basta con que vea un ave, otro animal o cualquier estímulo que le llame la atención para que cruce una calle sin medir el peligro”, señala en un video publicado en su cuenta de Instagram. En ese escenario, un segundo puede marcar la diferencia entre un paseo tranquilo y un accidente grave, como un atropellamiento.
Pero el problema no se limita únicamente a la seguridad del propio animal. Sierra recuerda que no todos los perros reaccionan bien al contacto con otros caninos. Un perro suelto que se acerca a otro, aunque lo haga de forma amistosa, puede generar una pelea si el otro animal es reactivo o tiene antecedentes de miedo o agresividad. “Ahí es cuando aparecen los conflictos entre tutores y situaciones que pueden evitarse fácilmente”, advierte.
La veterinaria también pone el foco en un aspecto que suele pasarse por alto y es que no todas las personas se sienten cómodas cerca de los perros. Algunas le tienen fobia por experiencias traumáticas previas o simplemente no desean interactuar con animales durante un paseo. Llevar al perro suelto, incluso si “no hace nada”, puede generar angustia o miedo innecesario en otros, según la veterinaria.
Desde su experiencia profesional, Sierra subraya que el uso de la correa no es una restricción, sino un acto de responsabilidad. “Cuidar a tu perro también es cuidar a los demás”, afirma. La correa permite anticiparse a situaciones de riesgo, mantener el control y garantizar una convivencia más segura en espacios públicos.
El llamado de la especialista es claro y directo: la correa no es opcional. Más allá del entrenamiento o el temperamento del animal, utilizarla es una medida básica de prevención que protege a los perros, a otros animales y a las personas. Un gesto sencillo que puede evitar accidentes y conflictos que nadie quiere vivir.
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