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Mientras en muchos colegios el último año queda marcado por la tradicional chaqueta de promoción, un grupo de estudiantes de grado 11 del Colegio Nacionalizado de Samacá, en Boyacá, decidió identificarse con ruanas.
La elección se conoció a través de videos compartidos en redes sociales, en los que los jóvenes aparecen entrando al plantel y posando en el salón de clases con una prenda que tiene un peso que va más allá de lo funcional.
Las publicaciones circularon en TikTok, Instagram y Facebook con frases como “si no sabe de chaquetas de prom, no opine” y “No entran si no tienen ruana”, y rápidamente despertaron reacciones de usuarios que interpretaron el gesto como una afirmación de identidad cultural boyacense.
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Más allá de su alcance en redes, la decisión llamó la atención por el lugar que ocupa la ruana en Boyacá. Durante décadas, esta prenda ha estado ligada al clima frío, a la cotidianidad y al trabajo del campo. En ese contexto, sustituir la clásica chaqueta de promoción por una ruana no solo cambia una prenda asociada al cierre de la vida escolar, sino que desplaza el foco hacia un símbolo profundamente arraigado en la región.
La elección de estos estudiantes pone en primer plano una pieza con valor cultural, territorial y artesanal. En un momento en que buena parte de la moda juvenil circula bajo códigos globales, el gesto destaca precisamente por volver la mirada hacia una prenda que conserva una presencia viva en Boyacá.
Una prenda con tradición
Ese significado no se sostiene solo en la costumbre. Según Artesanías de Colombia, la ruana sigue siendo una “pieza fundamental de la tradición boyacense”, pero también una prenda capaz de dialogar con nuevas lecturas, cortes y lenguajes sin desprenderse de su base artesanal.
Ese mismo enfoque resalta otro aspecto clave: el relevo generacional. En el taller Tejidos Rebancá, en Iza, trabajan jóvenes tejedores y el gusto por el oficio aparece como una condición central para formar parte del proceso. La idea resulta relevante porque contradice el lugar común de que la artesanía pertenece únicamente al pasado o a generaciones mayores. Allí, la tradición no se mantiene por inercia, sino porque todavía encuentra continuidad entre los jóvenes.
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Artesanías de Colombia también subraya que alrededor de la ruana existe una red de oficios y saberes que involucra hilanderos, cuidadores de ovejas, paño de lana y vida campesina. En otras palabras, no se trata solo de una prenda para abrigarse, sino de una pieza que concentra territorio, trabajo manual y memoria textil.
Visto así, lo ocurrido en Samacá rebasa la anécdota escolar o el momento viral. La elección de estos estudiantes convirtió una prenda tradicional en una forma visible de pertenencia y puso sobre la mesa la idea de que la identidad también se viste.
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